Llega la primavera y se impone en las calles la moda fresca y alegre de la estación. Este año vuelven las rayas, especialmente las rojas.
Las rayas rojas sirven, sobre todo, para practicar atletismo, tanto en salto de altura como en salto de longitud. Incluso en salto con pértiga.
El año pasado ya estuvieron de moda: saltamos las rayas rojas de la educación y la sanidad. Esta primavera le toca a la raya roja intocable por antonomasia: las pensiones.
Es una moda para mayores que 55 años. Si tienes más de 55 años y estás en paro, más vale que vayas barajando distintas opciones de suicidio.
Porque si tienes más de 55 años y estás en paro sabes que no vas a encontrar empleo, con toda seguridad.
Si en tu familia alguien trabaja, tampoco tendrás derecho a cobrar una pensión no contributiva de unos vertiginosos 400 euros. Así que tu aportación a la economía familiar será de, sí señor, 0 euros.
Con lo que gana tu cónyuge habrá que:
1) Pagar la hipoteca
2) Pagar las facturas de agua, gas, electricidad y teléfono (los suministros de energía con subidas cada pocos meses y los de agua, según los mangantes de cada ayuntamiento que suben las tasas cuando les viene bien. No entremos en el caso de Valencia porque surge el tema Emarsa y los 40 ladrones)
3) Comer
4) Gasolina (cada vez más cara)
5) Impuestos, con una bonita subida del IVA hasta el 21% y que todo parece indicar que no es la única
6) Más impuestos, porque mientras tu pagas tu IVA, tu IRPF, tus impuestos especiales, los sinvergüenzas de siempre no cotizan. Además, como muchos no pagan (clubes de fútbol, pongo por caso, multinacionales como Apple o Google), la contribución de los paganos tiene que ser mayor.
7) Paga las medicinas, que aunque hayas estado cotizando toda la vida y pagando tus impuestos religiosamente, ahora, cuando empiezan los achaques, tendrás que pagarte los remedios.
Así que no da para más. No tienes ahorros porque compraste bankias o metiste los ahorros en unos productos muy interesantes que te recomendó tu bancarios, preferentes, se llamaban ... y es como si hubieras tirado los ahorros por el retrete.
En fin, que un buen día o comes o te medicas, así que prefieres comer. Otro día o comes o pagas los suministros, así que eliges comer. Más adelante tienes que elegir entre pagar la hipoteca o comer y aunque ya comes como un gorrión, dejas de pagar la hipoteca.
En resumen, que eres una carga para la familia, más vale que te quites de en medio antes de que arruines la vida a los demás.
Y si nadie trabaja en tu familia, el generoso Estado -al que has contribuído con impuestos directos, indirectos y especiales, tasas y otras zarandajas) te dejará que cobres durante una temporada 400 euros. A ver como te las apañas.
Si después de eso llegas a los 67 años (¡milagroooo!), podrás cobrar una pensión de mierda, en el caso de que hayas cotizado 35 añazos (a ver cómo los has cotizado, si llevas desde los 50 en paro) y si los has cotizado, seguro que para entonces ya serán 50 años los necesarios.
Le propongo al gobierno que cree una bonificación a cobrar por las familias de los suicidas mayores de 55 años en paro. Hombre, al fin y al cabo estarán ahorrando una pasta (aunque menos que antes) en pensiones y medicamentos. Es un detalle patriótico y solidario que contribuyan con su muerte a la reducción del déficit y a que todos los ladrones que pueblan España puedan seguir estafando, defraudando, evadiendo y viviendo como marahás de Kapurtala.
Las rayas rojas sirven, sobre todo, para practicar atletismo, tanto en salto de altura como en salto de longitud. Incluso en salto con pértiga.
El año pasado ya estuvieron de moda: saltamos las rayas rojas de la educación y la sanidad. Esta primavera le toca a la raya roja intocable por antonomasia: las pensiones.
Es una moda para mayores que 55 años. Si tienes más de 55 años y estás en paro, más vale que vayas barajando distintas opciones de suicidio.
Porque si tienes más de 55 años y estás en paro sabes que no vas a encontrar empleo, con toda seguridad.
Si en tu familia alguien trabaja, tampoco tendrás derecho a cobrar una pensión no contributiva de unos vertiginosos 400 euros. Así que tu aportación a la economía familiar será de, sí señor, 0 euros.
Con lo que gana tu cónyuge habrá que:
1) Pagar la hipoteca
2) Pagar las facturas de agua, gas, electricidad y teléfono (los suministros de energía con subidas cada pocos meses y los de agua, según los mangantes de cada ayuntamiento que suben las tasas cuando les viene bien. No entremos en el caso de Valencia porque surge el tema Emarsa y los 40 ladrones)
3) Comer
4) Gasolina (cada vez más cara)
5) Impuestos, con una bonita subida del IVA hasta el 21% y que todo parece indicar que no es la única
6) Más impuestos, porque mientras tu pagas tu IVA, tu IRPF, tus impuestos especiales, los sinvergüenzas de siempre no cotizan. Además, como muchos no pagan (clubes de fútbol, pongo por caso, multinacionales como Apple o Google), la contribución de los paganos tiene que ser mayor.
7) Paga las medicinas, que aunque hayas estado cotizando toda la vida y pagando tus impuestos religiosamente, ahora, cuando empiezan los achaques, tendrás que pagarte los remedios.
Así que no da para más. No tienes ahorros porque compraste bankias o metiste los ahorros en unos productos muy interesantes que te recomendó tu bancarios, preferentes, se llamaban ... y es como si hubieras tirado los ahorros por el retrete.
En fin, que un buen día o comes o te medicas, así que prefieres comer. Otro día o comes o pagas los suministros, así que eliges comer. Más adelante tienes que elegir entre pagar la hipoteca o comer y aunque ya comes como un gorrión, dejas de pagar la hipoteca.
En resumen, que eres una carga para la familia, más vale que te quites de en medio antes de que arruines la vida a los demás.
Y si nadie trabaja en tu familia, el generoso Estado -al que has contribuído con impuestos directos, indirectos y especiales, tasas y otras zarandajas) te dejará que cobres durante una temporada 400 euros. A ver como te las apañas.
Si después de eso llegas a los 67 años (¡milagroooo!), podrás cobrar una pensión de mierda, en el caso de que hayas cotizado 35 añazos (a ver cómo los has cotizado, si llevas desde los 50 en paro) y si los has cotizado, seguro que para entonces ya serán 50 años los necesarios.
Le propongo al gobierno que cree una bonificación a cobrar por las familias de los suicidas mayores de 55 años en paro. Hombre, al fin y al cabo estarán ahorrando una pasta (aunque menos que antes) en pensiones y medicamentos. Es un detalle patriótico y solidario que contribuyan con su muerte a la reducción del déficit y a que todos los ladrones que pueblan España puedan seguir estafando, defraudando, evadiendo y viviendo como marahás de Kapurtala.