¿En qué piensan los publicitarios? ¿Cuál es el mecanismo racional que preside su pensamiento?
Es que por más que intento desentrañar cual es la lógica de su razonamiento no acabo de pillarla.
Porque ¿quién no pondría su vida y su seguridad, incluida la de su familia, en manos de un oso polar?
Todo el mundo sabe que no hay animal tan protector y fiable que un oso polar. Un animal que ya en el neolítico estaba domesticado, especialmente en aquellos hábitat donde es natural: el polo norte.
¿Qué lapón o inuit no tiene junto a sus renos y alces un oso polar?
No es de extrañar, pues, que seguros Santa Lucía haya otorgado al úrsido la etiqueta incontestable de protección.
Sigo. Generali, por su parte, apuesta por otro carnívoro: el león. Un león que te acompaña por la calle, en el coche y en el trabajo, sin que nadie proteste por el olor a tigre -perdón, a león- que desprende el felino. Una mascota con la que paseas con menos restricciones que con el yorkshire terrier, sin correa ni na.
Tener un león de mascota tiene sus ventajas, según los publicitarios. Por ejemplo, puedes confiar en él si recibes un ataque de tiburones. Eso sí, hasta ahora no tenía conocimiento de las aficiones natatorias del león; es más, según los muchos documentales de naturaleza africana que he visto en mi vida, parece que tienen cierta fobia al agua y es muy divertido ver como intentan sortear un charco sin mojarse.
No contentas las compañías de seguros con intentar inspirarnos confianza y protección con tan fieras mascotas, Génesis apuesta por algo más tierno: el erizo. A ver, reconozco que me encantan los erizos, encuentro que son unos animalitos monísimos ... pero están cubiertos de púas, vamos que no te inspiran una caricia fácilmente. Me inspira, eso sí, que Génesis es una compañía que pincha, es decir, que no es muy amigable.
Sin embargo, ahí están las tres compañías año tras año manteniendo esos símbolos ¿Estamos tan zumbaos los consumidores que no captamos la incongruencia?


