sábado, abril 24, 2010

LBJ (2)


La década de los 60 fue de una desconocida prosperidad económica en Estados Unidos. Prácticamente había pleno empleo y los sueldos eran buenos. Las familias podían acceder a casas en propiedad y adquirían coches. Hollywood retrató ese ambiente en multitud de películas: una madre monísima con un delantal impoluto preparando tartas en una cocina de ensueño; unos niños repipis y con el punto justo de travesura y un padre encantador que se pasaba el fin de semana segando el césped.

Parece mentira que en un entorno así resultara que los 60 fueran una década plagada de convulsiones sociales. Por una parte estaba el movimiento pro derechos civiles que en sí no inducía a la violencia, pero sí su represión y la reacción de los sectores contrarios a que los negros tuvieran derechos. Pero de ello ya se ha hablado en este blog.

La otra gran causa de violencia en las calles fue Vietnam. La participación norteamericana en el conflicto de Indochina se remonta al mandato de Eisenhower. El ejército norteamericano mantenía asesores militares y personal de mantenimiento, pero en principio no participaban en los combates. Fue JFK quien intervino política y militarmente en el país, propiciando un golpe de Estado que puso a la cabeza del país a un títere, Nguyen Van Thieu.

Cuando LBJ accedió a la presidencia se encontró con un conflicto bélico heredado y, tal y como evolucionó, difícil de sacarse de las manos, aunque personalmente estaba en contra. La guerra fue utilizada, además, como argumento electoral tanto por republicanos como demócratas, como una extensión de la guerra fría. Vietnam se había convertido en un campo de batalla entre comunistas y capitalistas. Un campo de batalla en el cual quien menos tenía que decir era la población: sin un ejército estructurado y entrenado y ayuno de armamento, incapaz de hacer frente al ejército del norte y a la guerrilla, cada vez más numerosa.

En 1967 Johnson estaba preso de una guerra que nunca le gustó: “En ocasiones –dijo ante el Congreso- nos vemos compelidos a escoger un gran mal para prevenir otro mayor. Ojalá pudiera informarles de que el conflicto bélico está próximo a acabar. No puedo hacerlo. Hemos de hacer frente a más gastos, más pérdidas de vidas humanas y más angustia, porque el fin todavía no ha llegado”.

Es más que conocido el malestar creciente de la sociedad americana ante la guerra de Vietnam. Hay que recordar que todavía existía el servicio militar obligatorio, de forma que cualquier joven podía ser enviado a la otra punta del mundo a combatir con enemigos invisibles por una causa que desde luego no entendían.

Los medios de comunicación americanos tampoco fueron generosos con la participación de su país en Vietnam. La información sobre excesos cometidos por las tropas americanas – tampoco existía la férrea censura actual que impide la difusión de imágenes particularmente incómodas- unida a las continuas bajas, las muertes de civiles, los heridos y el regreso de jóvenes atrapados en el mundo de las drogas –el opio era uno de los más importantes recursos económicos vietnamitas- no contribuyó a aumentar apoyos.

Las acciones en protesta por la guerra de Vietnam se extendieron por todo el país. Los jóvenes veían su futuro truncado, muchos huían a Canadá para eludir sus obligaciones militares. Los campus universitarios se convirtieron en campos de batalla.

En 1967, Nixon publicó un artículo en el que afirmaba que Estados Unidos en sólo tres años había pasado de vivir la década de mayor progreso social a ser uno de los países más violentos. Aseguraba que esto se debía a la falta de autoridad y a la ausencia de respeto por la ley.

Acusaba a la administración Johnson de permisividad hacia los “partidarios de una causa concreta” y tolerancia hacia el crimen. Concretamente, Nixon no se cortó un duro en señalar a los negros como origen del aumento de la criminalidad, asegurando que existía una “cierta simpatía respecto de las injusticias que habían sufrido en el pasado los que ahora son criminales”.

El argumento de ley y orden de los republicanos fue decisivo en la campaña que llevó a Nixon al poder. Un argumento que se reforzó con la intención manifestada por el candidato demócrata McGovern, de retirar las tropas de Vietnam y que fue contestada por los republicanos como una muestra de debilidad frente al enemigo comunista.

miércoles, abril 14, 2010

Milan

Estoy en Milán. Reventada. Un auténtico tour de force para mi maltrecha pierna, pero ha aguantado como una campeona.
A la vuelta seguiré con LBJ.
De momento, esto parece la alfombra roja de los Oscar, con tanto diseñador divino. Phillipe Stark, los Campana, Urquiola ...

domingo, abril 04, 2010

LBJ (1)


Tres son los aspectos más notorios del mandado de Johnson: la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles y la carrera espacial. Los tres los heredó de su antecesor, JFK.

Lyndon Johnson, como todo el mundo sabe, accedió a la presidencia de Estados Unidos tras el asesinato de JFK y posteriormente ganó las elecciones de 1964. La imagen que nos ha trasmitido Hollywood y las televisiones es la de un patán texano, ataviado con sombrero y botas de montar. Sin embargo, ha sido, probablemente, el presidente que más ha hecho por la igualdad social en los Estados Unidos desde la segunda guerra mundial hasta el presente.

La década de los 60 fue la de la gran lucha contra la discriminación racial. En 1954 el Tribunal Supremo había abolido las leyes de segregación racial, abolición que afectó fundamentalmente a la segregación realizada desde los propios estados. Esto afectó, por ejemplo, a la escolarización.

Sin embargo, el movimiento segregacionista sureño no hizo mucho caso. El KKK campaba a sus anchas y las amenazas, palizas y asesinatos quedaban impunes. Hasta 1955 en el que la víctima, un adolescente de Chicago, fue apaleado, disparado y arrojado a un río en el estado de Mississippi.

Las fotografías del cadáver se difundieron ampliamente por todo el país. Los asesinos, dos blancos, fueron juzgados y declarados inocentes. La decisión del jurado provocó una oleada de ira en el norte y la reactivación del movimiento a favor de los derechos civiles.

Sólo un año más tarde se produjo el caso Rosa Parks, el del autobús, que concluyó con la abolición de la ley de segregación en el transporte público.

Hay que señalar que el sur en aquellos días estaba en manos de los demócratas y hasta el propio gobernador de Arkansas impidió a estudiantes negros acudir a clase en un colegio para blancos, una vez prohibida la segregación. Hasta el republicano presidente Eisenhower tuvo que mandar a los paracaidistas para hacer cumplir la ley.

El ambiente lejos de normalizarse se caldeó. En Mississippi una treintena de agentes federales resultaron heridos de bala en 1962 cuando protegían a un estudiante negro que hizo valer su derecho a acudir a la universidad.

La situación ya no era que los blancos quedaban impunes de sus crímenes; es que las fuerzas del orden atacaban a los negros con una violencia inusitada cuando reivindicaban sus derechos. Las imágenes de niños atacados por perros azuzados por los propios agentes de le ley o derribados con agua de las mangueras de los bomberos indignaron aun más a la población del norte.
Pero la gota que colmó el vaso fue el asesinato en 1964 de Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney, hecho ampliamente conocido especialmente por la película “Arde Mississippi”.

Esta era la situación racial que se encontró Lyndon Johnson cuando ganó las elecciones en 1964. Y esto fue lo que declaró un año más tarde.

“Como hombre de profundas raíces sureñas que soy, sé cuan crueles resultan los prejuicios racistas. Sé cuan difícil es cambiar las actitudes y la estructura de nuestra sociedad. Sin embargo, ha pasado un siglo desde que los negros fueron declarados libres y, a día de hoy, aún no lo son plenamente (…) Ha pasado un siglo desde que les fue prometida la igualdad y todavía los negros no son iguales. Ha pasado un siglo desde el día en que se hizo esa promesa y la promesa no se ha cumplido. Ha llegado, pues, la hora de la justicia”.

El discurso lo pronunció al presentar la Ley de Derechos Electorales, la ley que garantizaría el derecho a voto de los negros.

domingo, marzo 28, 2010

El precusor de Obama

“Un seguro médico completo en Estados Unidos es una idea cuya hora ha llegado ya. Procedamos ahora a garantizar a todos los ciudadanos los recursos económicos necesarios para acceder a una atención médica de calidad”.

Barak Obama no pronunció esta frase cuando se presentó la iniciativa ante el Congreso; ni cuando fue aprobada; ni siquiera cuando hace una semana firmó la ley de reforma sanitaria.

Esta frase la pronunció en 1974 Richard Nixon, el innombrable. El presidente republicano maldito. Porque aunque parezca mentira, Nixon defendió el derecho a una atención sanitaria universal, sólo que, como en anteriores y posteriores ocasiones, los lobbies de las aseguradoras y las farmacéuticas, abortaron los intentos.

El mandato de Richard Nixon ha quedado marcado por el Watergate. Sin embargo, su presidencia fue algo más que un chapucero caso de espionaje. Nixon, por ejemplo, fue quien impulsó la creación de la EPA, la Agencia Federal del Medioambiente, que ahora celebra el 40 aniversario de su fundación, y promulgó varias disposiciones protectoras de la conservación de la naturaleza.

También puso fin en 1973 a la participación norteamericana en la guerra de Vietnam; inició relaciones con China y puso las bases para las negociaciones con la URSS para la limitación de armas estratégicas.

Aunque republicano, su `política fiscal fue más propia de un demócrata: aumentó los impuestos a las rentas más elevadas y persiguió la evasión de capitales con destino a paraísos fiscales.

sábado, enero 30, 2010

Futuro negro zaíno

Nuestros políticos están dispuestos a amargarnos la existencia. Ahora se ha puesto de moda en toda Europa atrasar la edad de jubilación. Hasta los 67. Aquí, como siempre llevamos una demora de un lustro más o menos, la propuesta ha llegado ahora, cuando en otros países ya se está aplicando.

Todo resulta un tanto incongruente. Hemos visto que en el pasado próximo las prejubilaciones estaban a la orden del día. Compañeros míos de facultad, de mi edad o como mucho dos años más, están ahora felizmente prejubilados. Una buena pensión, tiempo para dedicarse a lo que deseen -columnistas, tertulianos, escriben libros, dan clase o asesoran- sacándose un sobresueldo que les permite algún que otro lujo. Sobre todo, el lujo de vivir despreocupadamente y hacer lo que les da la gana.

Pues eso, que durante bastantes años han expulsado del mundo laboral a gente perfectamente válida a la que ahora hay que pagarle una pensión. Y como resulta que ya son demasiados los pensionistas, a los que quedamos nos toca ampliar nuestra edad activa.

No sólo eso. Algunas lumbreras también europeas están proponiendo aumentar la jornada laboral a 60 horas. Si no me falla la aritmética, 60 horas suponen 10 horas diarias seis días a la semana. Que ya es. Descanso dominical y gracias.

Diez horas diarias más dos de ir y volver hacen 12 horas. Más las 8 que exige el necesario reposo, hacen 20, lo que deja 4 horas para vivir. A ver como casa eso con la conciliación familiar de la que tanto hablan los mismos políticos que nos quieren convertir en galeotes.

Y si no podemos dedicar tiempo a tener hijos, la pirámide de población -esa que dicen los demógrafos que ahora obliga a ampliar la edad de jubilación- seguirá reduciéndose y, por lo tanto, habrá que aumentar aun más la edad de retiro.

Esto no es más que una conspiración. Cuando uno llegue (si es que llega) a los 67 después de trabajar -no lo quiera el pueblo soberano- 60 horas semanales, lo normal es que esté tan reventado que disfrute poco tiempo su tan trabajada pensión.

De este modo habrá menos pensionistas y, por lo tanto, no descenderá la hucha de las pensiones, con lo que el problema se habrá resuelto.

Como además no habremos tenido tiempo de tener hijos, eso que se ahorrará el estado en educación, sanidad y otras cosillas. Y así, con medidas económicas y laborales, se habrá solucionado el problema del calentamiento global: la humanidad desaparecerá al no renovarse las generaciones y la naturaleza volverá a imponer su ley en el planeta.

Se podría acelerar el proceso con algunos ajustes en la atención sanitaria, como eliminar los tratamientos a crónicos no productivos. Todo áquel que suponga un gasto sanitario sin garantías de que pueda contribuir al sostenimiento del Estado, la Seguridad Social y todo lo demás, podría ser discretamente eliminado.

Comandos exterminadores, además, limpiarían la población de todo aquel pensionista que goce de buena salud, que vete tú a saber cuantos años podría estar cobrando la jubilación, con el consiguiente menoscabo de la llamada "hucha". También eliminaría a los jubilados achacosos que, además, incrementan el gasto en medicamentos, hospitalizaciones y demás.

Menudo previsible futuro nos espera. Por cierto, a mi no me coge lo de los 67 años por los pelos.

sábado, enero 16, 2010

Personajes invisibles

Que yo recuerde, desde Colombo, las series televisivas han utilizado personajes invisibles que han dado mucho juego. En el caso de la peculiar serie policiaca, con el excelente personaje creado por Peter Falk, este papel recae precisamente en la señora Colombo.

La señora Colombo se convierte en una constante a la que deseamos conocer. Entre sus atributos está la sensatez. Me la imagino en una casita suburbana de Los Ángeles, con un impoluto delantal cocinando galletas y pasteles, mientras vigila que la prole hace los deberes y no rompe los cristales del vecindario. Una mujer de las de antes, comprensiva, cariñosa y un poco gruñona con el desastrado de su marido, que evidentemente la adora.

El siguiente personaje invisible que recuerdo es Charlie, el de Los Ángeles de idem. Invisible, pero audible, porque todos los episodios de la serie comenzaban con la charla que tenía con las tres atléticas detectives explicándole el caso que tenían que resolver.

Uno de los personajes que más juego han dado a los guionistas es el de Maris Frasier, la esposa anoréxica, millonaria, neurótica y tantas cosas más de Niles Frasier. Incluso después del divorcio, la invisible Maris sigue haciendo de las suyas. El pomposo Niles se ve ampliamente superado por su insufrible esposa.

Otro personaje invisible pero audible -y muy audible porque sólo habla a gritos- es la señora Wolowitz, la madre de Howard Wolowitz en The Big Bang Theory. Los guionistas han retratado la tópica madre judía, extremadamente protectora de su hijo, protestota y autoritaria. Los diálogos a través de la puerta con Howard son verdaderamente desternillantes.

El quinto personaje invisible que me viene a la cabeza en “la madre” de la serie “Cómo conocí a vuestra madre”. Hasta el momento hemos conocido a varias novias de Ted Mosby. Los guionistas hacen guiños en varios episodios, presentando a “la madre” siempre como un personaje anónimo, tapado por un paraguas o perdido en una multitud. Mosby y “la madre” coinciden en tiempo y espacio en varias ocasiones, pero sin llegar a conocerse … de momento.
 

lunes, diciembre 14, 2009

Se acabó lo que se daba

Después de casi seis meses de baja laboral, contra criterio médico, he vuelto al trabajo. Pero es que me aburría soberanamente. Empezaba a preocuparme por mi equilibrio mental, ya que me descubrí un par de veces hablando con la tele.

Hasta septiembre llevé la clausura bastante bien, ya que tenía a la familia en casa. Pero se acabaron las vacaciones tanto laborales como escolares. Todos volvieron a sus quehaceres y yo me quedaba casi todo el día con la única compañía de los perros –que tienen poca conversación- y la tele, que suele perjudicar seriamente la salud.

La cosa se aliviaba por las mañanas, cuando acudía a rehabilitación. Todos los días, de lunes a viernes, puntualmente a las 8,30 de la mañana estaba en el gimnasio para que la fisio me martirizara a su antojo. Luego me añadieron, a finales de septiembre, sesión de piscina terapéutica, así que hasta mediodía no regresaba a casa.

Pero las tardes se hacían infinitas.

He evolucionado. Cuando volví a casa desde el hospital me movía con un andador. Después lo cambié por las muletas, para eliminar una y, seguidamente, caminar a cuerpo gentil sin apoyo alguno. Cojeo, que mira que es difícil recuperar un ritmo de marcha decente, y negociar escaleras es todavía una utopía. Es decir, subo y bajo, pero como una abuela. De una en una y con precaución.

El pasado jueves, una vez con el alta del rehabilitador y del cirujano en el bolsillo, solicité el alta al médico de cabecera que dijo que no estaba para muchas polkas. Pero con el apoyo inestimable de mi marido (“Por favor, no hay quien la aguante en casa”) accedió a mi petición.

Así que el viernes me reincorporé a mi puesto de trabajo. Estuvo bien, porque así fue sólo media jornada. Hoy es mi primer día completo y puedo asegurar que lo estoy llevando bastante bien.

Y ahora que recuerdo ... me queda por disfrutar el mes preceptivo de vacaciones, aunque, sinceramente, me parecería un abuso reclamarlo.

miércoles, diciembre 09, 2009

La ensaladera más fácil

Aparentemente ha sido la final de Davis que con más comodidad ha ganado España. Así lo refleja el contundente 5-0 del marcador, si bien, los que seguimos los partidos, sabemos que pudo ser muy diferente.

La República Checa llegaba a la final tras derrotar a Croacia que cuenta entre sus jugadores a Ivo Karlovic y a Marín Cilic, dos tenistas de muy buen nivel. Los checos repitieron equipo: un Radek Stepanek en estado de gracia, aunque ya traspasó la treintena, y un siempre peligroso Tomas Berdych. Es cierto que ambos jugadores no son especialistas en tierra, pero el más joven dispone de un saque potentísimo que fundamenta su juego.

El partido que abrió la final empezó dubitativo. Un set en el que el saque no se convirtió en decisivo y en el que Berdych se mostró como un rival correoso ante un Nadal que afrontaba el final de la temporada con no muy buenos augurios. Sin embargo, en el momento crucial, con 5 iguales en el marcador, perdió el servicio e inmediatamente después el set.

A partir de ahí Berdych se convirtió en un juguete. Nadal –que llevaba semanas jugando de forma más que previsible y siempre a la defensiva- comprendió que la mejor manera de acabar pronto el partido era agotando al checo. Y acabó reventado, con la lengua fuera, corriendo de punta a punta de la pista.

Berdych, que empezó jugando muy dentro de la pista, fue expulsado hacia las vallas de los patrocinadores, para terminar la manga con un sonrojante rosco en su marcador. En el tercer parcial, todavía sacó fuerzas de flaqueza para evitar un nuevo 0 y terminar el partido ganando dos juegos.

Un punto a favor de España para afrontar el partido más complicado, el de Ferrer contra el número 1 checo, el histriónico Stepanek. El cruce no pudo empezar peor para el español. Un solo juego en el primer set y 2 en el segundo. Stepanek desplegó un juego preciosista y desquiciante a base de dejadas imposibles y subidas a la red.

La verdad, se agradece ver de vez en cuando un jugador de estas características, jugadores de ataque que hacen de la red su particular tela de araña para atrapar incautos y dar un recital a base de boleas.

Ferrer lloró. Así lo confesó al término del partido. Las reglas de la Davis permiten la consulta con el capitán y en este caso el capitán, Albert Costa, hizo de paño de lágrimas y motivador. Ferrer se veía asediado por los mismos fantasmas que el año pasado en Mar del Plata le hicieron sucumbir ante Nalbandian. Su derrota puso cuesta arriba la consecución de la tercera Davis.
David Ferrer puso en funcionamiento dos de sus mejores armas: el resto y la velocidad. Ferrer es un correcaminos capaz de agotar a cualquiera. Stepanek, sin embargo, es un tenista liviano. Ferrer empezó a tener fe en sus piernas y llegaba de dejadas que antes ni se planteaba. Además, las devolvía bien. El checo, además, empezó a fallar ese golpe en el que es maestro y cuando subía a la red se veía a menudo desbordado por los pasantes de su contrincante.

Y sucedió el milagro. El tercer set, que pudo ser la tumba del español, se convirtió en su resurrección. Ese triunfo parcial le permitió alargar el partido y un deportista de su resistencia física sabe que eso era un punto a su favor. 6-4 en el marcador, que se repitió en la cuarta manga y a jugárselo todo en la quinta, sin muerte súbita.

Tras casi cuatro horas y media de partido, con 6-7 en el marcador, Stepanek mandaba fuera la última bola. Ferrer conjuraba sus miedos y se convertía en el héroe de esta final, como el año pasado lo hacía Verdasco ante un público francamente hostil.

Quedaba la doble, esa asignatura que siempre se nos atraganta, pero que siempre acabamos aprobando. Lo hicieron Corretja y Ballcells –un dúo inédito- en este mismo escenario hace nueve años y eso que los rivales eran dos reputados doblistas como Sandon Stolle y Mark Woodforde. En la final de 2004, Estados Unidos contó con una de las mejores parejas de todos los tiempos, los hermanos Bryant, que como era de esperar pasaron por encima de Ferrero y Robredo. Otra pareja de circunstancias.

En las dos últimas finales, sin embargo, parece que ya se ha encontrado un dúo con ciertas garantías con Verdasco y López. Dieron la vuelta a la final contra Argentina y aquí aseguraron el tercer punto.

Lo que no llego a comprender es como el capitán checo decidió prescindir de su pareja de dobles – Lukas Dlouhy es el sexto doblista en el ranking ATP- para hacer jugar a los individuales, sobre todo a un agotado Stepanek que había terminado su maratoniano partido el día anterior casi de madrugada.

La jornada del domingo fue relajada. La República Checa hizo jugar a los doblistas los dos partidos ya intrascendentes y ante mejores jugadores en la categoría individual. Un domingo sólo ya para disfrutar y poner el 5-0 definitivo en la final, la más fácil, la más rápida y, exceptuando el partido de Ferrer, la menos emocionante.

Cuatro Davis en nueve años nos colocan en el sexto puesto entre los países que han ganado este torneo. Y, además, una de las pocas ocasiones que se repite país. La última vez fue Suecia, en los años 97 y 98.

miércoles, diciembre 02, 2009

Las tácticas neocon

En 2007, un año antes de recibir el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman publicó “The conscience of a liberal”. El libro es un análisis de la deriva que tomaron los republicanos a partir de los años 80, la conquista del partido por parte de los llamados “neocons” y las tácticas que utilizaron para hacerse con el poder, primero dentro del partido y posteriormente con el gobierno.

La consecuencia que se extrae tras su lectura es escalofriante. Dichas tácticas han sido calcadas, con su consiguiente adaptación, a nuestro panorama político. Es como si se implantase una franquicia de cualquier hamburguesería americana a España: ponemos cerveza y vino y algunas ensaladas. Pero la big mac es exactamente la misma, con el mismo porcentaje de grasa y los mismos aditivos, conservantes y demás química.

La mentira y la manipulación como arma política ya se recoge en algunos textos doctrinales de la extrema derecha americana, concretamente en la National Review, `publicación que no ocultaba su admiración por Franco, por poner un ejemplo de su ideología política.

Esta publicación defendía el derecho de la población blanca del sur a adoptar medidas para asegurar su prevalencia, incluso cuando fueran minoría, en cuyo caso se aceptaría el uso de la violencia. En román paladino, viva el KKK. Algunos ideólogos, como el asesor de Reagan, Dinesh D’Souza, no dudó en asegurar que “para muchos blancos el criminal e irresponsable estrato más bajo de la población negra representa una reencarnación de la barbarie en el centro mismo de la civilización occidental”

Por supuesto, hicieron bandera de todo aquello que oliera a estado de bienestar o beneficios sociales para los más desfavorecidos. El propio Reagan utilizó esta artimaña creando el mito de “la reina de la beneficencia”, una supuesta vecina de Chicago que gracias a las ayudas sociales se había comprado un Cadillac. La existencia de esta mujer nunca se demostró, pero en la mente de las clases medias quedo grabado a fuego que los subsidios sociales sólo servían para mantener a vagos con los impuestos.

Los intentos por desmontar algunas instituciones creadas durante el mandato de Roosvelt, como Medicare, fueron constantes. La bandera de la privatización de los servicios públicos –esa que ahora enarbolan Aguirre y Camps- también surge de los neocons americanos. Su extremismo llegaba a propugnar que se eliminaran agencias estatales como la que vela por la idoneidad de fármacos y alimentos.

Los ideólogos neocon no dudaron de utilizar argumentos que sabían falsos con tal de difundir sus propuestas, especialmente en el ámbito de la economía. Hasta los propios responsables económicos republicanos llegaron a tacharles de excéntricos y charlatanes.
Su influencia dentro del partido republicano fue creciendo, utilizando incluso el fraude, técnicas que fueron depurando con el tiempo. Karl Rove, considerado el artífice de la victoria de GW Bush en 2004, consiguió presidir la organización estudiantil del partido a principios de los 70 a través de unas elecciones amañadas.

El enemigo exterior y la seguridad (la supuesta falta de la misma) fueron otros pilares básicos de este asalto al poder. Las dichosas armas de destrucción masiva que justifican una guerra o los terroristas están entre nosotros que lo hacen para mantener medidas de control de la población.

Así, las clases medias –el votante americano- acaba prefiriendo menos libertad por una supuesta mayor seguridad; menos beneficios sociales a cambio de unos supuestos menores impuestos (lo que es cierto para las grandes fortunas); restricciones a la emigración a cambio de menores salarios (el emigrante es el enemigo que nos quita el trabajo) … y así sucesivamente.

Ya digo que la lectura del libro de Krugman, con las consiguientes salvedades de adaptación de la franquicia neocon, es perfectamente inidentificable con lo que se ha vivido y se vive aquí.

Miedo dan.

martes, noviembre 17, 2009

Bonito del norte

1) Si la flota atunera de Bermeo está en el Índico, ¿quien coño pesca el bonito del norte?
2) ¿Existe el bonito del norte ese que la industria conservera vasca nos asegura que es el más fino del mundo en sus anuncios?
3) Cuando le dices a un crío que no meta los dedos en el enchufe y los mete, lo normal -si no se ha quedado tieso- es que le digas que se fastidie por ser desobediente. Cuando un armador sale a pescar justo dónde le han dicho que no debe hacerlo y llegan los piratas, pues eso, te fastidias por desobediente.
4) ¿Que no podían pescar dónde los demás o estaban pescando algo que no querían que se supiese? Porque si tanto peligro hay, no veo razón para arriesgarse así-
5) La situación es jodida, pero las familias podían haber estado más calladitas. La discreción en un caso de secuestro es absolutamente vital.
6) A nivel de imagen, queda fatal recibir a la prensa en el jardín del casoplón. Uno se pregunta si pescar atunes da para tanto lujo. Al menos el casoplón de una morena de melena que parecía una azafata de Tele5.
7) Apenas liberados los pecadores, los del PP y el PNV ya están afilando los cuchillos. Los primeros han estado rebuznando desde el primer día y ya sabemos que terminara como terminara el episodio, a ellos les iba a parecer fatal. El único del PP con un poco de sensatez en todo este asunto ha sido Feijoo.
8) Critican que se ha pagado, no te jode, como han hecho siempre que han secuestrado un barco en el Índico.
9) Critican que si se iba a pagar, que se hubiera hecho antes. Hay barcos secuestrados desde hace más de seis meses, o sea, que en este caso ha sido todo un récord.
10) Hasta lo cojones de todo este asunto. El primer día ya lo dijo un jefe de la Armada, si no aceptan las normas, que asuman responsabilidades y nos hubiéramos ahorrado todo este espectáculo, añado yo.
Y aún me quedaría una cosa por decir, pero me la callo por prudencia.

lunes, noviembre 16, 2009

Ecologismo en zapatillas

Mi marido ha tenido un ataque de ecologismo, así que ha adquirido un cubo de basura de esos con muchos compartimentos para seleccionar los desechos. Primero nos hemos tenido que poner de acuerdo a qué dedicamos cada espacio. Menos mal que teníamos un folleto que muy amablemente nos ha hecho llegar el ayuntamiento para orientarnos como discriminar las basuras.

Como los folletos se debieron agotar pronto, los servicios municipales hicieron gala de diligencia y nos distribuyó unas fotocopias muy cucas, pero en blanco y negro, así que lo de la discriminación por color se ha visto un poco complicada.

Pero somos una familia de recursos, de modo que nosotros solitos decidimos, siguiendo los consejos de la fotocopia, dedicar un cubículo a los envases: plástico, bricks y latas (vidrio no); otro a papel y cartón y el tercero a desechos orgánicos, lo que toda la vida se ha conocido como basura.

Parece fácil, ¿verdad?, pues no lo es. A ver, las colillas ¿hay que separar el papel del tabaco? Los kleenex … ¿si se han usado para sonarse la nariz son orgánico o van a papel? … Después de las comidas la cocina se convierte en el escenario de un sainete donde no faltan bromas y puyas.

Yo le digo que menuda sandez lo de discriminar las basuras, porque yo puedo dejarlas todas ellas perfectamente seleccionadas, pero cuando viene el camión va todo al mismo saco.

Como mi ayuntamiento está muy concienciado con el asunto y además tiene un presupuesto muy reducido, no ha sido capaz de poner contenedores de vidrio y papel. Eso sí, tenemos un ecoparc a unos 8 km. No es plan de ir todos los días con un par de bolsas de basura a medias de envases y papel y, eventualmente, de vidrio.

Así que desde que ha llegado a mi hogar ese hito de modernidad y respeto al medioambiente, mi marido –ese santo- sale de casa con dos bolsas en el maletero del coche y las deposita en sendos contenedores que tiene localizados cerca de su trabajo. Tengo ganas de verle un día por un agujerito, perfectamente trajeado y dando clases de civismo.

Y todo esto, mientras que Obama decide que lo de reducir emisiones, mejor para otro momento.

lunes, noviembre 02, 2009

1989

1989 fue un año convulso para lo que se conocía como la Europa del Este. La oposición a Moscú era abierta en varios países. En la madrecita Rusia, o más bien URSS, se intentaba poner en marcha un proceso aperturista y de reforma económica, las llamadas “glasnot” y “perestroika”. Aún así, los países satélite no estaban seguros de que un intento de reforma política acabara, como otras ocasiones, en invasión y recrudecimiento de la sumisión al gigante del Este.

Gorbachov, propulsor de esa nueva política soviética, aseguró que no iba a intervenir en ningún proceso que iniciasen los gobiernos aliados. Así, naciones como la Checoslovaquia (todavía formada por los territorios checo y eslovaco), Hungría y Polonia habían empezado a relajar el férreo control que ejercía sobre sus ciudadanos.

La situación se repetía en la RDA, pero el gobierno de la Alemania Democrática era el más intransigente. Las manifestaciones reclamando libertad y democracia se repetían. Muchas de ellas a poca distancia del Muro de Berlín, en la Alexanderplatz. Otras ciudades, quizás menos emblemáticas, también eran escenario de revueltas y protestas.

El Muro era casi infranqueable y, desde luego, cruzarlo era poner en alto riesgo la vida. Miles de ciudadanos de la Alemania Democrática optaban por emigrar al Oeste a través de Polonia, Hungría y Checoslovaquia, cuyos controles de frontera se habían relajado considerablemente.

Los gobiernos de estos países hicieron saber al de la RDA que mantener la impermeabilidad del Muro era inútil, porque la gente se escapaba por otros sitios y que, además, estaban un poco hartos de ese trasiego.

En noviembre, las protestas en la RDA eran ya cosa diaria. Además. La población se sabía fuerte. Poco antes el temido presidente Erich Honecker, había renunciado y el país veía cerca una caída del régimen. El gobierno trataba de contener el malestar y dijo que aprobaría una nueva regulación más flexible. Pero conociendo el paño, la población no se fiaba y mantenía sus protestas.

A `principios de noviembre ya existía un plan que contemplaba la posibilidad de autorizar visitas al Oeste. La decisión fue de tal envergadura que se decidió hacerla pública en una rueda de prensa que se televisó y radió en directo a todo el país. Algo insólito y que nunca con anterioridad había ocurrido.

Uno de los máximos dirigentes del politburó, Schabowski, fue el encargado de hacer el anuncio el 9 de noviembre. Schabowski se limitó a leer la resolución por la cual se anulaban los requisitos que antes se exigían para autorizar las visitas. Un periodista italiano, Riccardo Ehrman, preguntó cuando entraría en vigor. Schabowski, inexperto en el trato con periodistas, no se esperaba la pregunta. Consultó sus papeles buscando ayuda y, al no encontrarla, sólo se le ocurrió decir: “De forma inmediata”. Unas horas más tarde, el Muro empezaba a caer ante la estupefacción de los agentes fronterizos y la presión popular. El mapa de Europa cambió de un plumazo en sólo unas horas, un cambio en el que tuvo mucho que ver la pregunta de un periodista.

Quizás sin esa pregunta, que dejó descolocado a Schabowski, la historia hubiera seguido su curso, pero también es cierto que no lo hubiera hecho con tanta rapidez y con tantas consecuencias. Un año más tarde se ponía en marcha la reunificación de Alemania y en 1991 la capital volvía a Berlín.

Veinte años después vemos como los políticos se niegan a responder a las preguntas de la prensa; se limitan a enviar comunicados escritos o filmados que no admiten réplica; no se pueden rebatir ni poner en duda. Y las televisiones los emiten sin ningún espíritu crítico. Los políticos, especialmente los de la derecha, comparecen ante la prensa y no admiten preguntas, como Camps y si se hacen no se responden.

Y los medios de comunicación lo permiten. Olvidan lo importante que puede ser una simple pregunta. Una pregunta sencilla y corta. Una pregunta que, sin embargo, cambió por completo el mapa europeo y la vida de millones de personas.

miércoles, octubre 14, 2009

El Guateque

Lo que está pasando en el califato levantino, más concretamente en la taifa pepera, es tal que el guión de El Guateque. Hay un tipo patoso, que se cree guay, y como la jode continuamente hasta sus compañeros le acribillan a tiros. Lo que ocurre que son disparos de atrezzo, de forma que el fulano sigue haciendo sus estropicios hasta que se le pone en una lista negra. Pero por error su nombre, en lugar de ir a la lista de indeseables, acaba en la de invitados a la fiesta del productor, en la que nuestro héroe, sin perder su impasibilidad, destroza la vivienda del anfitrión.

Pues Ricardito Costa –ese individuo que habla como si tuviera una polla en la boca, según apreciación de mi hija pequeña- es tal que Peter Sellers en El Guateque, pero sin su gracia. Y tampoco tienen maldita la gracia todos los secundarios de este vaudeville.

Lo que está pasando en la CV más que un vaudeville es una astracanada. Aparecen y desaparecen personajes; las puertas de escape se multiplican; desaparecen los muebles y los dueños de la casa no parecen enterarse de nada. Y encima el texto es un ripio infumable.

El espectáculo es impagable. No hay más que ver la cara de estupefacción que se les ponía a los conductores de los informativos. Pepa Bueno, en TVE, rogaba al cronista de la delegación de Valencia si podía explicar qué pasaba ante tanta declaración y contradeclaración. Y el pobre de Valencia tampoco le podía aclarar nada.

Y por la mañana, igual. Nadie sabía si Costa estaba o no estaba. Hasta que a la Norma Duval del PP dio la fiesta por terminada, la misma fiesta que según González Pons terminaba el día 9 a las 4 de la tarde y según Costa en Valencia la fiesta es interminable.

Pa mear y no echar gota.

Pero, bueno, si esto no fuera suficiente, sale el impecablemente trajeado Camps, aplicaba la máxima periodística de pregúnteme lo que quiera que yo le contestaré lo que me de la gana. Que esta es la tierra de las flores, la luz y el amor. Y, sobre todo, de los petardos.

Dios, qué tropa.

lunes, septiembre 21, 2009

Cómo nos esquilman las entidades financieras

Mis padres, como clásicos abuelos, cuando nacieron mis hijas abrieron sendas libretas de ahorro que les fueron entregadas a los 18 años. Desde hace algún tiempo, la cartilla de la pequeña reposaba en un cajón a la espera de dar uso a los fondos y hete aquí que ella, en un alarde de independencia económica, dijo de pagarse la matrícula de la Universidad.

Así que más chula que un ocho se presentó en la caja de ahorros y entregó su cartilla para que le fuera entregada la cantidad en cuestión. En la entidad, además, dado que el documento era ya bastante antiguo, actualizaron la cartilla y le entregaron una nueva.

Cuando llego a casa me la entregó y ahí se me pusieron los pelos de punta. Me explico. En los últimos años se le había pagado semestralmente los intereses devengados por el depósito, pagos que oscilaban entre las astronómicas cantidades de 0’03 y 0’05 euros. Por el pago de estas cantidades le cobran una comisión de 0’5 euros.

Le dije a mi hija que, visto lo visto, ruegue que no le paguen los intereses, porque cada vez que lo hacen le cuesta una pasta. Vamos, que renunciamos gustosamente a nuestros derechos siempre y cuando ellos dejen de cobrarse una comisión que comparada con el ingreso sobre el que se aplica es más que escandalosa.

Ya se sabe, los bancos, tacita a tacita …

martes, septiembre 08, 2009

El terror de las rusas

Tras su aspecto de púber, Melanie Oudin esconde una determinación sin límites y un talento todavía por alcanzar su techo. Esta jovencísima tenista, tiene 17 años, se ha convertido en el terror de las rusas durante este US Open. En las cuatro rondas que lleva jugadas, han caído bajo su raqueta otras tantas tenistas rusas, entre ellas dos mitos: Dementieva y Sharapova. Las otras dos víctimas han sido Pavlyuchenkova en primera ronda y en octavos a Petrova.

Encuadrada todavía en la categoría junior, Melanie Oudin está siendo la gran revelación del cuadro femenino. Un cuadro en el que sólo Serena Williams parece responder a las expectativas.

Esta jovencita de Georgia ya alcanzó los cuartos de final de Wimbledon esta temporada. Su ranking actual en la clasificación WTA es el 70 que mejorará considerablemente el próximo lunes.

Oudin recuerda a Justine Henin, no sólo por su físico frágil, alejado de las altísimas y musculadísimas tenistas que invaden las pistas. También se parece en su juego, basado en la tenacidad y la confianza. Por supuesto que Oudin atesora un excelente tenis, pero dada su juventud, y esta es una gran noticia, tiene todavía mucho recorrido, muchas posibilidades de mejora.

Desde la retirada de la belga el tenis femenino está inmerso en el desconcierto. Nadie es capaz de mantener el liderazgo del ranking. Nadie es capaz de convertirse en referencia. Hasta las jóvenes promesas dimiten, como recientemente ha hecho Ana Ivanovic.

Este US Open es buena muestra de ello. Han caído antes de cuartos la actual número 1, Dinara Safina, las ex número 1 Ana Ivanovic, Jelena Jankovic o Sharapova, además de la ya citada Dementieva, Kuznetsova o Mauresmo.

Y, por supuesto, Venus Williams que cayó ante una renacida Kim Clijster. La belga ha removido el desconcertante estado del tenis femenino y ha dado un golpe de autoridad. Tras su retirada y maternidad, Clijster es un rayo de esperanza.

Los cuartos de final del US Open reflejan bien esta situación. De las ocho jugadoras, sólo cuatro son cabeza de serie. Serena Williams, una de las pocas que mantiene el tipo, se enfrentará a una Fabia Penetta en plena forma y que ha tenido una excelente temporada.

Por su parte, Clijster tendrá que demostrar su poderío ante la sorprendente china Na Li y, por la parte alta del cuadro, otra belga Wickmayer, que ha tenido un cuadro asequible, se las verá con la ucraniana Bondarenko. Oudin volverá a despertar pasiones de su público en el partido contra la danesa Wozniacki.

Oudin y Clijster se han convertido, por derecho propio, en las protagonistas femeninas de esta edición del US Open.

miércoles, agosto 26, 2009

Conocí a vuestra madre en un Big Bang

En esta larga convalecencia, debo confesar, me he sentido incapaz de varias cosas. Una de ellas, leer algo medianamente inteligente. Esto tiene una cierta explicación: me gusta elegir yo misma los libros y dado que eso es, de momento, imposible, me limito a amontonar los que me prestan sin haberlo solicitado. La gente es muy amable, agradezco el detalle, y tras una breve ojeada, los descarto.

Se da la circunstancia de que me resulta imposible subir escaleras y mis libros están tres tramos de escalera por encima de la habitación que ocupo. Encargar a alguien que busque en mis estanterías con su peculiar sistema de catalogación es una tarea inútil.

Así que me limito, lo admito, a ver la tele.

Sorprendentemente, entre tanto cambio de canal como soy capaz de hacer y las pilas del mando a alimentar, he descubierto dos series realmente notables. Una tiene el sugerente título de "Cómo conocí a vuestra madre". Cada capítulo empieza con una conversación que el protagonista de la serie, Ted, tiene con sus hijos que aparentan en torno a los 20 años, cuando corre el año 2030.

A continuación llega la serie en sí, en la que se narran las peripecias de cinco jóvenes profesionales que viven en NY. Pero no es Friends, que conste. Los guiones son más originales y más frescos y los personajes son deliciosos. Desde la pareja de novios -y luego matrimonio- formada por Marshall y Lily, hasta el arrogante y odioso Barnie, pasando, por supuesto, por el propio Ted.

Cada capítulo dura en torno a 20 minutos y es una historia cerrada, por lo que no es preciso seguir paso a paso la acción. Cada episodio es magnífico.

La otra joya es "La teoría del Big Bang". El argumento gira en torno a la vida de cuatro lumbreras: tres doctores en física y un ingeniero industrial. Todo ellos extremadamente brillantes. Gozan de un intelecto privilegiado, son capaces de diseñar piezas para la estación espacial internacional o contribuir a las más avanzadas teorías físicas. Pero tienen un serio problema en las relaciones sociales.

Todo esto se pone de evidencia cuando al otro lado del rellano va a vivir una rubia camarera, encantadora, pero que no dispone de estudios superiores, pero sabe resolver cualquier problema cotidiano.

Sheldon es la estrella. Tiene todos los síntomas de padecer el Síndrome de Asperger. Resulta abolutamente insufrible, irritante y, sin embargo, a veces enternecedor. Es generoso, pero necesita que todo se haga según sus incomprensibles reglas. Todo está procedimentado. Jim Parsons, el acto que encarna a este extravagante personaje, ganó un Emmy por su papel este mismo año.

Su compañero de piso, Leonard, es la principal víctima de sus continuos despropósitos y caprichos. Paciente y comprensivo, a veces se toma divertidas venganzas que más bien son descansos de convivencia.

Otros dos genios, y Penny la vecina, completan el reparto de una de las comedias más descacharrantes que se pueden ver en la tele. Sólo en digital, aunque creo que Antena 3 pasa alguna vez capítulos de Big Bang.


viernes, agosto 21, 2009

El ABC ya no es lo que era

El diario conservador ABC ya no es lo que era. De la moderación en letra impresa ha pasado a cotas de insalubridad propias de Tele 5.

El ABC difundió la identidad del donante de cara para el trasplante que se ha realizado en Valencia, a pesar de que la Ley de Trasplantes prohibe expresamente proporcionar o difundir dicha información. Cierto es que alguien metió la pata cuando se dejó seducir por las preguntas de los plumillas y dió datos como la edad, la nacionalidad y la causa del fallecimiento.

Con esos datos era bastante fácil identificar al donante, pero una cosa es tener la posibilidad de identificar, otra identificar y otra difundir la identidad. Pues el ABC, con dos cojones y siete botijos, lo hizo.

Luego vino el cabreo de las autoridades sanitarias y del cirujano, aunque deberían reconocer su parte de culpa. Pero lo que ya resulta aberrante es el tratamiento que el ABC da al susodicho enfado. Reproduzco parte del artículo firmado por una tal Érika Montañés, a la que supongo becaria ambiciosilla capaz de cualquier quebrantamiento de ética por un quítame aquí estas pajas:

"El consejero valenciano de Sanidad, por su parte, ha negado la posibilidad de que la información haya salido de las vísceras de su departamento, puesto que sólo se comunicó vía nota de prensa la edad y causa del fallecimiento del donante, algo que «se hace siempre».

Y la criatura se creerá ingeniosa y todo.
Que asquito.

miércoles, agosto 05, 2009

Obsesión publicitaria coprófila

Este largo periodo de inactividad –física y mental, porque no estoy para nada- está desembocando en una peligrosa adicción a la que deberé poner coto. Es, ni más ni menos, enchufarme los programas matinales de televisión.

Sin embargo, hay algunos aspectos que escapan a la propia programación televisiva y que no son otros que los intermedios publicitarios. No sé porque hablo de intermedios publicitarios cuando, en realidad, los intermedios son los programas.

En fin, a lo que iba, a los anuncios.

Primera conclusión: tanto los laboratorios farmacéuticos como las empresas de lácteos están preocupadísimos por nuestra salud intestinal. Hay bloques de anuncios donde, sin exagerar, el 80% de los spots nos inducen a consumir determinados preparados que sirven unos para evitar el estreñimiento –los hay que dicen solucionar el problema en 14 días … a ver quien está dos semanas de atasco, acaba en urgencias- y los hay para lo contrario.

Es decir, que si te pasa de bifidus, te tomas unas pastillas para evitar la diarrea. El anuncio más duro es el de la turista de viaje organizado que tiene que recurrir a un enema.

Esta fijación coprófila de nuestros anunciantes se extiende también a la generación de gases y su capacidad de provocar situaciones incómodas que afectan a los sentidos del oído y el olfato. Situaciones que provocan una especie de amnesia efímera en la que nadie admite oir u oler nada.

sábado, julio 18, 2009

Albricias y zapatetas

Me han quitado la escayola. El pasado jueves, a las 8:30 de la mañana, ya estábamos en radiología para las pertinentes placas y, se supone, tras su evaluación, liberarme de semejante instrumento de tortura.

A las 9, tras una complicada operación de subirme a la mesa de rayos a través de un procedimiento propio del Doctor Franz de Copenhague, la primera parte de la tarea estaba cubierta. Sólo quedaba la consulta con el cirujano programada para las 10.

En la cartilla de consulta indicaba que era en la planta semisótano. Puesto que las placas las habían realizado en la planta baja, cogimos el ascensor y descendimos un piso. Una vez allí nos dirigimos a la garita de admisiones y una empleada nos informó que no era allí, sino en la planta baja.

Coge de nuevo el ascensor. Dirígete a la garita de admisiones y allí nos dicen, adivina adivinanza, que es en el semisótano. Digamos que la señal del cabreódromo rozaba el rojo. Tras informar al empleado de que nos habían enviado desde el lugar al que nos pretendía devolver y realizar algunas llamadas telefónicas, nos remitió a una consulta en esa misma planta.

Total, que allí nos dirigimos. Entregamos los papeles a una enfermera y dos minutos más tarde nos informa que … allí no es, que es en la planta semisótano. Ya habíamos rebasado la raya que separa el estado de mosqueo del de cabreo.

La enfermera disculpa la bisoñez de la primera empleada, la del semisótano, que acaba de empezar en tal complicada tarea.

A todo esto, con tanto viaje en el ascensor, se acercaba peligrosamente la hora de la consulta y nosotros todavía haciendo excursiones verticales.

Finalmente, albricias y zapatetas, conseguimos llegar a la consulta a tiempo.

A las 10 en punto nos hacen pasar. El cirujano pide a la enfermera que quite la escayola, en realidad media escayola, puesto que está abierta por delante y la cubre una venda elástica. Sólo tiene que quitar la venda. Se da tan mala maña que es el médico el que acaba haciendo la tarea.

Tras esa complicadísima operación, ahora toca levantar los apósitos que cubren las incisiones. El cirujano pide suero fisiológico para ablandarlos. La enfermera aparece con unos envases unidosis propios de gotas oftalmológicas. A ese paso tardaremos varias horas en empapar los apósitos. El cirujano pide una botella y la enfermera, tras una larga búsqueda en el armario, aparece con lo pedido. Por si alguien no lo sabe, son las enfermeras las responsables de tener listo todo el material e instrumental que precise el médico y, por supuesto, reponer cuando es necesario. De todo ello concluyo que la joven debe ser estudiante de primer año en prácticas o la más torpe de su promoción.

Se levantan los apósitos, se comprueba la cicatrización y, a continuación, el cirujano enseña unos sencillos ejercicios para hacer en casa mientras se tramita el papeleo para acudir al servicio de rehabilitación.

Tras ello, el cirujano encarga a la enfermera que quite los puntos lo que hace con suma delicadeza, admito.

Mientras tanto, el médico trata de mirar las placas hechas esa misma mañana. Placas ya no físicas, sino informáticas. Pero su ordenador se niega a cargarlas. Llama al servicio de rayos que le informa que han sido colgadas en el servidor correspondiente. El médico insiste, con los mismos resultados negativos. Vuelve a llamar a radiología y desde allí le dicen que hable con informática. Tenemos lío.

El cirujano, ante la complicación, y dado que la visita está prácticamente concluida y desconoce cuanto tardará informática en arreglar el asunto, nos pide que esperemos fuera mientras recibe a otro paciente.

Eso hacemos y cuando salimos tropezamos en la puerta con una joven a la que mi marido identifica como la informática basándose en su aspecto freaky. Efectivamente, a los dos minutos nos piden volver a la consulta. Las placas muestran la evolución de la intervención. Tengo un precioso clavo perfectamente horizontal y la meseta tibial ha empezado a regenerarse.

Prohibido apoyar el pie, así que continuo con las muletas y el andador, aprovechándome de mala manera de todos los que me rodean, tiranizándoles de una manera impropia y dejándome mimar. Total, para una vez …

lunes, julio 06, 2009

Federer se queda sin calificativos

¿Emperador? ¿Zar? ¿Amo del Universo? Después de conquistar su sexto Wimbledon y, al mismo tiempo, su grand slam número 15, Roger Federer trasciende la leyenda. Ha superado casi todas las barreras que tenistas pretéritos dotados de un talento sin límites fueron colocando en su camino.

Ayer el suizo, de una sola tacada, consiguió tres cosas: superar a Sampras en número de grandes conquistados; superar a Borg en número de Wimblendon ganados y recuperar el número 1 de la ATP.

Le queda, sin embargo, un reto: alcanzar el verdadero grand slam y el golden grand slam. Es decir, ganar en el mismo año los cuatro grandes, en el primer caso, y en el segundo, ser medalla de oro olímpica. El golden es casi imposible, aunque Steffi Graf está en posesión de uno.

En cuanto al verdadero grand slam, sólo hay un tenista vivo que lo haya obtenido, y por dos veces, Rod Laver, que ayer estaba en el palco de Wimbledon, junto a Sampras y Borg.

Roddick no se lo puso fácil. Hay que aplaudir al americano que ha completado un torneo casi prodigioso y fue un más que digno rival de Federer. De hecho, en el quinto set, dispuso de dos bolas de ruptura que, de haberlas convertido, hubieran obligado a un titular distinto. Pero no fue así. Federer ató los nervios y conservó el servicio para llevar a Roddick a la extenuación. El marcador lo dice todo: 5-7 7-6 7-6 3-6 y ¡16-14!

Tuvo más oportunidades el americano, cuando en la muerte súbita del segundo set dispuso de hasta cuatro pelotas para adjudicarse la manga y con dos sets en contra, el partido hubiera pintado de otra manera. Esos puntos los perdió por demérito suyo. El vértigo ese que dicen que agarrota a los tenistas cuando tienen que cerrar un set o un partido y que provoca fallos tan garrafales como inexplicables.

Fue un partido extraño, como a medio gas. Roddick no colocó tantos puntos directos como acostumbra y Federer daba la impresión de no emplearse a fondo. Pero bueno, casi siempre da esa impresión, excepto cuando juega contra Nadal. Parecía un encuentro sin emoción, todo muy táctico y en el que Roddick demostró que el pupilaje de Stefanki le ha hecho mejorar sensiblemente tanto en la red como en la paciencia en el fondo de la pista.

Andy hizo un grandísimo partido y hubiera sido también justo ganador del mismo. Pero al otro lado de la red estaba un hombre con una ambición insaciable.