jueves, diciembre 20, 2007

Chorradas varias

Tengo los vellos como escarpias. José Luis Moreno atacado en su propia casa y hospitalizado por la paliza que le dieron los asaltantes. ¡A dónde vamos a llegar!
Nuestro equipo de investigación ha conseguido pruebas escalofriantes del ataque y conoce la identidad de los villanos: Monchito y Rockefeller.

miércoles, diciembre 19, 2007

Las olvidadas

Una de estas noches pretéritas, creo que en la 2, ví una especie de documental dirigido por Rosanna Arquette, la hermana tonta de Patricia, sobre lo discriminadas que están las actrices en Hollywood.

No estoy segura de si fue un acto de onanismo colectivo o una herramienta para subirse a una palestra de la que la defenestró su hermana pequeña (la regordeta).

Todo el documental era del tipo “que megaguays que somos las actrices y que mal nos tratan las productoras”.

Las entrevistas o coloquios siempre iban precedidos de un “me encanta tu trabajo”, “eres una de mis favoritas”. Un lameculeo irritante entre actrices que se ven discriminadas cuando llegan a los 40. Total para ver a Martha Plimpton (¿qué fué de la primera novia de River Foenix?) y a algunas ilustres desconocidas.

Especialmente irritante el asalto a Frances McDormand en un aseo público para espetarle lo de mi favorita y la señora Coen con cara de a ver cómo salgo de ésta.

Cierto es que salían actrices conocidas: Holly Hunter, Sharon Stone, Meg Ryan ... incluso Debra Winger que, más o menos, era la fuente de inspiración del documental, que se titula “Searching for Debra Winger”. Por supuesto salía Patricia Arquette con un aspecto de “estoy haciéndole un favor a mi hermana” o veteranas como Charlotte Rampling, Vanessa Readgrave o Jane Fonda con cara de “no sé qué demonios estoy haciendo aquí ni quien es esta tonta”.

No sé, podría haber preguntado a otras actrices de más de 40 como lo llevan: Glenn Close, Merryl Streep, Susan Sarandon, Jodie Foster, Candice Berger, ... no sé, incluso Lauren Bacall que dobla esa fatídica edad.

Había una entrevistada, para mí una absoluta desconocida, pero eso es demérito mío y no suyo, que aseguraba que no había conseguido un papel porque al productor no le gustaron sus tetas, a pesar de que al resto del personal presente en el casting estaba como loco por su trabajo y que vamos, si por ellos fueran, sería oscar perpetuo.

En fin, después de ver el documental me explico porqué muchas de las participantes, y la directora del mismo, están discriminadas por la industria cinematográfica e incluso la televisiva: porque son infumables.

Aquellas que basaron su éxito en su espectacular presencia física, como Darryl Hannah (por cierto, que compartió película con DW en “Peligrosamente juntos”) se encuentran ahora que la edad no perdona. No porque no esté estupenda, que lo está, sino porque hay mucha más competencia.

La lista de actrices que participas que ya no son cabecera de cartel era larga: Julia Ormond (que nunca será la nueva Audrey Hepburn), Teri Garr (la de las aldabas del jovencito Frankenstein), Diane Lane (que se quedó en promesa), la empachante Julianna Margulies, Samantha Mathis, la señora esa que cuando llegaba Navidad se olvidaba a su hijo en casa, Laura Dern (que sin Lynch ni dinosaurios ya no es lo que era), Melanie Griffith (reducida a acompañante de Antonio Banderas) ...

Una deslenguada Woopi Goldberg, la hermosísima Robin Wrigth-Penn, Salma Hayed o la Paltrow son de las pocas que tienen una carrera para mostrar. Desde luego el éxito de Woopi no será por su belleza sin par.

Y, porque no nos engañemos, el cine actual se dirige a menores de 20 años y los adultos nos vemos confinados a las series de televisión que es donde se mantiene un nivel de calidad bastante más elevado que en la gran pantalla, salvo contadas excepciones.

El documental es de 2002 y desde esa fecha DW parece que ha cambiado de opinión y ya no le aburre la industria del cine. De hecho aparece en la última película de Jonathan Demme, cuyo estreno está previsto para el próximo año.

martes, diciembre 18, 2007

Chorradas varias

Poco a poco mi vida se traduce en claves. Desde que me levanto mi vida la gobiernan los dígitos o combinaciones de letras. El pin del móvil; la contraseña del ordenador; la contraseña del correo electrónico; el password de la intranet; el pin de la tarjeta de débito; la clave para acceder al sap ...

Hay claves fijas que permanecen y password que, por mor de la seguridad informática, nuestros expertos se empeñan en que cambiemos cada tres o cuatro semanas. Claves que no pueden repetirse y que exigen ciertas características. Por ejemplo, para el sap el mínimo son ocho signos, mientras que para la intranet son suficientes seis.

Además los periodos de cambio no son homogéneos. Unas se establecen cada tres semanas, otras cada cuatro, otras cuando le viene bien al administrador del sistema o se acuerda.

Mi disco duro personal, o sea, mi memoria compuesta por neuronas con sus consiguientes sinapsis, empieza a verse desbordado ante tanta clave y tanto requisito. Busco, como cualquier hijo de vecino, reglas mnemotécnicas para recordarlas e incluso establezco un sistema. He adoptado uno geográfico, es decir, pongo nombres de provincias de ocho o más letras. Así tengo suministro para una temporada.

Eso sí, tengo que recordar que para el sap voy una provincia retrasada respecto a la intranet, dado que el intervalo de cambio difiere.

Tuve que establecer estas reglas después de que, tras un periodo vacacional, olvidara todos los password y no me pareció conveniente –aunque muchos compañeros lo hacen- apuntar las claves en un posit pegado a la pantalla.

No es que tengamos los secretos del uranio enriquecido iraní, pero tampoco es cuestión de facilitarle la tarea a los curiosos.

En fin, que a veces me veo eligiendo la próxima clave con verdadera obsesión y aunque mis habilidades matemáticas dejan mucho que desear, llego a asustarme sino me estaré convirtiendo en una especie de John Nash escribiendo en papeles combinaciones de letras y números e intentando encontrar en ellas las pruebas de una conspiración sideral.

jueves, diciembre 13, 2007

Chorradas varias

Es una vieja tradición. Ignoro quien fue el pionero, pero parece ser que fue Michelin. Calendario Michelín en las gasolineras –antes de que fueran franquicias- y talleres. Calendarios de gitanas de Romero de Torres en las casas de comidas (ya no quedan). Hasta que llegó la modernidad y se pusieron a hacer calendarios. Unos como imagen de marca y otros para recaudar fondos con motivos solidarios.

Da fé la película “Las chicas del calendario”. Conozco calendarios con falleras en pelotas para recaudar fondos; de bomberos, de policías municipales y me acabo de enterar que de curas.

Tan mal van las finanzas del Vaticano –esto ya no es lo mismo que en cuando el Ambrosiano- que tienen que buscar a sus curas más monos y ponerles en un calendario. Eso sí, vestidos hasta el alzacuellos.

Si es una operación de marketing creo que se equivocan. Primero hay que identificar al público al que va dirigido. ¿Católicos practicantes? Pues poner a esos curitas tan monos que pueden incitar a la concupiscencia de las púberes (o los púberes) me parece un error de bulto.

Claro, que si ponen a émulos de Don Camilo igual las ventas son escasas.

Fotografiarles desnudos parece que no entra en los planes eclesiásticos, pero, qué demonios, tendría su morbazo. Toda la comunidad gay los compraría, aunque es posible que las víctimas de las manos ligeras del sacerdocio se sientan indignadas.

Además es un calendario machista. No aparecen monjas, con el juego que pueden dar. No sé, se me ocurren hábitos con aperturas indiscretas y esas cosas. Es más, recuerdo ahora la monja que tiene Anilibis en “Flagelamientos” que es poco inocente.

domingo, diciembre 09, 2007

El glamour cambia de barrio

Decía el otro día, en la entrada sobre Nick Nolte, la rareza que supone alcanzar el éxito y el reconocimiento en la industria cinematográfica si se procede de la TV. Me refiero, claro está, a los USA, porque aquí los actores tienen que tocar todos los palos, incluyendo doblajes y voces para spots publicitarios.

Desde hace unos años asistimos al proceso inverso. Grandes actores y actrices que se pasan a la TV. Uno da un repaso a las series actuales y se encuentra nada menos que a Glenn Close –la mala más mala de todas las malas-, James Wood –sobreactuando como un loco-, el adolescente poeta muerto Robert Sean Leonard se convierte en amigo sufridor de Gregory House; Jeff Goldblum que deja la teoría del caos para relacionarse con fantasmas; la regordeta y encantadora Patricia Arquette tiene sueños premonitorios; el inquietante James Spader se convierte en un abogado borde; la bellísima Candice Bergen que desde Murphy Brown envejece con mucha dignidad; Kiefer Sutherland que ha encontrado un filón en “24” tanto como actor como productor; Joely Richardson quien en “Nick/Tup” trabaja hasta con su propia madre, Vanessa Readgrave que hace el papel ... de su madre; Sally Field en “Cinco Hermanos”, haciendo de madre de los hermanos, claro; los forenses David Caruso y Gary Sinise; Rob Lowe o Martin Sheen en “El ala oeste”; Mandy Patinkin como psicólogo del FBI o instructor de jóvenes fallecidos; la eficiente secundaria Kyra Sedgwick como peculiar subjefa de homicidios ...

En fin, que las series de televisión se han convertido en una salida más que digna para los actores que por edad o carácter no entran en los planes de las producciones de cine actuales, plagadas de efectos especiales y carentes de guión. Películas, en suma, donde lo menos importante es un trabajo actoral decente y cuyo éxito se basa en una bien planificado markéting.

En las series actuales vemos actores cuyo nombre se nos puede escapar, pero sus rostros hemos visto una y otra vez en la pantalla grande: Dennis Farina, o Vicent d’Onofrio –el inolvidable recluta “Patoso”- protagonizan las diversas franquicias de Ley & Orden. Esta serie tiene en su reparto a una auténtica rareza: Fred Dalton Thompson.

Thompson interpreta el papel de fiscal jefe de Nueva York, pero él mismo ha sido fiscal y senador. Actualmente es precandidato republicano para las presidenciales del próximo año. No es un actor metido a político, sino un político metido a actor, que ya tiene mérito. Además, ha participado como secundario en un buen número de películas, como “El cabo del miedo”, “No hay salida”, “Días de trueno”, “La caza del Octubre Rojo”, “En la línea de fuego” o “La jungla de cristal 2”.

Ley & Orden, la variedad “víctimas especiales”, también acoge otra rareza: Mariska Hargitay, que así dicho suena raro. Es la hija pequeña de la explosiva Jayne Mansfield y superviviente del accidente que costó la vida a sus padres.













(Se parece sospechosamente a alguien, ¿verdad?)

viernes, diciembre 07, 2007

De puente

Este es el décimo puente de la Inmaculada (o de la Constitución) que no tengo puente. No es que no tenga puente, es que trabajo todos los días, incluyendo los dos festivos –la Inmaculada Constitución- y si hay domingo, también. Es decir, puteada por triplicado.

La cuestión es que los extranjeros de fuera no saben que en España es puente. De hecho, creo que incluso ignoran el concepto lúdico-vacacional de la palabra puente. Y no paran de llamar.

Los teléfonos del departamento interpretan una sinfonía. Cada uno tiene un timbre. Pero no hay armonía. Hay hastío y cada vez más mala leche. A media mañana he decidido dejar de descolgarlos. Total, sólo puedo decir que llamen el lunes, ya que todos quieren resolver asuntos cuya solución ignoro.

Además, si me pongo a atender las llamadas de los 10 que se han tomado el viernes de vacaciones no puedo hacer lo propio con las mías, que también son unas cuantas.

En los puentes hay personas especialmente pesadas. Esas que llaman cinco minutos antes de que se acabe el horario laboral para pedirte que le mandes algo imposible con toda urgencia.

Además mi habitual insensatez agrava el asunto. A veces se me olvida quitar el desvío del teléfono al móvil y suenan llamadas cuando acabas de llegar a casa y estás quitándote los zapatos.

- Es que estoy en casa.
- Ah, creí que salías a las 8 de la tarde.
- Pues no, salimos a las 7.
- ¿Y no me lo puedes mandar?
- Pues no

Esas son las situaciones que propagan la especie de que soy una bruja, una tía antipática y una mala persona.

lunes, diciembre 03, 2007

Sorpresas dominicales

Paseo dominical y matutino con los canes. Como siguen pegando tiros, en lugar de ir por el monte, que es lo agradable, por el polígono que está cerca de casa. Un recorrido sorpresivo.

El domingo, es un suponer, no hay actividad laboral, a excepción de las dos empresas de mantenimiento, una de telefonía (Telefónica) y otra de cable (Ono). Las furgonetas de Teleco se pasan por el forro los límites de seguridad. Todas. Bueno, los conductores de dichas furgonetas. Ninguno baja de los 80 km/hora en vías limitadas a 40. Así que en cuanto oímos un motor nos ponemos a salvo.

Segunda sorpresa. Conejos. Dada la actividad constructora en la zona, los animalicos andan buscando nuevos hogares que sustituyen a los destrozados por las excavadoras. Dado que en el polígono abundan las zonas ajardinadas (un poco salvajes, eso sí) han trasladado sus reales. Los perros han perdido la carrera, pero regresan como un par de machotes. El conejo finalmente les ha dado esquinazo refugiándose en el patio de recreo de las urracas.

Tercera sorpresa y ésta de órdago. Un amigo nos ha recomendado un restaurante que han instalado en el polígono y nos advierte que nada de menú de obrerío, restaurante de carta para los capos y así no tienen que desplazarse. Buscamos el local y durante el trayecto descubrimos en unas naves un establecimiento con una especie de escaparate, algo inusual en una zona se supone que industrial/empresarial/logística.

Nos acercamos al divisar algo que tomamos como maniquíes. Efectivamente, son maniquíes exhibiendo ropa interior. Nos acercamos más para ver la naturaleza del establecimiento: ¡Un sex shop en el polígono!

martes, noviembre 27, 2007

Mitomanía XIII: Nick Nolte

Ser una estrella de la televisión y acabar siendo una estrella del cine es un raro proceso. Hay muy pocas figuras que hayan realizado la transición con éxito. Lo normal es acabar con papelitos intrascendentes o en películas de presupuesto reducido.

En mi memoria solo hay tres excelentes cambios de registro: Bruce Willis desde “Luz de Luna”, George Cloony desde “Urgencias” y el pionero de todos ellos: Nick Nolte.

Los más jóvenes seguramente ignoran que ese grandísimo actor y extravagante persona logró su fama en una miniserie titulada “Hombre rico, hombre pobre”. Él interpretaba al pobre. Eso fue en 1976.

Sus primeros papeles en el cine fueron en películas de acción. Las que más popularidad le dieron fueron “Límite 48 horas” y su secuela, junto al estomagante Eddie Murphy. Pero pronto se puso delante para hacer producciones más comprometidas como “Bajo el fuego”, que aborda la vida de tres reporteros americanos en la Nicaragua de Somoza.

Hace de inadaptado que revoluciona a una acomodada familia de Berverly Hills en “Un loco suelto en Hollywood” y haciéndoles replantearse de arriba a abajo su vida en una comedia ácida. Transita también la comedia familiar en “Tres fugitivos”.

Aunque varias de sus películas son éxitos de taquilla, todavía están por llegar sus mejores interpretaciones. Es igual de creíble en papeles de duro como interpretando a cínicos (no carece de talento para la comedia) y resulta conmovedor dando vida a los personajes más tiernos.

En los 90 se hace con mejores papeles: la nueva versión del “Cabo del Miedo”, en el papel que en su día interpretara Gregory Peck y dando la réplica a un malísimo Robert de Niro; el Tom Wingo de “El príncipe de las mareas” que le vale su primera nominación a los Oscar; el abnegado padre de “El aceite de la vida”; el también atribulado padre de una niña estrella de la televisión en “Aprendiendo a vivir”, de entrenador corrupto en “Ganar de cualquier manera”; dando la réplica a una joven y ascendente Julia Roberts en “Me gustan los líos” para alcanzar a mediados de los 90 tres magníficos papeles: “Jefferson en París”, “Mulholland Falls” y “Aflicción”, que le vale una nueva candidatura al Oscar.

Uno de sus hitos le llega de la mano de Terrence Malick en “La delgada línea roja” y se hace habitual en los films de Alan Rudolph.

Su carácter irascible, su conocida afición al alcohol y a las drogas y su absoluta falta de respeto a las costumbres que imperan en la industria hacen cada vez más cara su presencia que, sin embargo, es imprescindible en producciones personales.
Su presencia es poderosa, aunque la edad y los abusos han dejado huella. Su rostro atormentado y al mismo tiempo rocoso es capaz de expresar con el mínimo desgaste cualquier emoción. Y de eso se trata, de transmitir emociones.

lunes, noviembre 26, 2007

Más desayuno

El hotel en el que nos alojamos en Barcelona está lleno de orientales. A la hora del desayuno, en la mesa de al lado, nos toca una pareja que intuyo son chinos. Son bastante altos, incluso la mujer.

Les observamos y concluímos que no están muy viajados o, si lo hacen, se fijan poco en las costumbres occidentales. La mesa está perfectamente equipada con toda la vajilla necesaria para un desayuno. Sin embargo, ellos ignoran cucharas y cuchillos: Pinchan con el tenedor un croissant y se lo comen a bocados. Cogen una loncha de panceta con el tenedor, sin pincharla, y se la meten en la boca como si fuera un espagueti. Llenan un tazón de cereales con leche y se comen los cereales con el tenedor y luego sorben el líquido.

No es que yo sirva de modelo a imitar: Abro una barrita de pan, dentro pongo lo que se me ocurre y me como el bocadillo. Pero para ello ya he utilizado cuchillo y tenedor. Aunque luego me sirva de las manos.

La observación concluye en reflexión: nuestras costumbres les importan un carajo. ¡Con lo que me costó aprender a manejar los palillos!

viernes, noviembre 23, 2007

Desayuno

Vuelvo de Barcelona en el Euromed de las 9 de la mañana, que así me ahorro la excursión en autobús.
En el coche, dos parejas de rusos.
Nos sirven el desayuno y nos preguntan qué queremos beber (además del consabido café). Los pasajeros se decantan por zumo de naranja (nada de recién exprimido) o agua. Los rusos piden gin tonic.

jueves, noviembre 15, 2007

Chocolate

Desconozco quien fue la primera persona que aseguró que el chocolate es el mejor sustitutivo del sexo. Estoy en desacuerdo. Francamente, el chocolate no tiene parangón. El sexo está bien, pero el chocolate ... por favor. En mi olimpo particular es el dios absoluto.

El chocolate es como el vino, que mejora con los años ... aunque en este caso es con los años del que se lo come. De pequeña me gustaba el chocolate, de adolescente, no me llamaba la atención. Ahora, repito, es mi dios absoluto.

Me vuelvo encima caprichosa. Pruebo éste, pruebo áquel. Discuto con mi marido si de esta marca o de la otra y, como en otras cosas, no coincidimos, así que cada cual se lleva su favorito y, por supuesto, luego intercambiamos.

A él le gusta el Valor. Tableta enorme, con almendras enteras. Últimamente le da por especialidades más pijas, como un Lindt con menta y cosas así. Pero la semana pasada había uno nuevo: láminas de chocolate con rellenas con moléculas de naranja (digo moléculas porque el relleno es inapreciable de fino).

Reconozco que se me saltan las lágrimas cuando después de cenar dejo que una de esas delgadísimas láminas se derrita en la boca. Mi parte hedonista se regocija con ese sutil placer y la estoica me advierte que no hay que abusar. Entonces le digo muy bajito –a la parte estoica-: “Sólo una más”. Encima ese levísimo roce de culpa mejora el sabor del pecaminoso chocolate.

Hoy, cuando apuntaba en la lista las cosas que he de comprar, veo que mi hija mayor había escrito: “Galletas de chocolate Lu de las de toda la vida, no de las de pijos”.

Esta juventud ... cuanto les queda por aprender.

martes, noviembre 13, 2007

Chorradas varias

Tengo un disgustazo ... Bueno, tengo por lo menos tres disgustazos.
1) Gallardón tiene en el despacho una colonia de inmigrantes ilegales roedores.
Hazte un humilde despachito en el mismísima Cibeles para que se te llene de okupas que asustan a las secretarias, todas ellas rubísimas y monísimas. Que, por cierto, un detallazo el de Gallardón el ponerles el curro al ladito mismo de Serrano.

2) Melendi monta un pollastre en un avión camino de México. Que digo yo que el comandante en lugar de regresar a Barajas podría haber descendido un poco, para evitar la descompresión, y lanzarlo en pleno Atlántico. Nos hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza.

y 3) La infanta se separa y el tontolahaba de Peñafiel no me había dicho nada. Esto ya parece la casa de Windsor. Qué decadencia.

Esta noche, para quitarme el disgusto, me voy a dar un atracón de chocolate.

lunes, noviembre 12, 2007

La buena educación

Eludo meterme en comentarios políticos, pero hoy lo voy a hacer. Todavía colea, y de qué manera, la salida de pata de banco de SM en la Cumbre de Santiago. Que Chávez es un bocazas es algo que tenemos asumido. Pero que SM se comporte como Mariñas en el Tómbola es algo que ni sumergida en una cosecha del mejor malta escocés podría imaginar.

Y lo comparo con Mariñas, porque si lo comparo con lo que realmente me gustaría decir igual me secuestra el fiscal general, que no está el horno para bollos.

En fin, que esos que salen diciendo que la figura de SM ha quedado reforzada me parece que hacen de paniaguados sin criterio. Porque si hubiera sido al revés, que Chávez hubiera mandado callar a SM, aquí estaríamos invocando el espíritu de Pizarro, Hernán Cortés y, si me apuran, de don Rodrigo Díaz de Vivar.

A Chávez se le podría reprochar eso, ser un bocazas y un maleducado por interrumpir una intervención. Pero motivos para rajar de Aznar tiene. No me gusta ese tipo, Chávez. Me parece un populista de la más baja estofa, un egomaníaco, alguien que echa las culpas de los males de su país a los demás –y no digo que en muchos casos no sea así-, pero que con los años que lleva subido encima del burro, algo tendría que haber arreglado ya.

Pero bueno, aquí no se trata de hablar de Chávez.

SM debió mantenerse calladito, que es cuando está más guapo. Ya estaba allí ZP capeando el temporal como debe hacerse: con buenos modales.

Esa imagen de SM corriendo por el mundo, sinceramente, no creo que nos beneficie en nada y desde luego menos en Latinoamérica, donde las empresas españolas están haciendo tropelías a diestro y siniestro. No creo que sea mejor que la de Aznar poniendo los pies encima de una mesa o hablando con acento texano. En ese caso, el de Aznar, parecía un vasallo. En el segundo, el de SM, un soberano feudal.

Mi opinión no sirve para nada, pero si pudiera influir entre la gente de Zarzuela, procuraría inscribir a SM en un curso acelerado de protocolo y alejarlo durante una temporadita de los foros gubernamentales, que ninguna falta hace que vaya. Se va que se comporte como debe, una figura decorativa que debe sugerir cohesión.

Ea, he dicho.

martes, octubre 30, 2007

La carretera

Estaba escribiendo una entrada sobre “La carretera”, la última novela de Cormac McCarthy publicada en España. No he ocultado nunca mi admiración por este esquivo novelista, desde que un amigo me recomendó “Meridiano de Sangre”.

César acaba de colgar en su bitácora una reflexión sobre la obra, que suscribo punto por punto. Así que no me queda mucho que añadir. Sólo las sensaciones que me ha dejado.

“La carretera” es un bisturí bien afilado que va cortando la piel hasta dejarte despellejado, con todas las vísceras al aire. “La carretera” es la desesperación máxima, la desesperación resignada, la desesperación de quien sabe que todo se ha perdido en un mundo que ha dejado de ser mundo.

“La carretera” es el apocalipsis, dónde los afortunados son los muertos.

“La carretera” es sobriedad, severidad, precisión. Es una novela sin elementos, sin acción, sin paisaje, sin pensamientos y casi sin sentimientos. Es una novela gris, cenicienta, helada.

“La carretera” es desgarradora. Pero de verdad. No hay sensiblería, por ningún lado, ni romanticismo, ni heroicidad. Hay miedo, cobardía y una lucha por la supervivencia vacía, que no lleva a ninguna parte.

“La carretera” es, sin embargo, el futuro previsible que viene de un pasado que desconocemos, pero intuímos. Pero ya da lo mismo dónde se haya originado.

“La carretera”, a pesar de todo eso, es una droga que te atrapa. Una vez lees la primera línea de la novela es imposible dejarla. Y te la crees, de principio a final.

“La carretera” te destroza, te hace humano en lo inhumano.

Es, por favor, la mejor novela que se ha escrito en decenios. Para no ser absoluta: la mejor novela que he leído en decenios.

sábado, octubre 27, 2007

¿Ha caido una estrella?

Esta semana no ha sido especialmente agradable para Santiago Calatrava. De vez en cuando a las estrellas del rock también les dicen que el disco o la actuación es un bodrio. De vez en cuando sale el niño ingenuo y se atreve a decir que el emperador va desnudo.

Pocas veces había leído en los periódicos –El País y Público- tantas críticas de los lectores y tan agrias como las que le han dedicado a Calatrava. Al parecer ya hay quien se despierta del papanatismo de aplaudir las obras de este señor, esas estupendas cajas de bombones que sólo dan quebraderos de cabeza.

Entiendo que la responsabilidad última no es suya, sino de quien se lo encarga. Normalmente las administraciones públicas con tendencia a dilapidar los fondos públicos en proyectos megalomaníacos y hueros de contenido. Pero la crítica también alcanza al proyecto y la ejecución y ahí es donde la responsabilidad es única del arquitecto, o el ingeniero, según de la obra que se trate.

Los alcaldes que han encargado obras están recibiendo también lo suyo, a veces no con toda justicia. Rita Barberá no tiene nada que ver con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El proyecto es del gobierno autonómico, no del ayuntamiento, aunque sí ha encargado algunos puentes que también ocasionan más de un quebradero de cabeza.

El desaguisado de la Ciudad de las Artes y las Ciencias le corresponde en la medida de la falta de infraestructuras, pero esas son comunes a toda la ciudad. Al menos el ayuntamiento ha participado en dos obras arquitectónicas más que decentes: el Palau de Congresos de Foster –cuyo entorno urbanístico fue posteriormente destrozado a conciencia- y Veles i Vents, de Chipperfield, aunque la ejecución de este último también ha dado problemas, debido no al proyecto, sino a las prisas en la construcción.

El puente sobre el Gran Canal, las distintas obras en Bilbao, en Valencia, en Malmoe ... a Calatrava le están creciendo los enanos y a lo mejor sus humos reciben un varapalo. Pero otro del mismo tamaño deberían recibir los políticos más preocupados de pasar a la historia por promover proyectos sin pies, cabeza ni contenido.

Obras que ponen en peligro hasta la integridad física de los usuarios, que exigen unos trabajos de mantenimiento inabordables y con casi irresolubles problemas de ejecución. El papel es muy sufrido, pero las características físicas de los materiales son las que son.

Y mientras tanto leo unas declaraciones de Moneo en la apertura de la ampliación y reforma del Museo del Prado: “Lo extraordinario son los artistas, no la arquitectura”. La arquitectura debe valorar las obras, realzarlas, que admirarlas sea fácil. Su protagonismo debe ir en ensalzar la obra, no en ser protagonista per se.

Por eso me gusta Moneo, por su sobriedad, por la falta de espectacularidad, por estar más pendiente de la función y el uso que de su propio ego. Sus obras arropan, acompañan discretamente al contenido y se adaptan a él. Me quedé prendada del Museo Romano de Mérida, como admiré el trabajo sobrio que hizo para adaptar el Palacio de Villahermosa para exhibir la colección Thyssen.

Estoy deseando ir a ver la ampliación de El Prado.

martes, octubre 23, 2007

Nuevo servicio

Me hubiera gustado poner aquí el original, pero el pdf al pasarlo a jpg pierde resolución y no se lee nada, así que transcribo:
"(...) recuerdan que ofrecen a los expositores servicios en materia de seguridad: la posibilidad de contratar un servicio de robo y la disposición gratuita de una caja fuerte."

O sea, que puedes asegurarte de que te roben
- Oiga, quiero que me roben por valor de 2.000 euros, pero sin IVA.

La información (o lo que sea) aparece en Las Provincias de hoy martes 23 de octubre. Como en la edición digital mantienen el "servicio", pego aquí el enlace.

lunes, octubre 22, 2007

Chorradas varias

Viene una compañera de trabajo toda orgullosa con una iPod que se acaba de comprar.
- Explícame como funciona.
- Lo primero es abrir la caja, sacar el manual de instrucciones y leerlo.
Cara de asombro.
- Lo primero, le digo, tienes que bajar el iTunes.
- Ya, pero yo sólo quiero poner aquí la música de unos cd's.
- Lo primero es bajar el iTunes.
- Pero sólo quiero ... etc.
Respiro hondo y me muerdo la lengua antes de preguntarle cómo coño quiere poner la música de un cd en la iPod, porque el tamaño no da para introducir un cd, ni tiene ranura ni nada de eso.
- A ver, necesitas un ordenador. La música no se puede pasar directamente desde un cd. Para ello tienes que tener el programa iTunes, te lo puedes bajar de internet.
Vuelve al cabo de un rato.
- Tengo un problema, entro en esa dirección, pincho en descargar el programa y me sale ...
- No puedes bajarte un programa de internet en el ordenador de la empresa.
- ¿No?
- No. No están autorizados más que los adminstradores del sistema.
- Entonces, ¿cómo lo hago?
- En tu casa.
- No tengo ordenador en casa.
- Pues vete devolviendo la iPod.
Me mira con cara de cordero degollado esperando que me ofrezca a llenarle la iPod, pero permanezco con la boca cerrada. Tras un minuto de silencio, agrega:
- Iré a casa de una amiga.
- Bien, si lo haces a través de cd's, tardará un poco más, ya que tiene que reconvertir los archivos en mp3.
Cara de extrañeza máxima.
- Tranquila, el iTunes lo hace automáticamente, sólo que tardará un poco más.
Se queda mirando el chisme con cara de cabreo. La iPod le trae más quebraderos de cabeza de lo que pensaba, y eso que se supone que ella pertenece a la generación tecnológicamente más avanzada.
Internamente me invade la vanidad y me siento un poco bruja.

Bajo la guía de Google

Las búsquedas que llegan a esta bitácora a veces me dejan atónita. Confieso que no son nada excitantes –al contrario que ocurre con algunos habituales, que reciben visitas en busca de colegialas liberales-, pero son inusuales.

Por ejemplo, con cierta frecuencia llegan al blog buscando natalidades, bien de dinosaurios o de moscas. Desafortunadamente, no soy paleontóloga ni entomóloga, por lo que poco puedo ayudar.

Los viajes resultan también una constante. Por ejemplo, alguien se interesa por “seguros de viajes para gente con sintron”, “cafeterías de diseño en Milán”, “ropa adecuada para ir a genoba el 5 de noviembre” (sic) o “zona fumadores aeropuerto de Malpensa”. A este último darle un disgusto: No hay zona de fumadores en Malpensa ni en ningún aeropuerto italiano. Si quiere fumar, a la calle.

La gastronomía también tiene su lugar, aunque es un misterio como acaban en este blog con búsquedas como “cómo fabricar panceta salada” (ni zorra idea) o “que nos proporciona elcerdo” (sic) –todo, hasta los andares, ya sé sabe-

La cosa literaria también tiene su apartado y también me sorprende: “mark twain versus henry james” (he citado en ocasiones a ambos, pero siempre por separado); “un ejemplo de simil en la obra el buscon” (me da a mí que pocos en mi blog); “lista de personajes del libro arrancame la vida” (no conozco el libro, como para conocer a los personajes); “resumen de la novela la mañana debe de seguir gris” (si la mañana fuera púrpura, a lo mejor podía resumir algo)

Hay búsquedas epidemiológicas: “muertos en extremadura de esclerosis multiples en los ultimos cuatro años”; hagiográficas: “mujeres relevantes de la provincia de avila” (sólo se me ocurre la Santa); psiquiátricoreligiosas: “trastornos del comportamiento + un angel malvado”; protocolarias: “agradecimiento por la generosidad”; o simplemente cotillas: “cuanto pesa hilary swan” (unos gramos, tiene aspecto de chica liviana)

jueves, octubre 18, 2007

Ellos

Con toda probabilidad, me sé sus números de memoria, sus gestos, sus pausas ... Pero el efecto es el mismo. Me parto de risa. Ayer volví a ver un espectáculo de Les Luthiers que, con toda propiedad, se subtitula "El refrito". Pero lo dicho, como si fuera el primer día, o mejor.

Cuando aparecen en el escenario, ellos tan formales, tan de smoking y corbata de lazo, ya se te pinta una sonrisa en la cara que sólo desaparece para convertirse en carcajada.

A la entrada del Palau observamos a la audiencia. Pues eso, más cerca de los 50 que de los 40. Algunos jovencitos, sensatamente acompañados de sus progenitores, bajan la media de edad. Que disfruten del ingenio mientras puedan.

La primera vez que asistí a uno de sus espectáculos fue -¡válgamedios!- en 1973, creo recordar. Probablemente su primera aparición en España. Me invitó mi hermana mayor, así que yo era como esos adolescentes que anoche tuvieron su primer contacto con el verbo luthiero.

Después he procurado no perderme ninguna actuación, aunque a alguna fallé. A una fuí a las 36 horas de nacer mi segunda hija, con gran escándalo de mi madre, que no se lo podía creer. Pero qué iba a hacer. Tenía las entradas desde hacía meses y la niña se retrasó casi dos semanas.

Debo tener todos los cd's editados por ellos y me suelen acompañar en los viajes en coche largos. Me animan un monton, me hacen reir, voy cantando o recitando con ellos y, si puedo, les chafo los chistes.

Que se conserven así muchos años.