domingo, mayo 06, 2007

Imágenes no tan insólitas

Set de tv en los jardines de la Casa BlancaManifestante ante la Casa BlancaCañones españoles tomados como botín en la pérdida de las Filipinas

Washington es una ciudad de muerte. Memorial de la guerra de Corea

Arlington. Tumba del juez que inspiró al personaje de Spencer Tracy en "El juicio de Nuremberg"

Tumba de Robert Kennedy

Washington desde Arlington

Memorial de los caídos en la guerra de Vietnam

Monumento a los soldados de la guerra de Vietnam

Memorial Lincoln

El pionero de la carrera espacial. El Spunik

Carrera nuclear. Misiles ruso y americano

jueves, mayo 03, 2007

Vistas poco usuales (3): Empire inside

El vestíbulo del Empire rinde homenaje a todos los oficios que participaron en la construcción. Grandes medallones de bronce con el símbolo de los distintos gremios forman parte de la decoración.





Las elegantes y sobrias puertas de los ascensores

miércoles, mayo 02, 2007

Mitomanía (XI): James Woods

La primera vez que tengo conciencia de ver a James Woods en una película fue en “Érase una vez en América”. Le había visto antes, pero no me llamó la atención. En la película de Leone, Woods comparte protagonismo con Robert de Niro y desempeña un papel inquietante y ambiguo. Me gustó y empecé a buscar vídeos suyos.

Últimamente centra más su carrera en series de televisión y prestando su voz al doblaje de dibujos animados, pero su presencia en el cine sigue siendo potente.

Es uno de los “malos” por antonomasia. Otro rostro torturado por el acné, anguloso y surcado de profundas arrugas.

Su encasillamiento en el papel de perverso no le ha privado de desempeñar papeles, digamos, “normales”, como el padre de las vírgenes suicidas. Si es que ese es un papel normal, claro.

Realmente, entre 2002 y 2005 se ha dedicado casi exclusivamente al doblaje y a las series televisivas, preferencia comprensible si tenemos en cuenta que fue “Holocausto” quien le dió popularidad.

Sus inquietantes interpretaciones tienen un hito en “Videodrome” de David Cronenberg, una de las películas más alucinogénas de los 80 y que preludiaba la carrera del canadiense, ahora un poco más centrado, como demuestra en “Una historia de violencia”.

Su primera nominación al Oscar vino de la mano de “Salvador” y la segunda por “Fantasmas del pasado”, en la que borda el papel de un asesino del kkk. Woods se hace verdaderamente odioso en esa interpretación.

Dota al sacerdote matavampiros de “Vampiros” de Carpenter de un descreimiento verosímil. Sus malos se cuentan casi por papeles: “Best Seller”, “Contra todo riesgo”, la horrible “El especialista” con los dos SS de Hollywood como protagonistas ... pero donde su maldad no tiene límites es en “Ciudadano Cohn”, una película para televisión que en España pudo verse en vídeo. Woods borda el papel de uno de los personajes históricos más depravados que han poblado la política americana: Roy Marcus Cohn, el fiscal que llevó a la silla eléctrica a los Rosenberg, amigo íntimo de Hoover y mano derecha del senador McCarthy.

En el Metropolitan


Vincent

Munch

Freud

Vermeer

Gertrude, según Picasso.

lunes, abril 30, 2007

De nuevo, "Él"

Cuando el jefe no viene –como hoy que se ha montado un jugoso puente- Él está más insufrible de lo habitual. Primero, las consabidas dos llamadas para hablar con su hijo (10 meses)

- Enano, dime algo ... ¿Enano? Que soy el papi ¡No me cuelgues! ¿Qué comes? ...

Pero si falla el jefe la cosa se amplía. Porque la enorme obsesión de este muchacho es el dinero. Puede pasarse dos días llamando a todos los establecimientos de neumáticos de la autonomía pidiendo presupuesto. Son decenas de llamadas que no sólo oímos, sino que nos da detalles.

- Pues en Alfafar me salen 10 euros más baratos.

La semana pasada fue el móvil. Llamó a las tres operadoras para ver cuál le hacía mejor oferta. Una vez con las tres ofertas, rellamó a todas informando que

- Pues xxx me da chopecientos mensajes gratis y un nokia último modelo, de esos en los que se ve hasta la tele.

Móvil para él y para “su señora”, una de las expresiones más cutres y odiosas de mi particular bestiario.

Hoy, como no está el jefe, abusa. Hemos hecho un recorrido por el precio de los pañales (esta vez nos ha ahorrado el teléfono y ha usado internet) y así ya sabemos que en no sé que establecimiento salen más baratos incluso que en Carrefour.

Como había tiempo, ha ampliado la búsqueda a una batidora potente para preparar alimentos al “enano”.

Ha sacado las ofertas por la impresora y ha intentado amenizarnos la mañana comentado los diferentes modelos y precios.

Luego nos ha ilustrado sobre la posibilidad de hacerse con una tarjeta pirata para ver el digital y recordado las artimañas que se gasta para devolver artículos comprados y usados.

Es enfermizo.

Y a mí me pone enferma. No ya por el consumo telefónico que hace (no me voy a poner antisindicalista, pero digo yo que hacer esas llamadas desde la oficina le supone un considerable ahorro familiar), sino por el tiempo que le dedica y que escatima a su trabajo.

Pero eso ya es cuestión de que el jefe le ponga firme.

¿Qué fué de ...? (I): Michelle Pfeiffer

Me encanta leer sobre cine aunque ya no voy –la última película la ví en una pantalla de 14” cruzando el Atlántico- por lo que soy una adicta a los blog de cine. Así que Alex, Desconvencida y el Dr. Strangelove son algunos de mis habituales.

Sus entradas a veces me traen a la memoria a actores y actrices que en su día, no hace tanto, acapararon toda la atención. Y la primera que recuerdo es una de las mujeres más guapas que han ocupado una pantalla de cine: Michelle Pfeiffer. Hace cinco años que no aparece en ninguna película, aunque ha prestado su voz a alguna producción de dibujos animados.

Cinco años desaparecida, aunque el imbd asegura que participa en algunos proyectos, son muchos años para una actriz que se dió a conocer con aquella entrañable y horrorosa secuela de Grease y que poco a poco dejó de ser una cara bonita para convertirse, en la década de los 90, en una protagonista imprescindible.

Títulos como “El precio del poder”, “Lady Halcón” –pordios, que belleza tan frágil- “Las brujas de Easwitck”, la curiosísima “Dulce libertad”; la madame Tourvel de “Las relaciones peligrosas”, “La edad de la inocencia”, la conmovedora Katya de “Casa Rusia”, la sexy Susie de “Los fabulosos Baker”; la grasienta Frankie –de nuevo con Al Pacino- de “Frankie y Johnny”, la hortera de “Casada con todos”, una sensual y oscura Catwoman ... hasta llegar al que para mí ha sido su papel más redondo: Tally en “Íntimo y Personal”.

Michelle es como un ángel etéreo, de una belleza sobrehumana a la que contribuyen esos ojos transparentes y permanentemente acuosos. No es una rubia vulgar, ni una rubia cercana, ni una rubia activa ... Parece que se mueve en otro plano y resulta inalcanzable.

Quizá sus 49 años le hayan restado actractivo para protagonizar películas.

jueves, abril 26, 2007

Vistas poco usuales (2)

¿He dicho alguna vez que me apasiona el Metropolitan?

Trinfadores del Nasdaq posando para la prensa

Marketing religioso en Queens

¡Genial!

Detalle de mi edificio favorito

Nuevo skyline ... de Nueva Jersey

El Flatiron, el primer rascacielos de NYC

Pegatina en una de las mejores croissanterías, en Park West

... Una de las placas en los bancos de Central Park.

Monumento a Dante

miércoles, abril 25, 2007

Vistas poco usuales

La escasez de aparcamiento en NYC propicia soluciones insólitas, como ésta. El coche en la azotea.

No está el tío Sam apuntando con un dedo, pero esta es una oficina de reclutamiento militar en el mismísimo Time Square


A esto se le llama pasarse por el forro las medidas de seguridad laboral. Dos paisanos sobre el brazo del funicular que une Manhattan con la Isla Roosvelt.

Este edificio les resultará familiar. Son las oficinas del gobierno federal en el bajo Manhattan, muy cerca del City Hall. Aparece siempre en la serie "Sin rastro".

Monumento a Benjamin Franklin

Gertrude Stein en los jardines de la Biblioteca Pública


La pintada como pieza publicitaria en el Bronx
Zona de bandas


Por si hay nostalgia de la comida casera, nada como la avenida Roosvelt en Queens.


Uno de los dos cementerios cercanos a Wall Street. Es que piensan en todo.

sábado, abril 21, 2007

Una pandilla desastrosa

En fin, el último viaje ha sido un tanto catastrófico. Llegué ayer en un vuelo con sólo 4 horas de retraso. Mejor dicho, llegué hoy a las 2:00 am, cuando debería haber llegado ayer a las 10:00 pm.

Cuando he enchufado el portátil la pantalla ha seguido tan negra como si estuviera desconectado el pc. El transportista que llevó el equipaje del hotel al aeropuerto admitió que se le había caído la mochila, pero está bien acolchada ... quizá no lo suficiente. Así que estoy con un portátil viejo, lento y que carece de prácticamente todos los programas que no sean básicos. No puedo descargar las fotos ... qué tontería. No puedo hacer nada de nada que no sea maldecir mi mala fortuna.

Y eso que el viaje empezó con buenos augurios. El vuelo salió a su hora, que ya es mucho, sólo que un accidente en la autopista entre Malpensa y Milán hizo que llegáramos al hotel a las 12:30 de la noche. Después de buscar, sin mucha esperanza dicho sea de paso, un lugar dónde nos dieran algo de cenar, nos fuimos a la cama donde atacamos una botella de agua mineral (3,80 tarifa del hotel) y unas galletitas que no quise ni mirar el precio.

No les voy a aburrir con las hazañas que protagonizó la pandilla más torpe de la galaxia, pero les apuntaré que los tres pringaos acabaron con unas fantásticas ampollas en los pies (en mi caso en la mismísima planta del pie), sudando como cochinos (27 grados centígrados cuando en esa jodía ciudad no conocen esa temperatura en abril ni jartos de vino) y con unos 20 kilos de material escrito colgados de las espaldas, en mi caso.

Sin contar la infructuosa búsqueda de un taxi a la 1 de la madrugada y aguantar el choteo de las operadoras de las distintas compañías de radiotaxi milanesas cuando requeríamos un servicio. Así que, el segundo día, a la 1 de la madrugada y de esa guisa (recuérdense los 20 kilos de material en papel y cd) echamos a andar una vez descartada la opción de tirarnos en cualquier portal a pasar la noche.

Nos sonrió la fortuna cuando a los 20 minutos de marcha arrastrada apareció el hada madrina en forma de taxi y nos dejó a la puerta del hotel cerca de las 2.

Eso sí, nos reimos como cosacos embriagados de vodka de patata recordando los colosales esfuerzos de la milanesa Marcela por seducir a Juan Antonio, cuya opción sexual era clara hasta para un inocente infante.

En fin, que pasaré el fin de semana descalza, en camiseta y procurando dormir siestas de pijama y orinal con el propósito de recuperarme un poco físicamente y abordar una semana de trabajo medianamente normal.

La foto completa


lunes, abril 16, 2007

De vacaciones

Hoy he regresado de una semana de vacaciones y mañana me espera trabajo en la península del este. Les dejo una vista.

miércoles, abril 04, 2007

Series de antaño (el regreso ... 9): Las chicas de oro

Hace unos días ví un rostro de una actriz en una serie americana que me sonaba muchísimo. Un rostro familiar, pero envejecido y de pronto me vino su nombre a la memoria: Betty White. Vamos, fue un proceso similar al que desencadenó la serie de series, valga la redundancia. Así que me desdigo de mi propósito de dar por concluído el tópico y añado hoy la que ha sido una de las más originales comedias de la historia de le tele: “Las chicas de oro”.

“Las chicas de oro” se benefició de unos guionistas extraordinarios, capaces de hilvanar unos diálogos absolutamente perfectos, ácidos y divertidísimos. Y también de cuatro estupendas actrices que se convirtieron en paradigmas de sus propios personajes. Blanche la jubilada calentorra; Dorothy la jodida responsable aguafiestas; Rose la paleta entrañable y … la gran, enorme y sarcástica Sophia, la abuela capaz de destrozar los nervios al más templado con su lengua viperina.

Porque la diminuta Estelle Getty conseguía ensombrecer a las otras tres, siempre agarrada a aquel bolso rígido de asas, escudada tras las enormes gafas. “Imaginad, Sicilia, 1925”
Una Sophia capaz de sacar de quicio a diario a su sensata hija, cuya única forma de enfrentarse a la rebeldía adolescente de su madre era recurrir a la amenaza de Prados Soleados. La sóla mención del nombre del asilo conseguía un efecto inmediato.

De pronto comprendimos que la diversión no acababa con la jubilación, que Florida era el Benidorm español y que cuatro mujeres pueden compartir vivienda con cierta paz y armonía, a pesar de Sophia.

“Las chicas de oro” dieron una imagen atractiva de mujeres más cerca de los 60 que de los 50, que no vivían de recuerdos del pasado, sino en su tiempo (a pesar de los inventados recuerdos mafiosos). Los cuatro personajes también caracterizaban los tópicos geográficos americanos: la sureña, la granjera, la inmigrada y la de la costa Este. También retrataba el origen multinacional de los americanos: nórdicos, polacos, franceses o italianos. Faltaba, eso sí, una representación latina o negra, pero tampoco hay que pasarse.

jueves, marzo 29, 2007

El cuarto mosquetero

Ha sido de siempre uno de mis favoritos. Cuando desapareció del panorama deportivo pensé que, bueno, habría decidido dedicarse a ejercer de entrenador o alguna otra actividad relacionada con el tenis. Pero me extrañó dejar de verle de repente en los torneos.

De todas formas, es un hombre discreto y nunca acaparó la atención popular como otros tenistas de su generación: Moyá, Corretja o Costa. Pero él era el cuarto mosquetero de lo que se llamó, y por extensión todavía se llama, la Armada Invencible.

Félix Mantilla se caracterizaba por pasar desapercibido, aunque a veces se permitía alguna frivolidad como teñirse el pelo y diversos cambios en el acicalamiento de su perilla.

Sin embargo, siempre fue un valor seguro en tierra batida. En aquel mítico 1998 alcanzó las semifinales de Roland Garros, acompañando a los otros tres mosqueteros, que fue el año del doblete: Moyá y Arantxa.

Acumula 10 títulos, entre ellos el Master Series de Roma de 2003, en dónde derrotó a Federer. Fue su último título, aunque quizás el más querido por él sea el Conde de Godó que ganó en 1999.

Pero no es el único número 1 del mundo al que ha derrotado en una final: Moyá y Kuerten también se cuentan entre sus víctimas.

Aunque lo suyo es la tierra, también obtuvo resultados notables en pista rápida, como la final que perdió contra Rafter en Long Island, justo antes de que el australiano ganara su segundo Open Usa.

Mantilla, tiene otras gestas en su haber, como aguantar un partido de Copa Davis contra Nueva Zelanda, y ganarlo, estando lesionado –prácticamente no se podía mover-, porque ningún otro tenista del equipo quiso jugar.

Mantilla era el prototipo de luchador, de familia de pocos posibles económicos, perteneciente a un club de escaso relumbrón. Y ese carácter de luchador es el que le impulsa a volver al tenis después de superar un cáncer de piel que hace un mes hizo público.

Vuelve al tenis con 33 años no para ganar nada, sino porque le gusta y porque quiere demostrar que después de un cáncer de piel, algo verdaderamente sensible para un deportista cuyo ámbito de trabajo es el aire libre, se puede seguir disfrutando.

Necesita, eso sí, vestimenta especial, que le proteja del sol. Y no sé yo si las marcas de equipamiento están por la labor, pero demostrarían no sólo sensibilidad, sino también visión comercial, porque Mantilla, aunque no vuelva a ganar un torneo, es un campeón.

martes, marzo 27, 2007

El Infierno

¡Arrepentíos! El infierno existe y es eterno. Lo ha dicho Su Santidad y eso, hermanos, va a misa, que para eso es Papa.

Benedicto XVI nos ha recordado que es imprescindible el arrepentimiento y el propósito de enmienda. No vale sólo el “no lo volveré a hacer”, cómo si a uno le hubieran pillado metiendo la mano en la caja de bombones o intentando colar la factura del Caprabo.

No, como en el catecismo del Padre Ripalda, contricción y atricción. Si hemos pecado, dolor por haberlo hecho mal y porque al Supremo (ser, no tribunal) hemos ofendido.

Aunque estoy demostrando mi escasa preparación doctrinal, me dejo tentar y pregunto. ¿Los que mienten de forma reiterada –no por error o ignorancia, sino por maldad y rencor-, también deben aplicarse la advertencia papal? o, si son jaleados por los púlpitos episcopales, ¿tienen bula e indulgencia? ¿saben que les espera, en caso contrario, un infierno real y eterno?

martes, marzo 20, 2007

Series de antaño (y 8): Colofón

Con Belphegor dejo, de momento, las series. Hubo muchas más que me gustaron, pero son más recientes y están en la memoria de casi todos. Citar por su originalidad algunas, como “Doctor en Alaska” y aquellos personajes extravagantes que habitaban en Cicely y que tanto chocaban a Joel, especialmente Maggie, cuyos novios tenían la desagradable costumbre de fallecer.

Doctor era una serie de personajes más que de historias. Ed, el joven indio que se cartea con Bogdanovich y otros grandes directores; Chris, ex delincuente redimido por la poesía; Marilyn, pasando del urbanita Fleischman y sus neuras mientras teje un interminable jersey; el arrogante Maurice … Doctor en Alaska es toda una galería de grandes personajes que por sí mismos ya merecerían su propia serie.

Expediente X fue la gran sorpresa durante algunas temporadas. Otras grandes series exigían auténtico fervor para seguirlas, ya que las emisoras de televisión solían ponerlas a horas imposibles. Tal es el caso de las primeras temporadas de Ley y Orden, cuando todavía no se había desdoblado en tres series. En aquellos primeros años contó como protagonistas a actores de la talla de Paul Sorvino, Jerry Orbach o Dennis Farina. Allí se fogueó –y ahora vuelve- Chris North antes de seducir a la empachante Carrie de Sex in the City. La serie contó con la presencia de la inconmensurable Dianne Wiest durante casi medio centenar de episodios.

Sin olvidar, claro está, el origen de todas las series de médicos que nos invaden actualmente y, para mi gusto, la mejor: Urgencias que supuso el descubrimiento del hombre más guapo de la galaxia, más conocido como el nuevo chico Martini, el chico Porcelanosa, el chico Nexpresso, el chico Toyota, el chico Corte Inglés … y ganador de un Oscar.

De otras ya he hablado en anteriores entradas, como “El ala Oeste de la Casa Blanca” o la británica “Sí, ministro”. De las británicas, además, destacar una realmente fantástica como fue “Alló, alló” y que venía a ser la versión british de “Los hombres de Hogan”. En este caso trataba de la ocupación alemana de un pueblecito francés plagado de resistentes y dónde René, el tabernero, tenía que lidiar con unos y otros y una suegra que no se levantaba de la cama. Genial. La serie fue producida por la BBC entre mediados de los 80 y principios de los 90 y tengo entendido que alguna autonómica la repone de vez en cuanto en horarios obscenos.