lunes, septiembre 21, 2009

Cómo nos esquilman las entidades financieras

Mis padres, como clásicos abuelos, cuando nacieron mis hijas abrieron sendas libretas de ahorro que les fueron entregadas a los 18 años. Desde hace algún tiempo, la cartilla de la pequeña reposaba en un cajón a la espera de dar uso a los fondos y hete aquí que ella, en un alarde de independencia económica, dijo de pagarse la matrícula de la Universidad.

Así que más chula que un ocho se presentó en la caja de ahorros y entregó su cartilla para que le fuera entregada la cantidad en cuestión. En la entidad, además, dado que el documento era ya bastante antiguo, actualizaron la cartilla y le entregaron una nueva.

Cuando llego a casa me la entregó y ahí se me pusieron los pelos de punta. Me explico. En los últimos años se le había pagado semestralmente los intereses devengados por el depósito, pagos que oscilaban entre las astronómicas cantidades de 0’03 y 0’05 euros. Por el pago de estas cantidades le cobran una comisión de 0’5 euros.

Le dije a mi hija que, visto lo visto, ruegue que no le paguen los intereses, porque cada vez que lo hacen le cuesta una pasta. Vamos, que renunciamos gustosamente a nuestros derechos siempre y cuando ellos dejen de cobrarse una comisión que comparada con el ingreso sobre el que se aplica es más que escandalosa.

Ya se sabe, los bancos, tacita a tacita …

martes, septiembre 08, 2009

El terror de las rusas

Tras su aspecto de púber, Melanie Oudin esconde una determinación sin límites y un talento todavía por alcanzar su techo. Esta jovencísima tenista, tiene 17 años, se ha convertido en el terror de las rusas durante este US Open. En las cuatro rondas que lleva jugadas, han caído bajo su raqueta otras tantas tenistas rusas, entre ellas dos mitos: Dementieva y Sharapova. Las otras dos víctimas han sido Pavlyuchenkova en primera ronda y en octavos a Petrova.

Encuadrada todavía en la categoría junior, Melanie Oudin está siendo la gran revelación del cuadro femenino. Un cuadro en el que sólo Serena Williams parece responder a las expectativas.

Esta jovencita de Georgia ya alcanzó los cuartos de final de Wimbledon esta temporada. Su ranking actual en la clasificación WTA es el 70 que mejorará considerablemente el próximo lunes.

Oudin recuerda a Justine Henin, no sólo por su físico frágil, alejado de las altísimas y musculadísimas tenistas que invaden las pistas. También se parece en su juego, basado en la tenacidad y la confianza. Por supuesto que Oudin atesora un excelente tenis, pero dada su juventud, y esta es una gran noticia, tiene todavía mucho recorrido, muchas posibilidades de mejora.

Desde la retirada de la belga el tenis femenino está inmerso en el desconcierto. Nadie es capaz de mantener el liderazgo del ranking. Nadie es capaz de convertirse en referencia. Hasta las jóvenes promesas dimiten, como recientemente ha hecho Ana Ivanovic.

Este US Open es buena muestra de ello. Han caído antes de cuartos la actual número 1, Dinara Safina, las ex número 1 Ana Ivanovic, Jelena Jankovic o Sharapova, además de la ya citada Dementieva, Kuznetsova o Mauresmo.

Y, por supuesto, Venus Williams que cayó ante una renacida Kim Clijster. La belga ha removido el desconcertante estado del tenis femenino y ha dado un golpe de autoridad. Tras su retirada y maternidad, Clijster es un rayo de esperanza.

Los cuartos de final del US Open reflejan bien esta situación. De las ocho jugadoras, sólo cuatro son cabeza de serie. Serena Williams, una de las pocas que mantiene el tipo, se enfrentará a una Fabia Penetta en plena forma y que ha tenido una excelente temporada.

Por su parte, Clijster tendrá que demostrar su poderío ante la sorprendente china Na Li y, por la parte alta del cuadro, otra belga Wickmayer, que ha tenido un cuadro asequible, se las verá con la ucraniana Bondarenko. Oudin volverá a despertar pasiones de su público en el partido contra la danesa Wozniacki.

Oudin y Clijster se han convertido, por derecho propio, en las protagonistas femeninas de esta edición del US Open.

miércoles, agosto 26, 2009

Conocí a vuestra madre en un Big Bang

En esta larga convalecencia, debo confesar, me he sentido incapaz de varias cosas. Una de ellas, leer algo medianamente inteligente. Esto tiene una cierta explicación: me gusta elegir yo misma los libros y dado que eso es, de momento, imposible, me limito a amontonar los que me prestan sin haberlo solicitado. La gente es muy amable, agradezco el detalle, y tras una breve ojeada, los descarto.

Se da la circunstancia de que me resulta imposible subir escaleras y mis libros están tres tramos de escalera por encima de la habitación que ocupo. Encargar a alguien que busque en mis estanterías con su peculiar sistema de catalogación es una tarea inútil.

Así que me limito, lo admito, a ver la tele.

Sorprendentemente, entre tanto cambio de canal como soy capaz de hacer y las pilas del mando a alimentar, he descubierto dos series realmente notables. Una tiene el sugerente título de "Cómo conocí a vuestra madre". Cada capítulo empieza con una conversación que el protagonista de la serie, Ted, tiene con sus hijos que aparentan en torno a los 20 años, cuando corre el año 2030.

A continuación llega la serie en sí, en la que se narran las peripecias de cinco jóvenes profesionales que viven en NY. Pero no es Friends, que conste. Los guiones son más originales y más frescos y los personajes son deliciosos. Desde la pareja de novios -y luego matrimonio- formada por Marshall y Lily, hasta el arrogante y odioso Barnie, pasando, por supuesto, por el propio Ted.

Cada capítulo dura en torno a 20 minutos y es una historia cerrada, por lo que no es preciso seguir paso a paso la acción. Cada episodio es magnífico.

La otra joya es "La teoría del Big Bang". El argumento gira en torno a la vida de cuatro lumbreras: tres doctores en física y un ingeniero industrial. Todo ellos extremadamente brillantes. Gozan de un intelecto privilegiado, son capaces de diseñar piezas para la estación espacial internacional o contribuir a las más avanzadas teorías físicas. Pero tienen un serio problema en las relaciones sociales.

Todo esto se pone de evidencia cuando al otro lado del rellano va a vivir una rubia camarera, encantadora, pero que no dispone de estudios superiores, pero sabe resolver cualquier problema cotidiano.

Sheldon es la estrella. Tiene todos los síntomas de padecer el Síndrome de Asperger. Resulta abolutamente insufrible, irritante y, sin embargo, a veces enternecedor. Es generoso, pero necesita que todo se haga según sus incomprensibles reglas. Todo está procedimentado. Jim Parsons, el acto que encarna a este extravagante personaje, ganó un Emmy por su papel este mismo año.

Su compañero de piso, Leonard, es la principal víctima de sus continuos despropósitos y caprichos. Paciente y comprensivo, a veces se toma divertidas venganzas que más bien son descansos de convivencia.

Otros dos genios, y Penny la vecina, completan el reparto de una de las comedias más descacharrantes que se pueden ver en la tele. Sólo en digital, aunque creo que Antena 3 pasa alguna vez capítulos de Big Bang.


viernes, agosto 21, 2009

El ABC ya no es lo que era

El diario conservador ABC ya no es lo que era. De la moderación en letra impresa ha pasado a cotas de insalubridad propias de Tele 5.

El ABC difundió la identidad del donante de cara para el trasplante que se ha realizado en Valencia, a pesar de que la Ley de Trasplantes prohibe expresamente proporcionar o difundir dicha información. Cierto es que alguien metió la pata cuando se dejó seducir por las preguntas de los plumillas y dió datos como la edad, la nacionalidad y la causa del fallecimiento.

Con esos datos era bastante fácil identificar al donante, pero una cosa es tener la posibilidad de identificar, otra identificar y otra difundir la identidad. Pues el ABC, con dos cojones y siete botijos, lo hizo.

Luego vino el cabreo de las autoridades sanitarias y del cirujano, aunque deberían reconocer su parte de culpa. Pero lo que ya resulta aberrante es el tratamiento que el ABC da al susodicho enfado. Reproduzco parte del artículo firmado por una tal Érika Montañés, a la que supongo becaria ambiciosilla capaz de cualquier quebrantamiento de ética por un quítame aquí estas pajas:

"El consejero valenciano de Sanidad, por su parte, ha negado la posibilidad de que la información haya salido de las vísceras de su departamento, puesto que sólo se comunicó vía nota de prensa la edad y causa del fallecimiento del donante, algo que «se hace siempre».

Y la criatura se creerá ingeniosa y todo.
Que asquito.

miércoles, agosto 05, 2009

Obsesión publicitaria coprófila

Este largo periodo de inactividad –física y mental, porque no estoy para nada- está desembocando en una peligrosa adicción a la que deberé poner coto. Es, ni más ni menos, enchufarme los programas matinales de televisión.

Sin embargo, hay algunos aspectos que escapan a la propia programación televisiva y que no son otros que los intermedios publicitarios. No sé porque hablo de intermedios publicitarios cuando, en realidad, los intermedios son los programas.

En fin, a lo que iba, a los anuncios.

Primera conclusión: tanto los laboratorios farmacéuticos como las empresas de lácteos están preocupadísimos por nuestra salud intestinal. Hay bloques de anuncios donde, sin exagerar, el 80% de los spots nos inducen a consumir determinados preparados que sirven unos para evitar el estreñimiento –los hay que dicen solucionar el problema en 14 días … a ver quien está dos semanas de atasco, acaba en urgencias- y los hay para lo contrario.

Es decir, que si te pasa de bifidus, te tomas unas pastillas para evitar la diarrea. El anuncio más duro es el de la turista de viaje organizado que tiene que recurrir a un enema.

Esta fijación coprófila de nuestros anunciantes se extiende también a la generación de gases y su capacidad de provocar situaciones incómodas que afectan a los sentidos del oído y el olfato. Situaciones que provocan una especie de amnesia efímera en la que nadie admite oir u oler nada.

sábado, julio 18, 2009

Albricias y zapatetas

Me han quitado la escayola. El pasado jueves, a las 8:30 de la mañana, ya estábamos en radiología para las pertinentes placas y, se supone, tras su evaluación, liberarme de semejante instrumento de tortura.

A las 9, tras una complicada operación de subirme a la mesa de rayos a través de un procedimiento propio del Doctor Franz de Copenhague, la primera parte de la tarea estaba cubierta. Sólo quedaba la consulta con el cirujano programada para las 10.

En la cartilla de consulta indicaba que era en la planta semisótano. Puesto que las placas las habían realizado en la planta baja, cogimos el ascensor y descendimos un piso. Una vez allí nos dirigimos a la garita de admisiones y una empleada nos informó que no era allí, sino en la planta baja.

Coge de nuevo el ascensor. Dirígete a la garita de admisiones y allí nos dicen, adivina adivinanza, que es en el semisótano. Digamos que la señal del cabreódromo rozaba el rojo. Tras informar al empleado de que nos habían enviado desde el lugar al que nos pretendía devolver y realizar algunas llamadas telefónicas, nos remitió a una consulta en esa misma planta.

Total, que allí nos dirigimos. Entregamos los papeles a una enfermera y dos minutos más tarde nos informa que … allí no es, que es en la planta semisótano. Ya habíamos rebasado la raya que separa el estado de mosqueo del de cabreo.

La enfermera disculpa la bisoñez de la primera empleada, la del semisótano, que acaba de empezar en tal complicada tarea.

A todo esto, con tanto viaje en el ascensor, se acercaba peligrosamente la hora de la consulta y nosotros todavía haciendo excursiones verticales.

Finalmente, albricias y zapatetas, conseguimos llegar a la consulta a tiempo.

A las 10 en punto nos hacen pasar. El cirujano pide a la enfermera que quite la escayola, en realidad media escayola, puesto que está abierta por delante y la cubre una venda elástica. Sólo tiene que quitar la venda. Se da tan mala maña que es el médico el que acaba haciendo la tarea.

Tras esa complicadísima operación, ahora toca levantar los apósitos que cubren las incisiones. El cirujano pide suero fisiológico para ablandarlos. La enfermera aparece con unos envases unidosis propios de gotas oftalmológicas. A ese paso tardaremos varias horas en empapar los apósitos. El cirujano pide una botella y la enfermera, tras una larga búsqueda en el armario, aparece con lo pedido. Por si alguien no lo sabe, son las enfermeras las responsables de tener listo todo el material e instrumental que precise el médico y, por supuesto, reponer cuando es necesario. De todo ello concluyo que la joven debe ser estudiante de primer año en prácticas o la más torpe de su promoción.

Se levantan los apósitos, se comprueba la cicatrización y, a continuación, el cirujano enseña unos sencillos ejercicios para hacer en casa mientras se tramita el papeleo para acudir al servicio de rehabilitación.

Tras ello, el cirujano encarga a la enfermera que quite los puntos lo que hace con suma delicadeza, admito.

Mientras tanto, el médico trata de mirar las placas hechas esa misma mañana. Placas ya no físicas, sino informáticas. Pero su ordenador se niega a cargarlas. Llama al servicio de rayos que le informa que han sido colgadas en el servidor correspondiente. El médico insiste, con los mismos resultados negativos. Vuelve a llamar a radiología y desde allí le dicen que hable con informática. Tenemos lío.

El cirujano, ante la complicación, y dado que la visita está prácticamente concluida y desconoce cuanto tardará informática en arreglar el asunto, nos pide que esperemos fuera mientras recibe a otro paciente.

Eso hacemos y cuando salimos tropezamos en la puerta con una joven a la que mi marido identifica como la informática basándose en su aspecto freaky. Efectivamente, a los dos minutos nos piden volver a la consulta. Las placas muestran la evolución de la intervención. Tengo un precioso clavo perfectamente horizontal y la meseta tibial ha empezado a regenerarse.

Prohibido apoyar el pie, así que continuo con las muletas y el andador, aprovechándome de mala manera de todos los que me rodean, tiranizándoles de una manera impropia y dejándome mimar. Total, para una vez …

lunes, julio 06, 2009

Federer se queda sin calificativos

¿Emperador? ¿Zar? ¿Amo del Universo? Después de conquistar su sexto Wimbledon y, al mismo tiempo, su grand slam número 15, Roger Federer trasciende la leyenda. Ha superado casi todas las barreras que tenistas pretéritos dotados de un talento sin límites fueron colocando en su camino.

Ayer el suizo, de una sola tacada, consiguió tres cosas: superar a Sampras en número de grandes conquistados; superar a Borg en número de Wimblendon ganados y recuperar el número 1 de la ATP.

Le queda, sin embargo, un reto: alcanzar el verdadero grand slam y el golden grand slam. Es decir, ganar en el mismo año los cuatro grandes, en el primer caso, y en el segundo, ser medalla de oro olímpica. El golden es casi imposible, aunque Steffi Graf está en posesión de uno.

En cuanto al verdadero grand slam, sólo hay un tenista vivo que lo haya obtenido, y por dos veces, Rod Laver, que ayer estaba en el palco de Wimbledon, junto a Sampras y Borg.

Roddick no se lo puso fácil. Hay que aplaudir al americano que ha completado un torneo casi prodigioso y fue un más que digno rival de Federer. De hecho, en el quinto set, dispuso de dos bolas de ruptura que, de haberlas convertido, hubieran obligado a un titular distinto. Pero no fue así. Federer ató los nervios y conservó el servicio para llevar a Roddick a la extenuación. El marcador lo dice todo: 5-7 7-6 7-6 3-6 y ¡16-14!

Tuvo más oportunidades el americano, cuando en la muerte súbita del segundo set dispuso de hasta cuatro pelotas para adjudicarse la manga y con dos sets en contra, el partido hubiera pintado de otra manera. Esos puntos los perdió por demérito suyo. El vértigo ese que dicen que agarrota a los tenistas cuando tienen que cerrar un set o un partido y que provoca fallos tan garrafales como inexplicables.

Fue un partido extraño, como a medio gas. Roddick no colocó tantos puntos directos como acostumbra y Federer daba la impresión de no emplearse a fondo. Pero bueno, casi siempre da esa impresión, excepto cuando juega contra Nadal. Parecía un encuentro sin emoción, todo muy táctico y en el que Roddick demostró que el pupilaje de Stefanki le ha hecho mejorar sensiblemente tanto en la red como en la paciencia en el fondo de la pista.

Andy hizo un grandísimo partido y hubiera sido también justo ganador del mismo. Pero al otro lado de la red estaba un hombre con una ambición insaciable.

sábado, julio 04, 2009

Los jugadores británicos siguen gafados en Wimbledon

Los grandes torneos de Australia y Reino Unido parecen vetados a los tenistas locales. Desde 1936, año en que ganó Fred Perry, las grandes esperanzas británicas caen antes de llegar a la final. Andy Murray tomó el testigo que dejó Henman tras su retirada. Ha hecho un excelente torneo y la previsión era llegar a la final soñada contra Federer.

Pero en semifinales se le ha cruzado el otro Andy, el americano, que ha resurgido en la hierba londinense. El partido fue de alto nivel y tremendamente igualado. Baste decir que el escocés superó a Roddick en número de saques directos, contabilizó menos errores no forzados y consiguió más puntos ganadores. Y aún así, perdió, con un marcador de 6-4 5-6 7-6 7-6, en parte por dobles faltas en los momentos más inoportunos.

Roddick demostró más serenidad en las dos muertes súbitas disputadas, pero también en remontar hasta cinco puntos de ruptura de los 7 que tuvo en contra.

Al americano le ha venido de perlas su nuevo entrenador, Larry Stefanky. Roddick ha aprendido a aguantar al fondo de la pista, a pelotear, a no acortar innecesariamente los puntos, a no aumentar su porcentaje de errores. Disponía, y dispone, de un servicio demoledor, pero hasta el momento de poco más podía presumir.

En Wimbledon ha demostrado que puede ser paciente y acelerar las bolas con latigazos de derecha impresionantes. Parece más seguro de sí mismo y menos ansioso. Hace tres años que no alcanza una final de grand slam y mañana tendrá la oportunidad de apuntarse un segundo grand slam en su carrera.

Al otro lado de la red estará el rey del All England Tennis Club. Federer alcanza su séptima final consecutiva y, con ella, la posibilidad de llevarse la victoria por sexta vez.

Federer ganó con autoridad a Haas en tres sets: 6-7 5-7 3-6. El alemán no tuvo la menor oportunidad, ya que Federer no concedió ni una sola bola de ruptura a lo largo del partido, mientras que el ya casi número 1 aprovechó las dos ventajas de las que dispuso. Efectividad al 100%.

Roger, sin la presión de defender título y con un cuadro muy limpio, dio un recital de tenis: toda la variedad de golpes, una demostración de elegancia y fluidez en la pista; ligereza y facilidad a la hora de subir a la red. Lo cierto es que verle jugar es una auténtica delicia.

viernes, julio 03, 2009

Reflexiones hospitalarias (2)

Diez días de hospitalización –y con las facultades mentales, es un suponer, en perfecto estado de revista- dan para reflexionar sobre cualquier mosca que se aventure por la habitación.

Carecer de tele (hay tele de pago, y abonar 6 euros diarios para ver tele5 o similares, evidentemente no) y de internet te deja muchísimas horas para: leer, dormir, leer, dormir … y cuando uno se ha cansado de este bucle, pensar.

Hay que señalar que un hospital público no es un lugar sereno y reposado, ni mucho menos. La jornada empieza sobre las 7 de la mañana, que digo yo qué falta hará despertar a los pacientes a esa hora. Es el momento de repasar el estado de los ingresados, si están vivos, muertos o comatosos, con la excusa de dejar unas pastillas y/o tomar la temperatura a los encamados.

A partir de ahí todo es trajín. A las 9 llega el desayuno. Al menos en mi comunidad lo del menú está muy avanzado: la víspera te dejan una hoja con propuestas de desayuno, comida, merienda y cena para que elijas entre tres opciones de primeros, segundos y postres.

Me empeño en pedir fruta natural de desayuno y ninguna mañana falla: piña en almíbar. Si pido fruta natural para merendar, la interpretación de la cocina es yogur de plátano. Así han conseguido que ningún día desayune o meriende.

Luego viene la operación menear enfermos. Te levantan, te sientan en una silla que parece sacada del atrezzo de “Cuéntame”, te hacen la cama … Si estás capacitado y autorizado, tu mismo te levantas y te aseas.

Los baños merecen atención especial. Estoy en el pabellón de traumatología y rehabilitación, de dónde se deduce que un alto porcentaje de hospitalizados tienen movilidad reducida. Existe una legislación que exige que los edificios públicos tengan unos aseos especialmente concebidos para el uso de inválidos, cojos y otros tullidos. Estas instalaciones exigen determinadas medidas de los aparatos sanitarios, barras de apoyo y otras especificaciones. Pues ni una, oiga.

No hay una jodida barra de apoyo; el wc parece que es de guardería de pequeño y bajo que está. La única ayuda es una argolla sujeta al techo, pero inalcanzable si mides menos de 1’80.

Hace un horror de calor. Al segundo día, suplico una ducha. Una ducha son palabras mayores. En principio, sólo tienen derecho a ducha aquellos que vayan a ser operados al día siguiente. Me pongo muyyyy pesada y finalmente aceptan inscribir mi nombre “en el libro”. Estoy emocionada. Al cabo de 24 horas vienen a buscarme con un extraño aparato/grúa con el que me sumergen en una bañera y me dejan al alcance de la mano una ducha. Lo mejor que me ha pasado en una semana.

Algunas visitas y llamadas aligeran el aburrimiento.

Me toca una enfermera de noche que o está empanada o se empana. Me hace un destrozo con la vía y a la mañana siguiente, la enfermera de día echa pestes. No hay más remedio que coger otra vía y como la mano izquierda la tengo ya un poco machacada, a por la derecha.

También me toca una auxiliar con complejo de gobernanta. Confunde hacer decentemente su trabajo con pegar voces; confunde pegar voces con hacerse la simpática. La retorcería el pescuezo, más que nada para evitar oir sus gritos. Joder, estamos en un hospital.

En realidad nos hemos cogido ojeriza mutuamente. Creo que ha sido porque la he llamado cotorra.

A media mañana se produce la visita del médico, o eso creo yo. Un señor con bata y sin ninguna identificación, acompañada por la enfermera de planta pasa cama por cama sin mirar al paciente a la cara. Cada día cambia el señor y en ocasiones no es el mismo señor que visita a la paciente de la cama de al lado. Me tienen desconcertada.

Durante las cinco horas que estuve ingresada en el servicio de urgencias del Saint Lukas de Nueva York me visitaron tres médicos, todos ellos perfectamente identificados con una tarjeta en la que figuraba su foto, nombre, apellido y categoría.

lunes, junio 29, 2009

Reflexiones hospi-literarias

Todo ha terminado. No hay posibilidad de ampliaciones. La trilogía Millenium ha concluido y, digo yo, se puede valorar en su conjunto.
Efectivamente es una lectura adictiva, lo que supone una opinión favorable. Especialmente el primer volumen, donde la trama está muy cuidada y los personajes tienen su papel. Es posible que haya algún personaje sobrante, pero es secundario y no supone una carga a la trama final.
Por otro lado, el argumento es sugerente: la mala conciencia histórica de las sociedades democráticas y liberales ante el nazismo. Historias que han sido camufladas con heroicidades de resistencia, como si el 90% de los habitantes de países invadidos hubieran formado parte de esa resistencia. Cómo las grandes fortunas miraron para otro lado, no sólo en Alemania, y como muchas de esas grandes fortunas se gestaron también en connivencia con el Reich.
La investigación resulta larga y minuciosa, pero creíble, aunque las habilidades de Salander parecen tener más un componente mágico que tecnológico. Debe ser que Larsson no estaba muy ducho en alardes informáticos y escamotea su ignorancia con esa niebla de prestidigitador.
El final del primer volumen, un happy end con todas las de la ley, ya sugiere un desbarramiento posterior. Salander, gracias a sus infinitos conocimientos informáticos, financieros, de falsificación de documentos … etc, consigue la nada despreciable cantidad de 2.300 millones de dólares para asegurarse el futuro.
Por otro lado, Mikael Blomkvist recupera su prestigio y buen nombre, lo que contribuye a mejorar su atractivo entre las miles de mujeres de todas las edades que están deseando meterse entre sus sábanas.
Pero la segunda parte ya hace aguas. Vale que el tutor legal de Salander sea una sabandija de la peor especie; vale que su padre sea un gangster; vale que tenga un hermano psicópata y que no siente dolor físico. La genética es jodida, tenemos a una Salander que no mide 1,60 y es flaca como un junco y su hermano de padre es una bestia parda de 1,90x1,90 al que no le mandas a la cama con un yogur.
Aquí la cosa se complica con la intervención del espionaje sueco. Sí, sueco. Al parecer, Suecia tiene sus servicios de espionaje o seguridad (me niego a llamarles de inteligencia) como cualquier hijo de vecino y, como cualquier servicio similar, es un desastre.
Así que tenemos al servicio más secreto del espionaje sueco persiguiendo a Salander para proteger a su padre, el de Salander, un pajarito que se dedica al tráfico en general: drogas, armas, mujeres, blanqueo de dinero. Oiga, lo que necesite.
Y digo yo, ¿qué no sería más normal que ese señor estuviera entre rejas que protegido con la seguridad de un país que nos caía tan bien como Suecia? Pues, al parecer no.
El segundo volumen concluye con una ordalía de sangre y barro que si la pilla Tarantino hace una obra maestra … lo jodido es que ya la hizo y se llama Kill Bill.
Y llegamos al último título. También es adictivo, pero se aprecia no ya un cansancio, un no saber qué hacer con los personajes y llenar 800 páginas. De momento, a la novela le sobran unas 200 páginas que no aportan nada. Están de más media docena de personajes que sólo aparecen para: a) acostarse con Blomkvist; b) ser el tonto que no sabe que le van a dejar en ridículo.
En esta última novela, la trama se centra en cómo salvar a Salander de sus malvadísimos y secretísimos enemigos. Pero no hay problema. Lisbeth saldrá inmune y sus tatuajes perfectamente colocados gracias a la habilidad jurídica de su abogada, que casualmente es la hermana de Blomkvist, y el apoyo de la sección constitucional y decente de los servicios de espionaje suecos.
Y la revista Millenium lanza nada menos que tres best sellers en un solo mes.
Llegados a este punto, creo que Larsson prefirió morir antes que sacar una cuarta entrega. La muerte nos hace misericordiosos, pero estoy segura de que si estuviera vivo, las críticas a estos dos últimos títulos habrían sido feroces.

Pata Chula

Una vez pasada por quirófano, digamos que esto empieza a tener visos de inminente suicidio o, si se ponen a tiro, homicidio justificado.
¡Me cisco en el que dijo que le anestesia epidural no duele! No duele la operación, pero el pinchazo en toda la columna es una hijoputez considerable.

Una vez conseguida una conexión a internet despues de más de una semana de dique seco, me entero que Saló no consigue sacudir el sopor de los italianos. Que Caminero, ¡Caminero! ... ha sido detenido.

Mi hija me llama un día de estos, he perdido la cuenta, y me informa de la muerte de Michael Jackson. Hombre, no me sorprende.

Miro mi habitación de la seguridad social, en este caso de la agencia valenciana de salud, y creo que necesitan urgentemente un interiorista. Los muebles parecen sacados del derribo de Cuéntame

martes, junio 23, 2009

Cómo fue el guarrinazo

12:30, jueves en el MOMA. Hemos quedado a comer con un amigo. Bajamos las escaleras hacia la salida de la calle 53. Y una servidora pisa mal y vuela a lo largo de un tramo de escaleras, cayendo con toda su humanidad, que no es poca, en el vestíbulo atestado de gente.

Inmediatamente me rodea el cuerpo de seguridad del MOMA, incluyendo su jefe. Me colocan en una silla de ruedas y me impiden moverme. Llaman a una ambulancia. Llega con toda la parafernalia del FDNY. Me reconocen, me suben a la ambulancia -todo esto diluviando- en una camilla. Me entabillan la pierna izquierda en la ambulancia y nos vamos a St. Luka`s Roosvelt.

Ya he hecho dos series: Turno de guardia y Urgencias. No está George Cloony.Amabilísimos los paramédicos -chico y chica- él con abuelos catalanes, aunque no habla una papa de español.Me atiende una médica, imagino que interna. Encantadora. Me ve su jefe, supongo que un residente. Un chino muy guapo. Me llevan a rayos. El técnico es hispano y bromeamos un poco. Grito un poco cuando me mueve la rodilla para las radiografías.Salimos y al rato viene el cirujano. Indio. También muy amable. Me recomienda operarme -tengo el cielo de la tibia jodido-, pero no es urgente, que si me vuelvo al día siguiente para España, que yo misma decida.

Decidimos volvermos a España, of course.Me inmovilizan la pierna, nos dan las radiografías y el informe médico en inglés y un español traducción google, así como dos recetas, calmantes para el dolor y una inyección para evitar complicaciones en el vuelo.Salimos con muletas, yo más torpe que nada. Tengo todo el cuerpo morado. Salvador está asustado, parece que me han dado una paliza, pobre, le he jodido el último día de vacaciones.Os mando fotos para que veais mi aventura neoyorkina. Por cierto, el seguro del MOMA se hará cargo de la factura médica.

Reflexiones hospitalarias (1)

Tengo una habitación de lo más entretenida. A mi derecha la abuela de 99 años; a mi izquierda Mariluz, de Quart de Poblet,que se ha revelado como una experta en hamburguesas. En su primer día de postoperatorio le ha dado el antojo de una hamburguesa. Su hermana y su cuñado han salido en busca de una y han regresado con una bolsa de burriquin.
La llegada de la bolsa ha abierto un debate esclarecedor sobre la calidad de las hamburguesas y sus complementos. Parece ser que las patatas de burriquín son más crujientes que las de madonal. En términos generales, mi vecina se decanta por burriquin, aunque cree que las raciones de madonal son más abundantes.
***

Un hábito extendido entre los frecuentadores de los hospitales es, como es sabido, intercambiar experiencias médico-hospitalarias. La abuela de 99 años de la derecha tiene imaginaria de 24 horas. Sus hijos y nueras se turnan por el día y la ecuatoriana hace 12 horas nocturnas.
Las nueras, a tenor de lo que comparten con la paciente de Quart de Poblet, padecen un deterioro de salud incomparablemente mayor que el que presenta la suegra.
Mariluz, la de Quart de Poblet, resulta ser alérgica a todo medicamento que haya pasado por el despacho de farmacia. Eso sí, aguanta bien la morfina.
*******
¿Por qué las auxiliares y enfermeras se empeñan en hablar en diminutivo?
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Años ha, los pasillos de los hospitales y cualquier centro sanitario estaban empapelados con el rostro dulce de una enfermera cuyo índice sobre los labios sugería silencio. Por si no quedara claro, debajo aparecía en mayúsculas la palabra “Silencio”.
No sé decir si esa costumbre perdura. Mi estado físico no me permite largos paseos por los pasillos. Es posible que incluso hayan cambiado el modelo y, cómo no, el idioma. Sin embargo, ni caso. Me ha tocado en desgracia una auxiliar de clínica que debe estar segura que cuanto más grite más simpática resulta.
Mi compañera de habitación tiene 99 años y no da nada de guerra, aunque si es una anciana con temperamento. Pues la buena mujer es el objeto de todos sus estúpidos chascarrillos y gracietas, eso sí, a 120 decibelios. Y sin parar.
Hemos tenido ya dos encontronazos, igual aparezco con un chichón en la cabeza un día de estos. Pero es que no puedo con semejante cotorra.

viernes, junio 19, 2009

Buena suerte


Ya se sabe, cuando los actores se desean buena suerte, dicen: "Rómpete una pierna". Yo no soy actriz, pero estoy en camino.
Ese es el auténtico interior de una ambulancia del FDNY.

jueves, junio 18, 2009

Un día en Brooklyn

Tráfico en el puente de Brooklyn.

El puente de Manhattan desde el puente de Brooklyn.

Casa en el Promenade de Brooklyn. Una delicia con vistas incomparables sobre Manhattan.

Tampoco andan mal de arte egipcio. Con lo que hay en el British, en el Louvre, en Berlín, en el Metropolitan, en Brooklyn ... ¿queda algo en Egipto?

Yo juraría que es Etoo. La máscara procede de Camerún.

La colección de arte africano del Museo de Brooklyn es impresionante.


Sede del New York Times en la 8ª con la 42. Edificio proyectado por Renzo Piano.

martes, junio 16, 2009

Comida y otras ocurrencias

Puesto callejero de verdura en Canal Street

Pescadería en Chinatown

Puente George Washington


La chozita de los Rockefeller


Economía real, economía especulativa.

Mercado en Grand Central. Magnífico y carísimo.

domingo, mayo 31, 2009

No habrá quinta Copa de los Mosqueteros para Nadal (de momento)

A las seis en punto de la tarde del domingo se producía lo que nadie tenía previsto: Nadal era eliminado de Roland Garros por el sueco Soderling. La derrota de Djokovic el sábado parecía ya sorpresa suficiente para este año en el grand slam de París. Nadal cedía con un 6-2 6-7 6-4 y 7-6.

Robin Soderling, en el puesto 25 del ranking, tenía una cuenta pendiente con Nadal. Hay algunos jugadores que hacen de sus partidos contra el español algo personal, y uno de ellos es Soderling. Enfrentarse al mallorquín le debe suponer un subidón de adrenalina.

Nadal le ganó el año pasado un partido agónico en Wimbledon. Un partido que duró, gracias a la lluvia londinense, cinco días.

Soderling, con ocho años de carrera profesional, tiene sólo tres títulos en sus vitrinas y esta temporada su mejor resultado fueron los cuartos de final de Auckland. Un palmarés, desde luego, poco deslumbrante.

Esta era la cuarta vez que se enfrentaban Nadal y Soderling y las tres anteriores concluyeron con victorias del español y el último encuentro fue hace apenas unas semanas en Roma, donde el sueco cayó con un contundente 6-16-0.

¿Qué ha podido pasar en tan poco tiempo para que se produjera este cambio? Porque hasta el domingo, Nadal ha jugado un tenis contundente, sin concesiones al marcador y con paso firme. Soderling casi dobló los puntos ganadores. Su derecha fue un tormento para Nadal todo el partido, que pocas veces pudo jugarle al revés.

La derecha del sueco recuerda mucho a la de Fernando González, un golpe seco, rapidísimo que acaba levantando la cal de las líneas. Nadal no supo ponerle freno y que provocó que el tetracampeón cediera su servicio 5 veces.

Rafa, tras el partido, no buscó excusas, pero se mostró dispuesto a recuperarse inmediatamente de lo que calificó “un pinchazo”, que no jugó a su mejor nivel. El día que temía ha llegado y, con su habitual sensatez, aceptó que la derrota tenía que ocurrir alguna vez.

Eso sí, se sintió dolido con el comportamiento del público de Roland Garros, del que dijo “nunca ha tenido un detalle conmigo. Espero que algún día tenga ese detalle”. Y no le falta razón, porque la Philippe Chartier parecía estar ocupada en su totalidad por suecos, como si fuera un partido de la Davis jugado en Estocolmo y nunca, desde 2005 le ha sido fácil reconocer la superioridad incontestable de Rafa en ese torneo.

sábado, mayo 30, 2009

Djokovic deja París la primera semana de Roland Garros

Novak Djokovic, habitual en los últimos años a jugar las semifinales de Roland Garros contra Nadal, abandona París mucho antes de lo previsto. Nole perdió su partido contra el alemán Philipp Kohlschreiber en sólo tres mangas por un triple 6-4.

Los errores no forzados del serbio fueron la clave del partido, sobre todo en momentos delicados. Llegó a conceder 10 bolas de ruptura, de las que el alemán aprovechó la mitad.

Kohlschreiber es un jugador correcto, que ocupa el puesto 31 de la ATP y cuyo mejor resultado este año ha sido jugar cuartos de final en Doha y Auckland. Es decir, un tenista perfectamente superable por el fenómeno serbio.

El número 4 del mundo lo seguirá siendo cuando concluya el segundo grand slam del año, pero Murray cogerá ventaja sobre los escasos 200 puntos que les separaban hasta ahora.

Nole parece desmotivado o fuera de forma esta temporada, con sólo dos títulos menores en lo que va de año: Dubai y, por supuesto, Belgrado. Había logrado buenos resultados en los master series jugados hasta el momento, con las finales de Miami y Montecarlo, pero a estas alturas parece un jugador vulnerable.

Puede parecer prematuro, pero Nadal está jugando con una solidez que augura un nuevo título. Para empezar se ha despejado la incógnita de su rival en semifinales, que esta vez no será Djokovic. Por otra, ante una previsible final contra el de siempre, esta vez en el segundo puesto, Roger está dejando escapar casi siempre un set por cada partido jugado.