miércoles, mayo 28, 2008

Crispados por un quítame allá estos huevos

El día que este país deje de estar crispado dejará de ser España. En las portadas de los periódicos compiten en importancia la bronca del PP con la bronca de los cocineros. Y, la verdad, no sé cuál de las dos es más interesante. Creo que la segunda, más que nada porque sobre ella tengo algún conocimiento y opinión.

La vena caínita que llevamos tatuada en los genes hace que, perdidas por segunda vez unas elecciones generales, se despierte en los chicos del PP el ansia caníbal y empiezan a fagocitarse unos a otros. Como destilan grandes cantidades de bilis –alguna bilis prestada por el aparato agiprop mundanal y copero, la digestión es rápida.

Más estupefacta me ha dejado lo de los cocineros. Personalmente creo que hay mucho papanatismo en torno a, pero también reconozco que en alguna que otra ocasión he caído bajo el embrujo de esos platos que tardas más en leerlos que en comerlos.

Soy tradicional. Es decir, cuando vuelvo a España de algún viaje imploro por un plato de huevos fritos con patatas. A veces, en el mismo aeropuerto -y a sabiendas de que es recalentada y seguramente precocinada- engullo un pincho de tortilla.

Tengo en la mayor estima ambos platos, como el jamón, el queso manchego, las migas, las lentejas, la fabada, las gambas de Denia, las almejas de carril, el chuletón de buey, la paletilla de cordero al horno, el caldo de cocido bien espeso, las berenjenas rellenas, el pisto, las sopas de ajo ...

Creo que en el fondo de esta polémica hay dos visiones muy distintas de la cocina. Una trata de que el comensal disfrute con lo que ya conoce. La otra trata de sorprender. Una es reconocible y puede dar pie a conversaciones de que mi abuela hacia algo parecido o la tía Toñi bordaba el bacalao al pil pil. La otra viene a decir que esto, aunque no lo parezca, es bacalao al pil pil.

He comido en Arzak. Muy bien, ciertamente. Aunque me sentía liliputiense a tenor de las raciones y los recipientes: una sopa fue servida, lo juro, en una especie de dedal.

He comido en el Celler de Can Roca: espectacular (especialmente los postres)

He comido en Atrio sencillamente exquisito.

He asistido a caterings de Arola (decepcionante) y de Las Rejas (correcto)

Seguramente no volveré a ninguno de estos restaurantes: están demasiado lejos y son demasiado caros. Me gusta reconocer lo que me sirven en el plato, seré una antigua.

Luego está ese síndrome de estrella del rock que ataca a algunos cocineros. Otros asumen su condición de fenómeno comercial y lo mismo te hacen una mousse de marmitako que una enciclopedia en dvd o te inventan la sartén que da la vuelta a la tortilla deconstruída.

Y, a todo esto, ¿qué dicen las cocineras? ¿se limitan a abrir la lata de fabada litoral?

martes, mayo 20, 2008

La Filarmónica se quema


Hace unos días fotografié el magnífico edificio de Sharoun. Hoy es pasto de las llamas.


lunes, mayo 19, 2008

Sufre, pero crece

La final de Hamburgo demuestra que Rafael Nadal tiene una enorme capacidad de sufrimiento y que sabe extraer aspectos importantes para mejorar su rendimiento.

Ayer, de nuevo contra Federer, Nadal demostró una fortaleza mental digna de estudio.

Federer no suda, debe tener un condicionante genético. De hecho ni se despeina en los partidos, a no ser que enfrente tenga a Nadal. No pierde jamás la compostura hasta el último punto. Es el hombre impasible.

Ayer le vimos dar alaridos cada vez que fallaba un punto –inaudito en él-, incluso apretar el puño celebrando cuando ganaba, lo que también es insólito.



Federer es el mejor, sin duda. Su genialidad, su capacidad de inventar golpes, de sorprender tanto al rival como al espectador parece no tener límites. Pero cuando tiene a Nadal al otro lado de la red, es otra cosa.

5-2 y servicio para apuntarse el primer set. Un paseo militar, vamos. El receso de la entrada del fisioterepeuta para atender a Nadal le permitió a éste, creo, reflexionar sobre cómo transcurría el encuentro.

Nadal fallaba los primeros servicios, se mantenía a la defensiva y se limitaba a devolver las bolas. Federer, por el contrario, esquinaba los golpes, machacaba las líneas y llevaba de lado a lado de la pista a un maltrecho Nadal tras el maratoniano y también incierto partido de la víspera contra Djokovic.

Aunque vimos que el fisio masajeaba el muslo, los efectos fueron como si le hubiera masajeado el cerebro, o la actitud.

Inmediatamente Nadal se volvió más agresivo, se arriesgó a subir a la red y surgió la inspiración. El 5-2 se convirtió en un 5-7 ante el estupor del suizo.



Asistimos a un partido hermosísimo, plagado de puntos espectaculares, imposibles. Vimos fuerza y sutileza y, sobre todo, determinación. Federer es inapelable, con tres puntos de ruptura en contra en el segundo set que auguraba una final a dos sets, puso en funcionamiento ese saque demoledor, ajustado y perfecto que es casi imposible de restar. Consiguió llegar a la muerte súbita y alargar el partido hasta el tercer set.

Federer no está acostumbrado a partidos largos y éste ya lo era: casi una hora cada set, de forma que llegó muy justito de fuerzas a la tercera hora y ahí sabe que está en inferioridad de condiciones.

Que Nadal se lo puso muy difícil da cuenta el número de bolas de ruptura de que dispusieron cada uno de ellos: 17 Nadal por 7 de Federer.


Falta una semana para que dé comienzo el segundo grande de la temporada, el grande del que es prácticamente propietario Rafa Nadal. Hamburgo ha servido para que Djokovic sea consciente que ganarle en arcilla no va a ser sencillo y para que Federer empiece a desesperar de ganar Roland Garros. Especialmente en partidos a cinco mangas, que requieren un fondo físico de gran resistencia.

viernes, mayo 16, 2008

Berlín, del futuro al pasado inexistente

Regresé de Berlín hace unos días. Una ciudad que se reconstruye cada cierto tiempo. Reconstrucciones en las que elimina radicalmente el pasado e intentan recuperar –entre rascacielos de cristal- el esplendor prusiano.

Del Berlín del III Reich no queda prácticamente nada. La ciudad quedó arrasada en el 45 y la parte histórica, con algunas excepciones, en el Este. La RDA reconstruyó o reparó algunos edificios especialmente importantes, pero otros, como el palacio imperial, fue sustituído por otras construcciones más acordes con el régimen.
Desmantelamiento del Palacio de la República

Una vez caído el muro, hace casi 19 años, los rastros del Berlín comunista casi se han esfumado también. El palacio de la república, que sustituyó al del kaiser, está siendo desmantelado y sólo se les ha ocurrido volver a levantar el palacio imperial. Algo que ya ocurrió con el hotel Adlon, que fue replicado con toda exactitud.

La Parisen Platz está prácticamente terminada, a falta de algunos detalles de la nueva embajada americana. Al lado se levanta un edificio bancario proyectado por Gehry. Las normas de construcción en la Parisen Platz son muy estrictas, así que el canadiense ha tenido que contenerse en la fachada, pero una vez se traspasa la puerta uno se encuentra con el estómago de un rumiante bajo un techo de cristal.

Por otro lado, en el este se conservan los nombres de las calles: Karl Marx; Rosa Luxemburg, Karl Liebknecht ... En medio de la Alexander Platz se alza el enorme monumento a Marx y Engels.

Hay dos de todo: dos teatros de la ópera; la sede de la sinfónica, la de la filarmónica; dos “neues” galleries ... Aunque esto no sólo ha ocurrido en los últimos 70 años, viene de antiguo, ya que frente a frente se encuentran la catedral francesa y la alemana. Casi al lado la catedral de Santa Eduvigis y un poco más allá la Berliner Dom. O sea, la cuarta catedral en 500 metros a la redonda. Y todo esto en una ciudad que aparentemente no parece demasiado religiosa.

Ahora resulta que Berlín Occidente se encuentra un poco descuidado. Los grandes proyectos –a excepción de los gubernamentales que se alzan en torno al Reichtag en Tiergarten- se concentran en la parte oriental. Toda la Potsdamer Platz, Unter der Linden y Friederichstrasse, con sus manzanas cerradas obra de los más pintureros arquitectos del momento. Friederichstrasse hoy día compite en lujo con la antaño señorial Ku’damm occidental.
Galerías Lafayette

Como digo, las normas urbanísticas son estrictas, de modo que el Friederichstrasse no ha acogido el proyecto soñado por Mies van der Rohe de sus rascacielos de cristal. Sin embargo, Renzo Piano, en la Potsdamer Platz, ha levantado un edificio que claramente recuerda los bocetos del Mies.

Así que andamos entre la recuperación del esplendor prusiano y el enorme sentimiento de culpa. El monumento al Holocausto se extiende detrás de la Parisen Platz hasta casi la Potsdamer Platz. En Kreuzberg se alza el desasosegante edificio de Daniel Libeskind para albergar el Museo Judío. Frente al Kulturforum pasa la Ben Gurion Strasse y a la entrada del Tiergarten se proyecta un memorial a los gitanos víctimas del III Reich.

Frente al Reichtag unas placas recuerdan a los que fueron ejecutados por el incendio y algunas cruces, en el barrio del gobierno, a las víctimas del Muro. En Babel Platz una placa recuerda que allí se inició la quema de libros, junto a una cita de Heinrich Heine: el pueblo que empieza quemando sus libros acaba quemando a las personas.

Así que tenemos, por un lado, un sembrado de culpas; por otro, la recuperación de la vieja buena arquitectura y, por último, lo más moderno.

Berlín se ha convertido en una exposición antológica de arquitectura de finales del XX y principios del XXI. Cualquier arquitecto de fuste tiene hoy aquí su obra: Piano, Rossi, Moneo, Foster, Pei, Libeskind, Gehry, Rogers, Chipperfield, Hadid ...

Este eclectismo remite un poco a lo ocurrido en 1957, cuando en plena guerra fría y en parte como respuesta a lo que se proyectaba en Berlín Oriental, se celebró la Exposición Internacional de Arquitectura, cuyo legado se puede ver al norte del Tiergarten en el Hansaviertel.

Allí se dan cita edificios de viviendas firmados por Oscar Niemeyer, Gropius, Arno Jacobsen o Alvar Aalto. Es decir, lo mejor de cada casa.

Entre estos dos grandes hitos, la ciudad también ha tenido obras intermedias de enorme valor, de la mano de uno de los grandes ideólogos urbanísticos berlineses: Hans Sharoun, quien concibió el magnífico edificio de la Filarmónica o la vecina Biblioteca Estatal.

El nuevo Berlín tiene algo destacable: el empeño en que convivan los distintos usos. Así que todos los edificios reparten su superficie entre comercios, oficinas y viviendas. De forma que a lo largo de la jornada el edificio y la calle están en ebullición.

Pero lo mejor de Berlín es Fassbender und Rausch. Si van allí, busquen el edificio entre Charlottenstrasse esquina a la Gendarmermark. Suban, a partir de las 11 de la mañana, al café de la primera planta y pidan un chocolate acompañado de alguna de las 10 variedades de pasteles que ofrecen. Habrán encontrado el paraíso.

viernes, mayo 09, 2008

Milán, otra vez

Viajé a Milán con el brazo en cabestrillo, escayolado hasta el hombro. Como es habitual, cargué con varios kilos de peso, aunque había tenido la precaución de llevarme un maletín con ruedas, que ayuda mucho. Eso sí, con un brazo inútil y el otro ocupado, fumarse un pitillo era una hazaña.
La primera noche, cenando en una ostería cerca del hotel, oímos gritar el nombre de una compañera. El muchacho que tanta bulla metía iba a cenar solo, así que, imprudentemente, le invitamos a compartir nuestra mesa. Era EL PESADO. A la media hora estábamos agotados, así que utilizamos la excusa de que nos esperaban en un acto. Inútil, se nos pegó. Una vez terminado el sarao, de regreso al hotel, EL PESADO se empeñó en acompañarnos y, de camino, invitarnos a una copa. En total, tres horas de padecimiento. Acabamos más agotados que toda la tarde pateando la ciudad.

Al día siguiente mandó tres mensajes inquiriendo por dónde andábamos, mensajes a los que hicimos caso omiso. Lo de los bolsos falsificados es todo un espectáculo. A la entrada del Sforzesco media docena de africanos con los brazos cargados de bolsos eran vigilados por una pareja de carabinieri. Una vez traspasadas las murallas, a unos 40 metros, varias docenas de africanos componían un pasillo donde ofrecían los mismos bolsos que a la entrada. Espectacular.

La compañera que nos proporcionó la velada del PESADO se compró un prada falsísimo por 10 euros.

Por supuesto luego fuimos a la galería Vittorio Emmanuelle para comprobar la inexistencia del modelo adquirido. Mientras tanto me entretuve en mirar las maletas e hice público a mis compañeros que, para mi jubilación, quiero que me regalen esa tan mona de piel de cocodrilo (sin ruedas) por el módico precio de 17.800 euros.

En fin, hicimos todo lo previsto que teníamos que hacer, con grandes caminatas, y el último medio día lo dedicamos a las compras o, mejor dicho, a ver escaparates y comprobar que a la catedral todavía le queda un año de limpieza, más o menos. Y ya llevan por lo menos cuatro.

lunes, mayo 05, 2008

Agradecimiento

A todos ustedes por sus votos de mejoría.
He estado de vacaciones -para recuperarme del dolor y etc- así que dentro de un rato les cuento.

martes, abril 22, 2008

La explicación

Esta mañana me han quitado la escayola, así que aprovecho la circunstancia de tener dos manos operativas para explicar los últimos acontecimientos.
Como todas las mañanas, el grupo de cinco compañeras que compartimos tareas fuimos a desayunar. Trabajamos en una empresa de fumadores -grupo al que pertencemos algunas de nosotras- y aunque solemos reprimirnos las ganas mañaneras, ese día unos proveedores con los que teníamos una reunión nos tentaron de compartir con ellos el café en la terraza "ad hoc" que la empresa ha tenido a bien instalar en los aledaños de la cafetería.
Allí estábamos con nuestros café y medias tostadas en amigable charla y al término de la colación vino el momento del impagable cigarrillo. Dado que una de las desayunantas está en lo que antaño se llamaba "estado interesante", las dos viciosas echamos hacia atrás las sillas para evitar que el humo la alcanzara.
En esas estábamos, en lo de alejar la silla, cuando la mía perdió contacto con el suelo y ella (la silla) conmigo adherida, se defenestró por el escalón sin protección de 20 centímetros que eleva la terraza del suelo de hormigón.
Una es muy sufrida y lo único que dijo fue aquello tan socorrido de "que caída más tonta", pero a los dos minutos el brazo izquierdo daba señales alarmantes de dolor.
En fin, para no alargar la cosa. Tras visita a urgencias, radiografías y tac (ineccesario para el diagnóstico, pero necesario para la facturación a la mutua) me aseguraron que tenía una pequeña rotura en la articulación del codo. Me enyesaron y me dieron cita para dos días más tarde, no sin despacharme una buena dosis de ibuprofeno.
Y mi ex jefe -que no sé cómo se entera de todo- mándandome mensajes preguntando si era verdad que había intentado suicidarme tirándome de una silla.
Dos días más tarde el traumatólogo de la mutua no tiene claro que sea una rotura, pero que llevar enyesado el brazo no me va a perjudicar. Mira que gracioso, como si tener el brazo en ángulo recto permanentemente fuera el estado ideal del mismo. El yeso no me lo quitó, pero estuvo a punto de mandarme a la consulta del psiquiatra cuando extendió el papel con la baja laboral y dije que no quería baja, que a mí me pagaban por pensar y no me habían diagnosticado traumatismo cerebral.
Evidentemente, escribir no ya con una sóla mano, sino con un par de dedos, me inhabilitaba para concurrir a concursos de mecanografía, no ya por la rapidez (que sí), sobre todo por la cantidad de errores y la mala uva que se me ponía al tener que corregir todo el tiempo.
Así que van a tener razón los de sanidad. Fumar perjudica seriamente la salud.

miércoles, abril 02, 2008

El barrio

Anda todo el mundo alborotado con la crisis inmobiliaria. Es una crisis de actividad, pero es antigua en lo que afecta a una realidad cercana: la crisis urbana; la disolución de las ciudades y la planificación enfocada hacia el máximo beneficio y el lucro inmediato.

En mi poco cualificada opinión, el barrio crea un vínculo de ciudadanía entre sus vecinos. Los barrios, hasta que se impuso el modelo americano de destruir las ciudades, servían de seña de identidad. Uno era de Retiro o de Vallecas; de Gracia o de Ruzafa.

Los barrios forjaban su espíritu en las aceras de las calles y los bancos donde las madres parloteaban mientras daban la merienda a la prole. En los comercios, los talleres y los patios de colegios. Los bajos de las calles estaban ocupados por fruterías, hornos, peluquerías, mercerías o zapaterías. Los niños compraban las chuches en el kiosko que siempre estaba frente al colegio y la madre llevaba al remendón de la esquina los zapatos para ponerles medias suelas.

Llevábamos el coche al taller del barrio para cambiarle el aceite, hasta que las marcas de coches vieron un filón en los servicios post venta. Ahora tienes que llevarlo a un polígono industrial a varios kilómetros del domicilio, donde un señor con una impoluta bata blanca comprueba que tienes cita. Ya sabes que te van a dar un puyazo.

Antes comprabas la verdura de la cena tras recoger a los críos del colegio. Ahora tienes que ir a un hiper casualmente situado en un megacentrocomercial al borde de una autopista, dotado de un aparcamiento capaz de albergar varios miles de vehículos. Y dicen que es para tu comodidad.

Los niños iban a la escuela del barrio. Ahora los niños madrugan como si fueran a vendimiar para coger el autobús que les dejará en el colegio privado o concertado a varios kilómetros de su domicilio.

Si necesitabas media docena de cáncamos o un sartén acudías a la ferretería del barrio que, además, te podía proporcionar un “chispas” si precisabas cambiar los fusibles.

El fontanero con un trozo de estopa y una arandela era capaz de arreglar el grifo que gotea o desatascarte un desagüe. Ahora te ves abocado a seguir los fines de semana los consejos de bricomanía o dedicar días a localizar un fontanero.

El barrio estaba habitado por artesanos y oficios que nos daban una confianza rápida y cercana a la hora de satisfacer las necesidades más elementales. El barrio unía a los vecinos en la necesidad y la solución. Unía por hábito, por conocimiento y reconocimiento.

Los barrios tienden a extinguirse, salvo honrosísimas excepciones. Excepciones que debería ser consideradas como patrimonio de la Humanidad por la Unesco en un mundo donde todo, desde los centros comerciales a los cines; desde las oficinas a los gimnasios se han trasladado a polígonos industriales desangelados. Hasta las discotecas y las putas se han trasladado a los polígonos.

miércoles, marzo 26, 2008

Chorradas varias postvacacionales

Reconozco que estoy vaga o falta de inspiración. Estaba convencida que durante la semana vacacional –aquí, en el Califato, enganchamos una semana enterita de martes a martes por mor de la productividad laboral- me iba a poner al día. Pero no ha sido así. Han sido vacaciones con suegra, con lo que ello supone de desastres farmacológicos imprevistos que incluye una sobredosis de tranquimazin (o como coño se llame) del can, que se pasó un día enterito endrogao y dándose de leches por todos los rincones.

Si a eso se añade que la susodicha exige dos platos de caliente comida y cena –con lo aficionada que soy a darle a la peña una ensalada y que se apañen con el fiambre para la colación nocturna- y que se hizo ama y señora de sofá (las tres plazas) y el mando de la tele que por alguna razón desconocida se quedó encasquillado alternativamente entre Tele 5 y Antena 3, se comprende que avancé sobremanera en mi lectura de la Historia de la Arquitectura Contemporánea desde 1900. Un hermoso tocho de 700 páginas para mayor gloria de Mies, Wright y Charles Édouard Jeanneret.

En fin, basta de lamentaciones por cuestiones baladíes, porque se nos ha muerto Rafael Azcona, lo que significa que este país es un poco más estúpido. Tengo entendido que también, en este periodo que media entre la anterior entrada y ésta, Rodríguez Zapatero ha logrado la confianza de más votantes que Rajoy.

Así que a Rajoy sus supuestos amigos y declarados enemigos (que son los mismos) le están diciendo más que a un perro sarnoso y que Iñaki Gabilondo arenga todas las noches a Zapatero con lo que tiene que hacer, apelando a la autoridad que le da, a Gabilondo, no haberse presentado a las elecciones.

Tiene gracia la cosa que los plumillas se empeñen en adoctrinar a los políticos sobre “lo que tienen que hacer”, como si fueran el oráculo de Cumas o el Papa, que vienen a ser lo mismo por aquello de la infalibilidad.

Mientras tanto, los españolitos han enloquecido esta Semana Santa gracias a un euro 1,56 dólares y se han lanzado como turbas posesas a las tiendas de Time Square y Chinatown a la compra de tecnología, ropa y lo que sea, resucitando aquel famoso “give me two”. De hecho me estoy planteando adquirir una vivienda por allí, aprovechando la hecatombe inmobiliaria que asola el rancho de Bush.

domingo, marzo 02, 2008

De la res electoral

La propaganda electoral ha llegado al buzón. Esta mañana, durante el desayuno, hemos dado un vistazo a la sábana salmón con los candidatos al Senado.

Fué como desayunar hace 30 años: Falange Española y de la Jons (así, con dos cohones); Comunión Tradicionalista Carlista, Democracia Nacional, Alternativa Española, Alianza Nacional y España 2000 (miedo dan). Otros dos que sin llegar a esos extremos de uniforme caqui, camisa azul o boina roja, también asustan: Partido Familia y Vida y Partido Humanista.

Hasta aquí la extrema derecha. Ahora pasemos a las candidaturas nacionalistas y regionalistas, tanto de izquierdas como de derechas (a veces extremas). En este caso son pocos y divididos. Veamos: Per la República Valenciana, Identitat Regne de Valencia, Coalicio Valenciana, Opció Nacionalista Valenciana y Ezquerra Repúblicana del Pais Valencia.

Verdes (y también divididos): Bloc-Iniciativa-Verdes, Els Verds y Los Verdes. Para mayor confusión estas dos últimas candidaturas, además de denominarse casi igual, el logo sólo cambia en que en uno va en negativo y en otro en positivo. Para acabar de embrollar la cosa uno es Els Verds-Grupo Verde (EV-LV) y el otro Los Verdes-Grupo Verde (LV-GV). Como para aclararse.

Luego los partidos tradicionales de izquierda: el POSI (todavía quedan trotskistas, por lo menos uno), el PCPE y Ezquerra Unida.

Los nuevos que se presentan como alternativa de los tradicionales, pero que no llenan ni un taxi: Ciudadanos, Unión Progreso y Democracia y Partido Social Demócrata (sí, aunque parezca mentira).

Y los inclasificables: Por un Mundo más Justo, La República y Partit Antitaurí.

Y además PP y PSOE.

Visto lo visto, creo que los antitaurinos son los que tienen más posibilidades de lograr mi voto.

martes, febrero 26, 2008

Aicher



Otl Aicher ha sido uno de los más grandes diseñadores gráficos del siglo pasado. Aicher fue mucho más que un proyectista. Fue sobre todo un pensador que reflexionaba sobre las cosas y su utilidad. Cuando recibía algún encargo, previamente a acometerlo, realizaba estudios tan profundos que, antes de realizar el proyecto, escribía un libro.

Aicher en sus artículos y libros no dejó nunca de decir con toda claridad lo que pensaba, lo que le ganó no pocos enemigos. Pero sus reflexiones son absolutamente sinceras y honradas, perfectamente argumentadas y como autor de algunas obras de diseño (pero diseño de verdad, no dibujitos) que cambiaron conceptos, se podía permitir el lujo de herir susceptibilidades de egos engrandecidos.

Fundó la más prestigiosa escuela de diseño de la segunda mitad del siglo XX, la escuela de Ulm. La Für Gestaltung de Hochschule se funda como una escuela de diseño industrial puro, sin lastres artísticos heredados. Es más, Aicher renegó siempre de la tendencia de relacionar diseño y arte. El diseño era ingeniería, cómo fabricar objetos útiles optimizando los recursos y la satisfacción del usuarios, en el que la estética, sencillamente, no tenía cabida. Este pensamiento radical, sin embargo, favoreció que los objetos pudieran ser apreciados por su utilidad y no por su aspecto, dando pie a una especie de nueva estética o no-estética.

Trabajó para empresas como Braun –donde formó parte del equipo que se marcó como reto producir objetos honestos y humanos-, Lufthansa, Erco –posiblemente el fabricante de iluminación industrial más prestigioso del mundo que hace del concepto “diseño 0” una seña de identidad- o Balthraup.

Algunas de las obras de Aicher son extraordinariamente célebres, como la tipografía “Rotis” y, sobre todo, el sistema de pictogramas que elaboró para los Juegos Olímpicos de Munich y que abrió las puertas al desarrollo de la señalización (o señalética, como se empeñan en decir) como un concepto global con códigos simples e identificables por todos.

“El mundo como proyecto” es un libro que recopila varios trabajos de Aicher, ensayos en los que muestra su pesimismo ante una sociedad hiperconsumista, en la que nadie ya sabe cómo se hacen las cosas. Una sociedad donde una estética banal trata de ocultar la basura que produce. Una sociedad donde los productos se presentan no por sus atributos formales, sino apelando a lo emocional.

Un libro en el que los grandes gurús de la arquitectura del siglo XX, como el propio Mies van der Rohe o Le Corbusier, son criticados sin piedad, pero que también reconoce aportaciones de profesionales como Norman Foster de quien sin rubor se declara admirador de su obra.

Aicher, en términos generales, no soportaba la tiranía estética de los diseñadores italianos, pero tributa una sentida admiración por el trabajo de Charles Eames, un trabajo basado en el conocimiento profundo de los materiales con los que trabajaba y que lograba ensamblar con grandes dosis de genialidad, construyendo objetos concebidos para el uso humano con total comodidad y de manufactura barata. Otra cosa es que sus diseños estén ahora en manos de exclusivistas que exigen verdaderas fortunas por alguna de sus obras.

De Aicher me ha asombrado su lucidez y su absoluta falta de tacto. Resulta admirable. Otl Aicher se implicaba tanto en lo que proyectaba que, por ejemplo, antes de acometer el encargo de diseñar un sistema de cocinas industriales, estudio tanto las necesidades y soluciones que escribió un libro: “La cocina para cocinar”. No la cocina para que salga en las revistas de decoración o enseñar a las visitas. La cocina como lugar de trabajo, como espacio adecuado para realizar una actividad dura y exigente y que debe facilitar ese trabajo.

El resultado de “La cocina para cocinar” se puede observar ya en muchos restaurantes de campanillas y, aunque Aicher no lo pretendió en absoluto, abrió una nueva estética.

lunes, febrero 18, 2008

sábado, febrero 16, 2008

Todo muda

Vientos de cambio. Más bien galernas. La pandilla más torpe de la galaxia ha perdido su amalgama. Hace un par de meses mi jefe -y sin embargo cómplice- decidió que ya había hecho bastante y se buscó cimas más complicadas que escalar. Y no vean lo complicadas. Pero es feliz, se divierte. Me manda tonterías al correo electrónico y mensajes. Si no contesto reclama mi atención imperiosamente como un niño mimado. Nos vamos de comida de vez en cuando con sus otros cómplices y también compañeros míos.
Le echo de menos, qué demonios. Su brutal sentido del humor, su capacidad de réplica, su manejo de las situaciones eran admirables. Durante el mes que siguió a su marcha escuchaba los rumores de sustitución con cierto temblor. El resto de mis compañeros de departamento me miraba con envidia, conocedores de que si el sustituto no era de mi gusto, podía recoger mis cosas y regresar a mi departamento primigenio.
Pero las altas esferas -que como están altas andan en la inopia- aprovecharon la marcha de mi ya ex-jefe para enmascarar la crisis de otro departamento y de buenas a primeras me ví de jefe a mi otro cómplice, con gran alboroto por mi parte.
Pero las cosas no podían ser perfectas y la llegada ha venido acompañada de una duplicación de responsabilidades, ergo, trabajo.
A ello se añade que, por fin, las oficinas en las que trabajamos van a ser sometidas a una profunda reforma, lo que implica que las 200 personas que allí vivimos 9 horas diarias debemos mudarnos a dependencias provisionales. Y una mudanza es siempre ese acontecimiento al que no me quiero enfrentar.
Durante un año viviremos cual piojo en costura. Pero mi cómplice ha hecho una distribución de espacios que aunque él dice ha mandado la cabeza, creo sinceramente que ha prevalecido el corazón.
La semana que viene procedermos al traslado. Prácticamente todo, a excepción de lo imprescindible, irá a un almacén. Iré ligera de equipaje y espero que el regreso sea igual.
En el próximo viaje veremos si la pandilla más torpe de la galaxia, a pesar de sus renovados socios, sigue haciendo de las suyas.

lunes, febrero 11, 2008

El detective y sus secuelas triperas

El recordado Manuel Vázquez Montalbán creo un personaje único: Carvalho. Un detective privado que era el Sam Spade del Raval, pero con conocimientos y una cultura más que suficiente para tratar con desprecio a la burguesía barcelonesa.

Pero una de las características más sobresalientes de Pepe Carvalho era su gusto gastronómico. Su habilidad para preparar cualquier plato y su capacidad para enseñar a Bis cúter cómo guisar cualquier plato con ingredientes de bajo precio en una cocina de gas de un sólo fuego.

A menudo en sus novelas, Vázquez Montalbán se entretenía unas cuantas páginas en describir minuciosamente las tareas culinarias de Carvalho: desde cómo limpiaba una alcachofa hasta cuantas gotas de limón dejaba caer sobre ella. Vamos, que entre crimen e interrogatorio, siempre se aprendía alguna receta clásica o no tan clásica. Por no hablar de sus recomendaciones enológicas, también muy celebradas.

Ese carácter de Carvalho tuvo su eco. De hecho ahora nos vemos agobiados por detectives-gastrónomos y si el héroe (o antihéroe) de Vázquez Montalbán usaba la cocina para dar un respiro a las indagaciones, sus émulos se dedican ahora a trufar las páginas de la novela con las más diversas pitanzas, dejando casi en un segundo plano –o sin casi- la trama policíaca.

Así tenemos a Montalbano –ni qué decir tiene que el nombre del comisario siciliano de los carabinieri está directamente inspirado en el novelista español- al que su autor, Andrea Camilleri, le hace estar zampando casi de forma compulsiva durante todas sus obras. Montalbano conoce todos los chigres, garitos y tabernas sicilianas donde la cocina tradicional, realizada con lo que da la tierra y el mar a diario, es de nota. Montalbano es capaz de realizar cualquier trámite policial al que puede enviar a un subordinado con tal de asomarse a tal o cual osteria.

Cuenta, además, con una asistenta que le mima y le deja en la nevera la cena preparada. Eso sí, el singular comisario es incapaz de cocer un huevo, no digo ya freirlo.

Otro policía con ínfulas gastrónomas es Brunelli, el personaje habitual de Donna León. Este realiza sus labores en Venecia y como Montalbano es incapaz de cocinar, pero tiene una agenda bien surtida de chiringuitos donde tomar un bocado. Como en el caso anterior, a Brunelli le mueve más su afán tripero que policial y no duda en utilizar una lancha y pasarse el día en cualquier isla alejada de la capital con tal de probar unas buenas almejas.

Es curioso que los policías gastrónomos hayan prosperado en Italia, país ciertamente rico en la cosa de la manduca. Lo que tiene de bueno esta epidemia es que conocemos la riqueza culinaria de la península de la bota –norte y sur- pero al carecer los protagonistas de habilidad con las cazuelas, se nos niegan los conocimientos para manejar ingredientes y pucheros.

lunes, enero 28, 2008

A mí me cae bien


Escapa a mi comprensión la manía que despierta Novak Djokovic en los comentaristas españoles. Entiendo que es una grave amenaza sobre el vicerreinado de Nadal, ya que sólo les separan ahora unos 800 puntos. Pero de ahí a ensañarse con el muchacho utilizando argumentos cuanto menos discutibles va un mundo.

Novak me cae bien. Creo que es un tipo no sólo normal, sino amable y cordial. Aquí se le intentó crucificar tras los vídeos de las imitaciones –que hace bastante bien- al tiempo que se olvidaba que otros egregios tenistas las han hecho. Por ejemplo, Bjorkman. En aquel caso a nadie le pareció mal. En éste, como uno de los imitados es Nadal, todos lo critican. Y los imitados no han abierto el pico. Es más, Sharapova acudió al palco de los Djokovic y animó como una fan más al serbio en la final del Open USA.

Novak, cuando gana un punto importante, se golpea el pecho y pone cara de enajenado. Como si Nadal no hiciera lo mismo en su estilo, con puñetazo, en este caso, al aire. Pero a Nadal se le justifica y se le jalea, mientras que a Djokovic se le critica.

El serbio es uno de los pocos que aplaude al contrario cuando le gana un punto de mérito. Es también de los que se recriminan cuando fallan un golpe fácil. Se exige a sí mismo y reconoce al contrario cuando le supera. Algo francamente raro en el circuito.

En su intervención tras ganar en Melbourne no tuvo más que palabras de elogio hacia Tsonga. Llego a admitir que si hubiera ganado el francés sería un resultado justo.

Y, total, tiene 20 años.

Me alegra que haya ganado. Es aire fresco, es un tipo natural y hoy por hoy es el único que puede arrebatarle el trono a Federer.

En cuanto a la participación española, encomiable la de Ferrero, Ferrer y Nadal. Desde 1997 no se había llegado tan lejos, cuando Moyá jugó la final contra Sampras. Decepcionante, como suele ser habitual, la de Feliciano López y Verdasco y, últimamente, Robredo.

viernes, enero 25, 2008

Vienen acelerados

Los horarios y el trabajo me impiden seguir el Open de Australia. Encima hoy internet se ha tomado vacaciones en el trabajo y ni siquiera he podido pegar un vistazo a los marcadores hasta mediodía, momento en el que la final inédita se ha confirmado: Djokovic-Tsonga.

Nada que objetar, porque ambos han hecho un torneo modélico. Tsonga laminó a Nadal en semifinales y Novak en sólo tres sets ha retrasado el momento en el que Federer supere a Sampras en número de grandes ganados. Parecía que el suizo tenía a tiro batir la marca de grandes slams que ostenta el americano, pero tendrá que esperar hasta, seguramente, Wimbledon.

Otro serbio, Tipsarevic, tuvo a Federer contra las cuerdas en un épico partido que acabó con un 10-8 en el quinto set.

Los nuevos vienen pegando fuerte cuando los también nuevos todavía luchan por acercarse al mejor jugador de la historia. Nadal lo tiene francamente mal. Es demoledor pensar que has superado el record de puntos de Sampras para ser número 2.

Djokovic, tras el vendaval al que se vió sometido en la final del Open USA ha sabido prepararse para el inicio de la temporada. Tipsarevic parece seguir sus pasos. Un jugador sobrio y demoledor. Y Tsonga, quien el año pasado ya dió lecciones de tenis a algún español en Roland Garros, desbanca a Gasquet como gran esperanza francesa. Ya tienen héroe para la próxima primavera, y esta vez con visos de convertirse en realidad. Al fin y al cabo ya ha batido al tres veces campeón y en sólo tres sets. Si hay cruce entre ambos, no quiero ni pensar como se pondrán los espectadores franceses.

En fin. Mañana sábado, ya domingo en las antípodas, veré la final. Seguro que dejan un partido para el recuerdo. A ver si consigo averiguar como funciona el disco duro del dvd ...

martes, enero 15, 2008

Sigo viva

Incluso mi familia se empeña en que he cumplido un año más.
El trabajo me tiene asediada -pero lo llevo razonablemente bien- aunque no me deja hacer los comentarios que tocan en esta época del año: tenis.
Encima de que los horarios son infames (dichosas antípodas), cuando ayer me dispuse a ver algún partido en diferido las puñeteras de mis hijas chivaban el resultado, con lo que eliminaban cualquier emoción.

viernes, enero 04, 2008

jueves, enero 03, 2008

Próspero Año Nuevo

Se inicia 2008 con prosperidad:
- Prosperan las tarifas de telefóno
- Las de la electricidad
- El gas
- El butano
- Los trenes de cercanías
- Los de larga distancia
- El Euribor (ergo, la cuota de la hipoteca)
- El barril de petróleo
- El euro (ya casi a 1.5 $)
- El paro
- El IPC (la culpa es de la leche, dicen)
... y sólo estamos a 3 de enero.
Si éste no va a ser un año de prosperidad, que venga Trichet y lo vea.
Pues eso: que años más duros hemos vivido los que ya peinamos canas.