viernes, julio 14, 2006

Cerezas


Los primeros textos de este blog –ay, cómo me duelen estos neologismos- estaban los pobres huérfanos de todo comentario. No fue hasta el quinto o así cuando un buen amigo dejó caer la primera gota. Aparecieron algunos más, pero, a excepción de Ispahan (Kamante) fueron abandonando esta esfera personal.

A Ispahan tengo que reconocerle su constancia durante el año que viene durando la travesía.

Yo visitaba algún otro blog y, si me sentía cercana al tema que tocaban y se me ocurría algo, dejaba el rastro por allí.

De pronto todo cambió. Empezaron a aparecer comentarios de personas que no conocía. Visitaba sus espacios, unos llevaron a otros. Me dejé seducir por los enlaces, los comentarios que dejaban otros usuarios … como se suele decir, cerezas que se enredan.

Casi me siento integrante de un grupo sin estructura, cuya sede social es una pantalla de ordenador, sin reglas ni obligaciones. Un grupo del que emanan infinitas sugerencias, visiones sorprendentes, textos vertiginosos. Una fuente constante de ideas y de nuevos conocimientos. De aspectos de la vida que no había contemplado. De otras formas de vivir, de otras formas de pensar, de otras formas de abordar lo cotidiano y lo extraordinario.

Individuos que expresan sentimientos: recelo, amor, desamor, desprecio, odio, amistad, empatía …

No conozco a nadie, pero si Asmadeus tarda una semana en continuar con las aventuras de Bob, me inquieto; si Kafka promete un tema y se retrasa, tengo deseos de reprochárselo; si Alexandros desaparece en la montaña estoy por llamar a Protección Civil; si Fer deja de comentar mi aversión a la azurra presiento que le he ofendido; si Anilibis se esconde detrás del espejo miro alrededor no sea que se haya quedado atrapada (y me revienta que la apremien urgiéndole nuevos textos); me come la curiosidad por conocer la historia de la amante de Bolzano y busco sin remedio qué libro lee Sfer o qué recomienda ese niño prodigio de Alvy; Portnoy plantea enigmas y redescubre libros olvidados.

Dejo mis tonterías en sus páginas y si alguna vez fallo no es por falta de ganas, sino de ingenio.

Cuando tengo un rato libre consulto el blog para comprobar si hay nuevos comentarios. Si hay nuevos contribuyentes me llevo una alegría y me pregunto como han caído en este pozo. Compruebo los blogs enlazados o archivados en favoritos para seguir las novedades. En fin, reconozco que estoy adquiriendo una adicción estupenda que me motiva a escribir y cuidar lo que escribo.

De momento nadie ha dicho que esto sea perjudicial para la salud, engorde, provoque cáncer o sea pecado. Tampoco, de momento, paga impuestos. Así que aprovechemos este vicio.

miércoles, julio 12, 2006

Malditos


En una semana he colgado dos post sobre artistas muertos. Da la impresión de que el malditismo está estrechamente vinculado con la creación artística: suicidio, locura, depresión, uso de tóxicos …

Ignoro si estadísticamente la relevancia de estas conductas o la incidencia de las enfermedades es distinta del colectivo no creativo.

Si lo fuera no faltarán quienes vinculen esas diferencias al proceso creativo. De esa forma los artistas se convierten en seres dotados de dones alejados del común de los mortales. La creatividad se relacionaría con sinapsis anómalas, alucinaciones o melancolía.

El siglo pasado fue, desde luego, un sembrado de músicos suicidas y toxicómanos. Más allá de Jim Morrison, Janis Joplin o Jimmy Hendrix (es como una maldición que los nombres empiecen por J) existieron otros quizás menos conocidos en estas latitudes: Tim Buckley que murió de una sobredosis de todo y cuya trayectoria persiguió a un único hijo –un verdadero prodigio de la música- ahogado en un tributario del Mississippi.

Ian Curtis, 24 años. Se ahorcó en su casa días antes de iniciar la gira que debiera suponer el despegue de su banda. Alcanzó la gloria después de muerto, pero creo que ni vivo le hubiera importado demasiado, como en el caso de Jeff, que actuaba en pequeños cafés bajo nombre supuesto para evitar los inconvenientes de su recién nacida fama.

Kurt Cobian, 27. Tampoco pudo soportar vivir bajo presión, la fama, la heroína y la depresión. Un cóctel letal.

Los mismos años que tenía Brian Jones cuando apareció muerto en su piscina, después de haber abandonado el grupo que ayudo a crear y que todavía sigue saltando sobre los escenarios.

Están los que se salvaron de la quema: Tom Waits, Nick Cave, Lou Reed, Iggy Pop, David Bowie …

La absenta y el opio de los simbolistas se sustituyen por heroína. Poetas, músicos, qué más da.

martes, julio 11, 2006

Adiós, Syd


Ha muerto un jodido genio. Cierto es que llevaba años retirado, pero era un genio. Syd Barrett se ha ido con la misma discreción con la que vivió los últimos 36 años.

En 1970 editó su último disco y en 1975 los que fueron sus compañeros sacaron probablemente la canción que más éxito les proporcionó. No sé si por su calidad o porque todo el mundo sabía que estaba dedicada a él: “Wish you were here”.

Syd Barrett era un jodido genio. Fué el máximo exponente de la psicodelia británica y también su víctima. Pagó un alto precio por su consumo de LSD. Los efectos devastadores que ocasionaron en la mente –también produjeron composiciones de inaudita belleza- le incapacitaron para seguir actuando. Sus frecuentes “cuelgues” propiciaron su salida de la banda y que ésta cogiera derroteros más comerciales.

Su reclusión a partir de 1970 fue absoluta, incluso varias veces se especuló con su muerte.

Su figura incluso está subyacente en algunos personajes cinematográficos, como “Siempre locos”.

Syd Barrett, en realidad, tuvo una vida breve, apenas 30 años. No dejó un hermoso cadáver, pero dejó su hermosísimo rostro y su fantástica música para siempre. Realmente se nos fué demasiado joven, tenía 24 años.

Ideas para la reconversión editorial


El comentario de Gabriel Syme en el post “Novela Vs. Cuento” me hace retomar una recurrente obsesión mía: El negocio o la industria editorial.

La producción en cadena, las piezas intercambiables, el leer y olvidar (al igual que en el cine) se ha impuesto.

Como bien dice Gabriel, se trata de vender, no de que se lea.

Si pretendieran satisfacer las necesidades del público, es más, si su intención fuera crear necesidades lectoras, lo primero que haría esos industriales es realizar un estudio de mercado, conocer a sus clientes ciertos y potenciales.

Por ejemplo, se preguntaría por el entorno de la lectura. Me maravilla ver tanta gente leyendo en los transportes públicos. Entonces, ¿por qué no editar libros ad hoc? Los libros de relatos son perfectos, puedes ajustar la lectura al trayecto.

Si las editoriales fueran listas sacarían libros según trayectos: Pz. De Castilla-Opera; Pz. de España-Pz. de Cataluña; Carolinas-Angel Guimerá.

De esta forma prestarían un valioso servicio al lector que evitaría la incomodidad de dejar un capítulo a medias o, en el hipotético caso de que la trama fuera interesante en grado sumo, pasarse de estación.

El olvidado Jardiel Poncela –menudo genio- editó un volumen titulado “Para leer mientras se sube en el ascensor”(a la velocidad que subían los ascensores en los años 30)

Tuve un ejemplar de aquel librito primorosamente encuadernado en piel en una colección miniatura que tenía Aguilar.

Si los editores se interesaran por las costumbres de sus lectores sabrían que el baño es uno de los lugares más frecuentes de lectura. ¿Por qué no imprimir los textos más deleznables en papel higiénico? Además de prestar un servicio muchos best sellers tendrían un nuevo público que encontraría una gran satisfacción en ese nuevo uso.

Las compañías aéreas y RENFE se empeñan en proporcionarnos revistas de lujo que incitan a comprar a bordo perfumes, relojes o pañuelos de seda. Mejor harían en ofrecernos libros de relatos, también ajustados a la duración del trayecto. Un Madrid-Buenos Aires podría ser suficiente para buscar el tiempo perdido.

Algunas cadenas hoteleras incluso convocan premios literarios y editan –con obras ganadoras y finalistas- unos volúmenes que ofrecen gratuitamente a sus huéspedes. Dentro de poco encontraremos un nuevo profesional escritor: el relatista de hotel. Algunos cuentos son realmente notables y, además, el obsequio hotelero tiene otra ventaja: nos libera de la Holy Bible omnipresente en las cadenas americanas.

Las autoridades deberían sumarse a esta tendencia y aprovecharla para fomentar la lectura: libros en las salas de espera de la Seguridad Social y en las habitaciones de los hospitales, por poner un caso.

En fin, que si la industria editorial tuviera un mínimo de sentido común elaboraría una estrategia para ser omnipresente, ampliar mercados, asegurar su supervivencia y hacer, de una vez por todas, cultura.

lunes, julio 10, 2006

Lecturas de verano


En un estante escondido encuentro una colección de libros de esos que los periódicos regalan en verano con el fin de suplir la escasez de páginas. Olvidé que los tenía. Estos días de asueto que se avecinan y que precisan de alguna distracción más allá de las odiadas tareas domésticas aconsejan dar un vistazo a los 15 volúmenes que criaban polvo.

La rebelión de los tártaros. Thomas de Quincey (siempre me divierte)
El nuevo acelerador. H.G. Wells
Tristezas de Bay City. Raymond Chandler
De ratones y hombres. John Steinbeck
Zadig o el destino. Voltaire
El billete del millón. Mark Twain
Tom Sawyer detective. Mark Twain
Cuentos crueles. Villiers de l’Ille Adam (ni idea)
Hot Line. Francesca Mazzucato (idem)
Fábulas fantásticas. Ray Bradbury
El césped. Mario Benedetti (ahora que ha terminado el Mundial …)
El talón de Aquiles. Ruth Rendell
El club de los suicidas. R.L. Stevenson
Cuentos maravillosos. Hans Christian Andersen
Asesinato a domicilio. Alfred Hitchcock

Unos libros son colecciones de relatos; otros, novelas cortas (cortísimas)

Confío en que los desconocidos me sorprendan y supongan un descubrimiento a tener en cuenta en el futuro.

domingo, julio 09, 2006

Novela vs Cuento


Ignoro cuál es el origen del debate entre relato y novela o, lo que es lo mismo, la defensa de la prevalencia de la novela sobre el relato.

La historia de la literatura está llena de enormes narradores y novelistas. El objetivo es el mismo, aunque el instrumento es distinto.

¿Alguien seria capaz de menospreciar a Salinger? Y la práctica totalidad de su obra son cuentos. ¿Sería menos valiosa la obra de Salinger sin “El guardián entre el centeno”?

Algunas de las historias más perturbadoras de Patricia Highsmith son cuentos, como ocurre con Ruth Rendell.

¿Qué es “Escupiré sobre vuestras tumbas”, un relato largo o una novela corta? ¿Dónde se establece el límite?

Mark Twain publicó muchísimos relatos brillantes y algunas novelas prodigiosas.

El relato exige precisión. En los tiempos que vivimos la literatura se doblega a las reglas que impone la industria, se ajusta a modas. Las novelas se “producen”. El relato, sin embargo, es todavía ajeno a esas manipulaciones, por lo que estadísticamente es más probable encontrar una mala novela que un mal volumen de relatos.

Si se me permite la blasfemia, ¿qué es la primera parte de El Quijote más que una sucesión de relatos amalgamada con las peripecias del triste caballero?

sábado, julio 08, 2006

Tristan Egolf


De entre los escritores “sucios” americanos me seduce especialmente Tristan Egolf.

Sólo existen dos obras suyas editadas en España, que yo sepa: “El amo del corral” y “La chica y el violín”, ambas en Mondadori. Tengo entendido que existe una tercera que estaba en imprenta cuando Egolf se quitó la vida hace algo más de un año, cuando contaba 33.

“El amo del corral” se publicó cuando contaba 27. Parece el caso de un escritor precoz. Una primera novela excepcional que prometía una larga carrera.

Egolf, al contrario que John Kennedy Toole, sí que conoció en vida no sólo su obra publicada, sino también una crítica absolutamente rendida.

Su breve biografía –si es cierta- resulta pintoresca. Hijo de unos hippies americanos ve la luz nada menos que en San Lorenzo de El Escorial. Antes de cumplir 20 años se enrola en una banda punk, vaga por Europa y en París, tras quedarse sin compañía musical, toca el saxo en las orillas del Sena.

Dice la biografía oficial que es allí, en París donde vive casi como un indigente, conoce a la hija de Patrick Mediano. La muchacha –a quien parece luego rendir homenaje en su segunda novela bajo la capa de Louise Gascoygne- lee el manuscrito de “El amo del corral” y deja la piel en convencer a su padre que la publique. Otra versión asegura que lo que tocaba Egolf era la guitarra. En cualquier caso, parece probado que hubo un instrumento musical de por medio. Mediano hace de padrino en Gallimard.

Resulta un éxito inmediato.

Su segunda novela, “La chica y el violín” es más caótica que la primera. La tercera, Kornwolf, aún no ha visto la luz.

En esos seis años Egolf había compuesto música, grabado un disco con su banda, terminado una ópera rock y participado en el guión cinematográfico de “El amo del corral”.

El mito parece comerse al autor, pero “El amo del corral” es una magnífica novela, extravagante, sucia, marginal, desatada, una novela que concluye en una ordalía de destrucción vengativa como pocas se han escrito.

La miseria de las poblaciones americanas del Medio Oeste -lejos de las ídílicas versiones en technicolor a las que estamos acostumbrados- se retrata aquí en minas abandonadas, mataderos de pollos atendidos por espaldas mojadas, negocios infectos de recogidas de basura, tabernas apestosas, urinarios nauseabundos, viviendas ruinosas con una barbacoa en un jardin-vertedero, sectas religiosas cuyo dios es la rapiña ... todo ello regado con abundante alcohol de alambique.

La figura de Tristan Egolf no se limita a la escritura y la música. Dedicó sus últimos meses a una intensa actividad política que le llevó a los tribunales acusado de un delito federal por quemar a Bush en efigie.

Ya sólo por eso me cae de puta madre.

viernes, julio 07, 2006

La ola y la conga. La república bananera de Valencia

A pocos días de la llegada del Pontífice, desde el obispado de Valencia consideran que "todo está dispuesto para la llegada del Papa". Como un último detalle, la organización ha invitado a los peregrinos a 'hacer la ola' cuando un pelotón de ciclistas recorra las calles de la ciudad anunciando la llegada de Benedicto XVI, un gesto que proponen repetir cuando el 'papamóvil' pase por delante de cada uno de los puntos del recorrido.

¡Que bonito! También harán la ola en el Olimpia de Berlin, no seamos nosotros menos.

"La inmensa mayoría de los valencianos, creyentes o no, están contentos con la proyección mundial que un acto de estas características supone para Valencia".

Dice el Arzobispado. Sí señor, estamos contentos, los 42 de la calle Jesús, jo, esos no. Pero no pasa nada, están en el cielo.


Más de 12.000 flores están siendo colocadas ya en el altar en que Benedicto XVI celebrará la eucaristía el domingo.

Además, tanto el Ayuntamiento como la Generalitat y el arzobispado han realizado sendos llamamientos a la población para que adorne las ventanas y balcones de la ciudad con banderas vaticanas y fotografías del Pontífice.

Si no son suficientes flores, las traerán del cementerio de Torrent, que parece que hay abundancia.
No pongamos crespones negros que restaria contento y alegría al acontecimiento.

(Todas las cita de la versión digital de El Mundo a las 13:15)

A la puta calle

Llama mi hija desde la biblioteca del Campus de Burjassot.

- Nos han echado de la Universidad porque van a dormir aquí los que vienen a lo del Papa.

Huelga decir que están en plenos exámenes finales.

- Tampoco puedo ir a la biblioteca de la Politécnica, también la han cerrado, así que me voy a ir a la del Hospital.
- No vayas, a partir de las 3 de la tarde se cierra todo el tráfico en Valencia.

El último examen de mi hija estaba previsto para hoy, pero los fastos papales obligaron a retrasarlo hasta el día 10 (se ha suspendido el servicio de metro y no por el siniestro de la calle Jesús). El cierre de las bibliotecas no hace más que echar leña al fuego de su indignación.

Mi marido ha tenido que cerrar la oficina a las 13 hs. La prohibición de tráfico es tal que hasta se han precintado los garajes, tanto públicos como privados hasta el próximo lunes.

Muchas empresas han dado libre hoy a los empleados ante el peligro de que se vieran atrapados en la ciudad, sin posibilidad de usar el coche hasta el próximo lunes. Hay que tener en cuenta que Valencia no es sólo el casco urbano, sino una enorme área metropolitana y el porcentaje de personas que trabajan en la ciudad y viven fuera es muy elevado. Y al contrario. La periferia de Valencia está plagada de polígonos industriales en los que trabajan vecinos de la ciudad.

Unos no podrían salir y otros no podrían entrar.

El desbarajuste que está provocando esta visita parece no tener límite.

Por cierto, sobre los ya 42 muertos del accidente del metro ya se dice poco y lo poco que se dice más vale que se callara.

42 muertos no deben empañar este esperado acontecimiento.

Circo neocatecumenal





Promesa cumplida, Kafka


La noche plácida, despejada. El concierto es en Viveros, un parque bastante bonito en el centro de Valencia. Tiene una explanada grande dónde todos los años se celebran los conciertos del mes de julio. No sé por qué en esta ocasión está todo ensillado, muy formal. Debe ser que la media de edad del público presente aconseja proporcionar descanso.

La luna, en creciente, cuelga casi encima de la explanada. Cuela su luz entre los enormes árboles. Por encima de las tapias del parque se ve la cúpula del Museo de Bellas Artes.

El escenario está vacío. Todo entelado de negro. Empieza el concierto, solo una silla, una guitarra y un micrófono. Veloso sale ante un público entregado. No entiendo tanta emoción.

Empieza la serie de canciones. Suena muy bien, la gente tararea por lo bajo cada tema y aplaude arrebatada. Veloso encadena las canciones con rapidez, como si tuviera prisa por terminar.

Tanta música bienintencionada acaba por descolgarme. A la tercera canción estoy en otro mundo. Rememoro la música que me gusta y que nada tiene que ver con ésta que suena.

Quiero algo que me haga sentir, música que me invada el cerebro, que me arrebate los pensamientos, que me despierte la piel. Música que me haga llorar, entregarme, bailar sin sentido. Música que me posea.

Miro a la gente que está alrededor. Todos ellos imbuidos de buenos sentimientos. Me vuelvo ajena. Estoy en otro sitio.

La luna esparce luz y sombras.

¿Dónde estoy? La gente se levante y aplaude. Grita, pide más. No entiendo nada. ¿Dónde estoy?

miércoles, julio 05, 2006

Ellas


700 Km. y la garganta hecha migas por el aire acondicionado del coche. Bueno, y por el tabaco.

Hemos dejado a la pequeña en la T-4 y no está tan mal. De hecho está bastante bien concebida. Los aparcamientos por módulos frente a la terminal, con lo que se evitan los largos desplazamientos obligados en las viejas terminales.

Le falta metro, por supuesto. Y le falta vegetación. El paisaje es desolador. La terminal es amplia y no hay aglomeraciones. Recuerdo hace un par de años cuando hicimos el mismo viaje con idéntico motivo que cuando se abrían las puertas de la T-1 la gente se derramaba por la acera. Era imposible avanzar hacia los mostradores, había que saltar sobre los equipajes y buscar un asiento donde descansar era inútil.

La cubierta recuerda a la de Massimiliano Fuksas para Fiera Milano, aunque ésta es de madera y aquella de cristal. O a la cubierta de Santa Caterina, pero menos espectacular que la explosión de paraboloides cerámicos del mercado. Todas bajo la misma inspiración gaudiana.

Pero bueno, dejo las comparaciones. Nos han citado dos horas y media antes del despegue. Ya han llegado algunos viajeros, fácilmente identificables porque se agrupan en torno a los monitores ataviados con un polo azul con las siglas de la agencia que organiza el viaje.

Mi hija enseguida pega hebra con un grupo de chavales catalanes que van a su misma ciudad de destino. Son tres chicos y una chica, de la edad de la mía. Nos quedamos mirando a las chavalas. Son altas, espigadas, guapas, con desparpajo. Parece que se conocen desde hace años. Miramos a los chicos, torpes, con cara de estupor y un palmo más bajos que ellas.

Mi marido comenta: “Definitivamente, los hombres hemos perdido la carrera de la evolución”.

Me recuerda una conversación que he tenido hace algunos meses con el director de una escuela técnica de la UPV. Me decía que en la carrera, hasta no hace muchos años reservada a los hombres, ellas tienen más futuro: “No sé como lo hacen. Pero presentan mejor los proyectos, vienen arregladas, se expresan con toda corrección. Ellos presentan los planos con manchas, vienen desastrosos y apenas saben explicarse. No me extraña que las empresas prefieran contratarlas a ellas”.

Extremadura


Los comentarios sobre los blogs con origen en Extremadura me llevan a repasar el mío.

Y, demonios, sí que he colgado fotos de allí:

1) Cumpleaños agradecido: Biblioteca de Mérida.
2) Experimento: Casco antiguo de Cáceres
3) Brasil-España: yacimiento arqueológico de Mérida
4) Monfragüe: buitres y amapolas

Esta cigüeña descarada anida –como otras muchas- en la catedral de Plasencia.

Me gusta Extremadura porque:


Tiene agua
Tiene encinas
Tiene cerezos
Tiene cigüeñas
Tiene buitres
Tiene torta del Casar
Tiene Roma
Tiene Imperio y Monasterio
Tiene Cáceres

Debería declararse Región Europea bajo Especial Protección.

La primera vez que visité Extremadura fue con un grupo de amigos hace una eternidad. Debía tener 18 años. Esperaba ver un secarral tipo castellano en pleno mes de agosto. El mes coincidía, pero no el paisaje. El valle del Tiétar cortaba la respiración. Nos bañábamos en las aguas heladas del río con unas hermosas truchas que no permitían ningún acercamiento.

Después de muchos años, la familia decidió hacer un periplo extremeño/lisboeta aprovechando la abundancia de paradores nacionales. Vuelta a Jarandilla y extensión a Trujillo y Mérida con obligada visita a Cáceres. Y ahí se produjo el flechazo. Desde entonces mi marido está empeñado en comprar algo por allí con vistas a poner tierra por medio ante el futurible –espero que lejano- aumento de la familia.

Así que con esa excusa, hemos vuelto periódicamente visitando lo que ya conocemos o buscando nuevas rutas. Pero no pienso hacer jamás apología de Extremadura, no sea que una vez consumido el último metro cuadrado de costa decidan colonizar aquel paraíso.

lunes, julio 03, 2006

Muertos y fastos


No tengo ganas de hacer comentarios sobre lo sucedido hoy en Valencia. Sé que si me pongo a ello acabaré soltando espumarajos por la boca. Me acordaré de las genealogías de todos los irresponsables políticos que intentan convencernos de que vivimos en Oz, la hermosa ciudad esmeralda, cuando todo es cartón piedra, fumarolas y vertederos.

Me niego a imaginar siquiera el horror que se ha apoderado de ese túnel –como si fuera una atracción de feria: el túnel de la muerte- del pánico de los allí atrapados; de la muerte rezumando por cada hierro.

Tampoco confío en un gesto de gallardía por parte de los irresponsables. Seguramente la culpa será de otro o, mira tú por dónde, los designios del Señor son inescrutables y sólo nos queda la resignación y el llanto.

Pero estoy segura, eso sí, que exigirán que este “trágico accidente” –tendrán la cara de calificar así su desidia- no se use electoralmente, ahora que estamos a ocho meses de las elecciones municipales.

Los muertos no pueblan la Dársena Interior dónde se da cita el glamour de la America’s Cup –nunca Copa América que tiene resonancias cutre-futboleras- ni sacan abono para la temporada de ópera del inaugurado e inacabado Palau de les Artes (a 1.500 euros más o menos el abono para ver nueve obras); ni se llenaron los bolsillos con la especulación inmobiliaria o la facturas falsas. No vieron un duro de los emolumentos bajo mano que se llevó Julio Iglesias ni participaron en el reparto de comisiones de Tierra Mítica. Tampoco intercedieron ante ministros por los negocios de Carlos Fabra.

Mientras tanto, Canal 9 pone una telenovela.

Eran ciudadanos tratados como súbditos.

A los vivos nos pedirán que sigamos confiando en ellos.


(Foto:Efe)

Cumpleaños agradecido


Así que un año llevo dando tumbos por este mundo del blog. Si no llega a ser por mis habituales lectores ni me habría dado cuenta. Lo cierto es que tengo la impresión de que llevo mucho más tiempo dejando aquí comentarios –no me atrevo a llamarles reflexiones-, crónicas viajeras y algún que otro relato.

Me ha servido para relacionarme –que no conocer- a otras personas con intereses similares: la narrativa, el cine y, aunque menos, la música; para intercambiar puntos de vista y, sobre todo, para conocer muchos autores y editoriales que ignoraba.

Sólo por eso merece la pena el blog: me abre nuevos horizontes y me abre a personas que, de ninguna otra manera, llegaría a tener contacto con ellas. En suma, creo que me ha enriquecido.

Espero únicamente haber contribuido una milésima parte a todo lo que me han aportado, tanto los blogueros que me visitan como a los que yo visito. Gracias a todos.

domingo, julio 02, 2006

Agradecimiento


A todos los que han contribuído a que, por fín, pueda incluir los enlaces en el blog.
A pesar de mis limitaciones, las instrucciones han sido precisas. Sólo mi consustancial torpeza me ha llevado a un par de patinazos, felizmente soslayados.

La foto, dedicada al siempre amable Kafkaprocesado, es del Callejón del Oro de Praga, donde vivió durante un año, precisamente en la casa azul de la izquierda, rotulada con el número 22.

viernes, junio 30, 2006

Académicos


Leo hoy en los periódicos que se ha consumado el ingreso de Javier Marías en la R.A.E.

Desde hace unos años compruebo que casi todos los nuevos académicos son figuras “mediáticas”. El último ingresado, hasta la tarde de ayer, afortunadamente fue José Manuel Blecua.

Tenemos académicos tan “insignes” como Luis María Ansón, cuyo texto que más recuerdo me ha dejado fue uno dedicado a las tetas de Stephie Graft con motivo de su retirada.

Otro es Juan Luis Cebrián, autor de obras tan importantes para la lengua española como La Rusa (creo recordar que se titulaba).

O Arturo Pérez Reverte, tan conocido por sus personajes masculinos siempre idénticos como por las diatribas contra el resto de la profesión y sus desplantes de divo.

Ahora nos llega Javier Marías para darle morbo a la Real. Porque será de ver y oir alguna sesión en la que coincida con su dilecto enemigo Muñoz Molina, ahora que regresa a suelo patrio.

Aunque lo que sería impagable sería una batalla de egos entre Marías y Fernán Gómez. Esa no me la perdería. Especialmente si Carlos Castilla del Pino toma nota y psicoanaliza a los contendientes y Mingote hace la correspondiente viñeta.

No sé, pero me imagino a los añosos académicos, como Delibes o el centenario Francisco Ayala, moviendo la cabeza y sentenciando: “Esta juventud …”

Hay que reconocer que la nómina de la RAE es, cuanto menos curiosa. No sé qué méritos –y no los pongo en duda- tiene Luis Angel Rojo para estar ahí. Es posible que la Memorias del Banco de España hayan mejorado literariamente, no sé. O será para que haga compañía a José Luis Sampedro, que como economista se debía sentir un tanto solo.

Me pregunto, ¿qué hacen las tres académicas entre tanta testosterona y tanta arrogancia? Margarita Salas, tan discreta y tan científica; Carmen Iglesias, acostumbrada al protocolo palaciego o la estupenda Ana Mª Matutes, ¿serán capaces de, con su presencia, templar esos humos?

Lástima que no haya “tomates” de las sesiones de la RAE.

jueves, junio 29, 2006

A ver si algunos toman ejemplo


Acaba de hacerlo de nuevo. Esta vez no era fácil: un especialista en hierba al que nunca se había enfrentado. Kendrick es el típico jugador de saque y volea. Un saque demoledor, con un segundo servicio tan letal como el primero.

Rafa ha perdido los dos primeros sets, el primero en el tie break, llevando una ventaja de dos mini-breaks, pero el americano le ha remontado.

Así que tocaba sufrir. Yo, francamente, veía un panorama horroroso. Así que cuando he visto que le rompía el servicio en el segundo set, he decidido seguir el partido a través del marcador simultáneo de la web de Wimbledon.

Ha empezado la remontada. Un nuevo tie-break que se ha adjudicado. Una rotura de servicio en el 4º set, cuando ya parecía que tendrían que ir al desempate y una nueva rotura en el quinto.

Es que había que ver al americano, con unos servicios imposibles de devolver, imprevisibles y le daba lo mismo sacar contra la derecha que contra el revés.

Por eso es admirable este chaval. Por la capacidad de sacrificio, por creer en que es capaz de afrontar la adversidad y salir airoso. Ha sido una prueba durísima, pero la ha superado. ¡A ver si aprenden otros!

©Reuters / D. Staples (de la fotografía)

Ha vuelto


Sabía que la situación iba a empeorar, pero no me he preparado convenientemente, al margen de subir el volumen de los auriculares de la iPod.

EL PADRE está de vuelta tras tres días de permiso paternal.

¿Qué tono de aviso de llamada ha puesto en su móvil???????

¡Sí! El llanto del neonato.

Es más, inmediatamente después de llegar a la oficina ha llamado a su casa para informar de que ha llegado bien e interesarse por el estado de la estirpe.

Ha conectado el manos libres para que todos pudiéramos apreciar la capacidad pulmonar del rorro.

Así que me he decantado por Radiohead a todo volumen.