Un grupo de mujeres ociosas, con visa platino y pocas preocupaciones no es un espectáculo edificante. No sé cuál es el propósito de la Sexta para producir un programa de esa índole. Francamente, no creo que sea mostrar como viven los ricos, ni despertar envidia por alcanzar ese estatus o, por el contrario, provocar una revolución social.
Las mujeres ricas de la Sexta no lo son tanto. Ricas, ricas son Ana Patricia Botín, su mamá, las Koplowitz, la condesa de Fenosa –si es que sigue viva- incluso la muy rica y no menos hortera baronesa Thyssen, más conocida en el siglo como Carmen (Tita) Cervera. Pero la cosa del arte eleva su nivel.
Estas son simplemente mujeres casadas con maridos adinerados, o divorciadas de hombres adinerados, salvo en el caso de Olivia Valere, que por otro lado es la única parece ganarse la vida por sí misma, aunque el método quizás no sea de lo más edificante.
Las otras cuatro son simplemente cuatro petardas, incultas, sin el más mínimo gusto ni clase y, encima, feas. Porque hay que ver lo fea que es la mujer (o ex mujer, que nunca queda claro) de Claudio Caniggia. O las hermanas esas que parecen clones.
La filosofía de vida de estas señoras es gastar, especialmente la argentina y mi favorita, la almeriense. Ésta es un auténtico fenómeno. Va de fina e intenta enmascarar el acento andaluz, lo que provoca una vocalización extraña y forzada. Oírla hablar de Miró es espeluznante. “El arte me persigue”, confiesa sin ningún rubor. Y empeñada en comprar un cuadro porque ya sabe en qué pared de su casa va a quedar ideal de la muerte.
El día que toca cambiar la ropa de armario, por aquello de la temporada, se pone, la pobre, “atacada”. Y mucho gucci y mucho d&g, pero la peina una amiga. Vamos, no me imagino a una rica-rica afirmando que la peluquera es su amiga, las cosas como son.
Y luego están las hermanas, una tipejas que son capaces de fundirse un dineral en equipamiento para montar en caballo –que no saben- por la sólida razón de que las han invitado a pasar un fin de semana en un cortijo.
Por supuesto, a excepción de la Valere, ninguna trabaja, al menos en los episodios emitidos. Por lo cual es legítimo suponer que las mantiene el marido o el ex. Que dado el tren de vida que llevan, ya es mantener.
La crianza de los hijos, cuando los hay, es también peculiar. En el caso de la (ex) mujer de Caniggia, oshe, que hagan lo que quieran, mira lo lejos que he shegado sho. Así que tenemos a tres adolescentes que no estudian ni trabajan –uno quiere ser pintor- y todos contentos.
La hija de otra mujer supuestamente rica no entiende por qué su madre tiene que interferir llevándosela de compras cuando tiene que estudiar porque está de exámenes. La chica muestra más sensatez que su madre y su tía.
La almeriense asegura está desprovista de instinto maternal y, total, su marido ya tiene un hijo de un matrimonio anterior. Y la Valere, otra vez, mantiene una disciplina férrea no ya sobre sus hijos, que son mayores, sino sobre sus nietos. Y tiene toda la pinta de no consentirles nada, riñendo a los padres de las criaturas si éstas se desmandan.
Resulta todo tan superfluo, banal y previsible que parece una versión cutre de mujeres desesperadas. Pero como culebrón mexicano, siendo generosos.
martes, junio 08, 2010
domingo, junio 06, 2010
Instinto ganador
Si estás acostumbrado a ganar, la derrota te desconcierta. Lo más difícil es recuperar la confianza, tener la decisión de agarrar de nuevo el triunfo. La final de RG de este año tenía todo el suspense del mundo. Nadal ha hecho un buen torneo, no excesivamente brillante, pero bueno. Hasta tercera ronda no tuvo un rival de entidad, aunque asequible, Hewitt. El partido contra Almagro en cuartos, con dos muertes súbitas, da idea de lo que tuvo que luchar para ganar. El tenista que le apeó el año pasado, además, liquidaba a Roger Federer, devolviéndole la derrota de la final de 2009. Berdych le hizo jugar cinco sets y se llegaba a una final con un mismo protagonista: Soderling.
Al margen de anécdotas sobre el carácter del sueco, no se está entre los diez mejores del mundo por casualidad. Es un gran tenista, con un saque intratable y una derecha venenosa.
La sospecha de que se pudiera repetir otra derrota venía conjurada por la excepcional temporada de tierra que ha hecho Nadal, pero quedaba la duda si sería capaz de alejar fantasmas. Duda despejada.
Rafa ha sacado sensiblemente mejor, hasta se permite hacer media docena de saques directos. El revés le funciona casi tan bien como esa derecha mágica que posee. Y sabe jugar en la red si es necesario. Por si fuera poco, no ha perdido la ambición de ganar, de devolver cualquier bola, de hacer sudar al rival, de exigirle que corra detrás de cada raquetazo e intente devolver el golpe.
Rafa hoy ha estado serio. Hemos visto puntos mágicos, porque sólo un mago puede sacarse de la chistera devoluciones imposibles al borde de la red. Hemos visto el desgaste al que iba sometiendo a Soderling. Un Soderling que en el tercer set no dejaba de resoplar: cómo es posible disponer de 8 pelotas de rotura no ser capaz de convertir ninguna.
Nadal es un excelente tenista, que sabe hacer de la necesidad virtud. Se han visto momentos en que se mostraba ultradefensivo, pero siempre obligando al contrario a jugar una pelota más y, por lo tanto, inducir el error.
No sólo es un estupendo jugador, es también una persona cabal, como se desprende de sus declaraciones a pié de pista. Para él lo más importante era demostrar que era capaz de ganar nuevamente un grand slam, que podía conjurar los fantasmas contra el mismo jugador que le apeó el año pasado.
Mañana recuperará el número 1, pero ese no era el objetivo. El objetivo era dejar claro que seguirá dando mucha guerra durante mucho tiempo.
miércoles, mayo 19, 2010
Usted, en mi lugar, haría lo mismo
Pido una reforma urgente del Código Penal. Exijo eximente completa para los homicidios en los que concurran determinadas circunstancias.
A lo mejor soy yo, que no uso el transporte público más que cuando viajo, así que hasta hoy -por una acumulación de hechos-no me había planteado seriamente arrebatar la vida a al menos cuatro personas. Y son muchas para menos de 24 horas.
La cosa empezó en el tren hasta Madrid. Un viajero dos filas más atrás estaba “hasta los huevos de tanto cachondeo. Este tío me va a oir”. Cuando llevábamos así cuatro o cinco minutos decidí ponerme los auriculares que gentilmente obsequia Renfe, porque la conversación del fulano me impedía concentrarme en la novela que me había comprado en la estación.
Transcurrió el viaje sin más incidente. Pero por la tarde, mientras regresaba al hotel en autobús urbano, una piruja aseguraba justo detrás de mí que “me van a sacar una historia con Víctor Janeiro (…) y nos han invitado a visitar unas bodegas de Rumasa”.
La del asiento al otro lado del pasillo informa a todo el autobús que Luisa está embarazada y que ella, la del autobús, tiene ocho exámenes en las próximas semanas y no puede salir de marcha. Pero mientras esta última -llevamos ya más de 10 minutos de conversación- sigue hablando con su amiga recién casada (Luisa), la del asiento delantero eleva el nivel a niveles insospechados.
“Pues lo que tiene que hacer tu padre es ir al notario, lo que uno hace cuando se está muriendo es testamento”.
Señor juez, usted en mi caso ¿no les reventaría la cabeza a todos?. ¿Por qué la gente te empeña en ventilar a voces por el móvil asuntos privados en espacios públicos?
A lo mejor soy yo, que no uso el transporte público más que cuando viajo, así que hasta hoy -por una acumulación de hechos-no me había planteado seriamente arrebatar la vida a al menos cuatro personas. Y son muchas para menos de 24 horas.
La cosa empezó en el tren hasta Madrid. Un viajero dos filas más atrás estaba “hasta los huevos de tanto cachondeo. Este tío me va a oir”. Cuando llevábamos así cuatro o cinco minutos decidí ponerme los auriculares que gentilmente obsequia Renfe, porque la conversación del fulano me impedía concentrarme en la novela que me había comprado en la estación.
Transcurrió el viaje sin más incidente. Pero por la tarde, mientras regresaba al hotel en autobús urbano, una piruja aseguraba justo detrás de mí que “me van a sacar una historia con Víctor Janeiro (…) y nos han invitado a visitar unas bodegas de Rumasa”.
La del asiento al otro lado del pasillo informa a todo el autobús que Luisa está embarazada y que ella, la del autobús, tiene ocho exámenes en las próximas semanas y no puede salir de marcha. Pero mientras esta última -llevamos ya más de 10 minutos de conversación- sigue hablando con su amiga recién casada (Luisa), la del asiento delantero eleva el nivel a niveles insospechados.
“Pues lo que tiene que hacer tu padre es ir al notario, lo que uno hace cuando se está muriendo es testamento”.
Señor juez, usted en mi caso ¿no les reventaría la cabeza a todos?. ¿Por qué la gente te empeña en ventilar a voces por el móvil asuntos privados en espacios públicos?
sábado, mayo 15, 2010
El laberinto educativo
Todo el mundo parece estar de acuerdo en una cosa: el sistema educativo en este país es un desastre. Otra cosa es la solución. El deterioro de la enseñanza en España es parejo a la conquista de las libertades, aunque parezca una paradoja. En mi poco cualificada opinión –mi única fuente es mi propia experiencia como madre- hay múltiples factores que han hecho que la enseñanza haya desembocado en tan desastrosa situación.
Por un lado, unas reformas que no sé a qué atendían. Se empezó por denostar el conocimiento memorístico y la memoria empezó a ser una cualidad poco apreciada y de mal gusto, a tenor de las más modernas corrientes pedagógicas. Así que una de las características propias del ser humano dejó de utilizarse, con el consiguiente deterioro del desarrollo intelectual.
Se arrinconó la memoria y se bajó el listón, para que no hubiera tanto fracaso escolar. Como seguía produciéndose dicho fracaso, se volvió a bajar el listón, y se bajó el listón y se bajó el listón … y así hasta el momento actual. Los niños pasaban de curso aunque fueran analfabetos funcionales.
De hecho, cada vez hacía falta menos esfuerzo para pasar el curso. Desafortunadamente, los conocimientos se adquieren con esfuerzo, de modo que nuestros niños cada vez eran más ignorantes.
Las materias complicadas, esas que exigen estudio y, por lo tanto, esfuerzo se fueron banalizando. Los niños podían utilizar las calculadoras en las operaciones aritméticas más sencillas, por ejemplo, impidiéndoles adquirir habilidades de cálculo que, al fin y al cabo, contribuyen al desarrollo intelectual.
En la enseñanza secundaria se fueron eliminando materias que se consideraban “inútiles”, como el latín. Parece que nadie se dio cuenta de que el latín resulta ser una herramienta de primera para el estudio de las lenguas, y no sólo las derivadas de él, sino de otras cuyos fundamentos son muy similares. Además, el latín es una lengua “lógica” que ayuda de forma determinante a la formación intelectual, a la comprensión.
Los diques de selección se eliminaron. Para acceder a la enseñanza secundaria había que superar un examen de mínimos –el ingreso de bachiller-, posteriormente se pasaba la reválida “de cuarto” para continuar en el bachillerato superior y una nueva reválida para llegar al curso previo a la universidad. La implantación del COU conllevó la eliminación de dicha reválida, aunque se mantuvo la prueba de acceso a la universidad. Es decir, se quitaron tres filtros que iban depurando a los mejores alumnos. No siempre los más inteligentes, también los más esforzados.
El que no superaba el filtro tenía otras opciones educativas a través de los bachilleratos laborales. De ahí salieron generaciones de mecánicos, carpinteros, electricistas … y muchos de ellos pudieron acceder posteriormente a las titulaciones de peritaje, lo que hasta el año pasado se conocían como carreras técnicas: aparejadores –o como demonios se llame hoy, creo que gestores de la edificación, pasando por arquitectos técnicos-, ingenieros técnicos, topógrafos, técnicos aeronáuticos, electrónicos …
Mientras tanto, España pasó de ser “una, grande y libre” (lo de libre es un sarcasmo), al país de las autonomías con competencias educacionales. Y ahí ya fue el acabose. La historia, la geografía, la lengua y casi todas las materias de humanidades se constriñeron según el ámbito geográfico. Si en los viejos sistemas educativos se estudiaba historia de España, se sustituyó por la historia de mi pueblo. Dejamos de tener una historia común, una geografía común y una lengua común.
El horizonte se estrechó, la mirada dejó de ser universal. Si en mis años de bachiller elemental hasta el más torpe de mi clase sabía de corrido y salteadas las capitales de Europa, ahora no se saben ni las capitales autonómicas.
La enseñanza se ha vuelto utilitaria, pero utilitaria de lo inmediato. El desarrollo intelectual, los mecanismos que nos permiten seguir aprendiendo, se han limitado hasta extremos que sólo se considera razonable el estudio de lo económicamente rentable en el momento.
Y si no había suficientes plagas que atacaran a la enseñanza, se unió el cambio de las relaciones familiares y la pérdida de autoridad paterna. Más que pérdida de autoridad, dejación de responsabilidades.
Los padres dejaron de exigir para consentir. En lugar de ser una figura de autoridad, una guía de comportamiento, los padres se convirtieron en protectores. Ya no se corregían las conductas anómalas, se justificaban. El castigo se sustituyó, en el mejor de los casos, por el soborno, aunque lo más habitual fue su supresión.
Ante la ausencia de autoridad paterna, la autoridad del maestro –reflejo de la primera- se desvaneció. Los padres olvidaron que la enseñanza es competencia de la escuela, pero la educación es su responsabilidad. Y sin educación es complicado enseñar.
Ahora, cuando todos los indicadores hacen saltar las alarmas, los organismos internacionales nos señalan con el dedo y los pocos cerebritos que quedan huyen de la quema, nos llevamos las manos a la cabeza, pero somos incapaces de encontrar una salida a este laberinto. Un problema que exige acuerdos mínimos, pero no sólo de las fuerzas políticas –que no están por la labor-, sino también de educadores y padres. Y éstos, me temo, tampoco están muy concienciados.
Por un lado, unas reformas que no sé a qué atendían. Se empezó por denostar el conocimiento memorístico y la memoria empezó a ser una cualidad poco apreciada y de mal gusto, a tenor de las más modernas corrientes pedagógicas. Así que una de las características propias del ser humano dejó de utilizarse, con el consiguiente deterioro del desarrollo intelectual.
Se arrinconó la memoria y se bajó el listón, para que no hubiera tanto fracaso escolar. Como seguía produciéndose dicho fracaso, se volvió a bajar el listón, y se bajó el listón y se bajó el listón … y así hasta el momento actual. Los niños pasaban de curso aunque fueran analfabetos funcionales.
De hecho, cada vez hacía falta menos esfuerzo para pasar el curso. Desafortunadamente, los conocimientos se adquieren con esfuerzo, de modo que nuestros niños cada vez eran más ignorantes.
Las materias complicadas, esas que exigen estudio y, por lo tanto, esfuerzo se fueron banalizando. Los niños podían utilizar las calculadoras en las operaciones aritméticas más sencillas, por ejemplo, impidiéndoles adquirir habilidades de cálculo que, al fin y al cabo, contribuyen al desarrollo intelectual.
En la enseñanza secundaria se fueron eliminando materias que se consideraban “inútiles”, como el latín. Parece que nadie se dio cuenta de que el latín resulta ser una herramienta de primera para el estudio de las lenguas, y no sólo las derivadas de él, sino de otras cuyos fundamentos son muy similares. Además, el latín es una lengua “lógica” que ayuda de forma determinante a la formación intelectual, a la comprensión.
Los diques de selección se eliminaron. Para acceder a la enseñanza secundaria había que superar un examen de mínimos –el ingreso de bachiller-, posteriormente se pasaba la reválida “de cuarto” para continuar en el bachillerato superior y una nueva reválida para llegar al curso previo a la universidad. La implantación del COU conllevó la eliminación de dicha reválida, aunque se mantuvo la prueba de acceso a la universidad. Es decir, se quitaron tres filtros que iban depurando a los mejores alumnos. No siempre los más inteligentes, también los más esforzados.
El que no superaba el filtro tenía otras opciones educativas a través de los bachilleratos laborales. De ahí salieron generaciones de mecánicos, carpinteros, electricistas … y muchos de ellos pudieron acceder posteriormente a las titulaciones de peritaje, lo que hasta el año pasado se conocían como carreras técnicas: aparejadores –o como demonios se llame hoy, creo que gestores de la edificación, pasando por arquitectos técnicos-, ingenieros técnicos, topógrafos, técnicos aeronáuticos, electrónicos …
Mientras tanto, España pasó de ser “una, grande y libre” (lo de libre es un sarcasmo), al país de las autonomías con competencias educacionales. Y ahí ya fue el acabose. La historia, la geografía, la lengua y casi todas las materias de humanidades se constriñeron según el ámbito geográfico. Si en los viejos sistemas educativos se estudiaba historia de España, se sustituyó por la historia de mi pueblo. Dejamos de tener una historia común, una geografía común y una lengua común.
El horizonte se estrechó, la mirada dejó de ser universal. Si en mis años de bachiller elemental hasta el más torpe de mi clase sabía de corrido y salteadas las capitales de Europa, ahora no se saben ni las capitales autonómicas.
La enseñanza se ha vuelto utilitaria, pero utilitaria de lo inmediato. El desarrollo intelectual, los mecanismos que nos permiten seguir aprendiendo, se han limitado hasta extremos que sólo se considera razonable el estudio de lo económicamente rentable en el momento.
Y si no había suficientes plagas que atacaran a la enseñanza, se unió el cambio de las relaciones familiares y la pérdida de autoridad paterna. Más que pérdida de autoridad, dejación de responsabilidades.
Los padres dejaron de exigir para consentir. En lugar de ser una figura de autoridad, una guía de comportamiento, los padres se convirtieron en protectores. Ya no se corregían las conductas anómalas, se justificaban. El castigo se sustituyó, en el mejor de los casos, por el soborno, aunque lo más habitual fue su supresión.
Ante la ausencia de autoridad paterna, la autoridad del maestro –reflejo de la primera- se desvaneció. Los padres olvidaron que la enseñanza es competencia de la escuela, pero la educación es su responsabilidad. Y sin educación es complicado enseñar.
Ahora, cuando todos los indicadores hacen saltar las alarmas, los organismos internacionales nos señalan con el dedo y los pocos cerebritos que quedan huyen de la quema, nos llevamos las manos a la cabeza, pero somos incapaces de encontrar una salida a este laberinto. Un problema que exige acuerdos mínimos, pero no sólo de las fuerzas políticas –que no están por la labor-, sino también de educadores y padres. Y éstos, me temo, tampoco están muy concienciados.
martes, mayo 11, 2010
O tempora o mores
Mi hija me ha dado una alegría inmensa. Anoche nos anunció que hoy participará en una concentración estudiantil frente al Rectorado. Por fin, mi hija daba muestras de concienciación social. Va a protestar contra la injusticia, contra la arbitrariedad, contra la falta de libertad. Estoy orgullosa. De ella y de los, sin duda, miles de estudiantes de su universidad que le van a cantar las cuarenta al Rector.
Miles de universitarios se manifestarán hoy contra la anulación de las clásicas paellas y la reducción de las plazas de aparcamiento. O tempora o mores.
Miles de universitarios se manifestarán hoy contra la anulación de las clásicas paellas y la reducción de las plazas de aparcamiento. O tempora o mores.
lunes, mayo 10, 2010
La ciudad devastada
La ciudad, el burgo, es quizá la seña de identidad más relevante de la sociedad humana. La ciudad es consustancial a la sociedad, es el lugar físico en el que se desarrollan actividades, se comparte y se dinamiza la vida. La ciudad es un motor de avance humano desde la antigüedad.
En los últimos 50 años, sin embargo, políticos, especuladores y ciudadanos –que también tenemos nuestra culpa- nos hemos cargado muchas ciudades. Ahora no tenemos ciudades para vivir, sino ciudades escaparate, ciudades dormitorio, ciudades turísticas.
Pero hemos despojado a las ciudades de su carácter: el lugar donde convivía la tienda, el taller, el negocio, los vecinos, los colegios, los mercados. Hemos arrojado de las ciudades todo aquello que era “incómodo” hacia polígonos industriales. Hemos cambiado la geografía comercial eliminando las pequeñas tiendas y creando centros comerciales –todos iguales, todos con la misma oferta- en las orillas de las autovías. Hemos expulsado a los vecinos a barriadas dormitorio. Hemos dejado de ser vecinos.
Los arquitectos en el siglo XX se metieron también a urbanistas y diseñaron ciudades ideales en las que cada zona tenía un uso. Lo maravilloso de la ciudad es la capacidad de convivencia de diversos usos. Se cambian las viviendas por “unidades habitacionales”. Ya no se vive, se tiene una habitación dónde ir a dormir, no dónde vivir.
Algunas urbes, sin embargo, consiguen mantener ese carácter, a pesar de los intentos por destruirlas. Por ejemplo, en el estudio Mercaciudad, que mide diversos parámetros, resulta que las mejores ciudades para vivir son aquellas que no destacan ni por su monumentalidad ni por sus grandes obras: Pamplona, Santander, Logroño, Murcia, San Sebastián, Albacete, Zaragoza, Oviedo, Gijón y Cáceres.
Ninguna recibe un turismo masivo, salvo momentos puntuales. Ninguna es una ciudad monumental. Ninguna ha emprendido obras “para poner en el mapa” a la ciudad (salvo Zaragoza con la Expo).
Una reflexión sobre el papel de la ciudad en la sociedad actual debería ser obligada para los próximos candidatos. Ciudades hechas a medida humana; ciudades para ser vividas y no ciudades para ser fotografiadas.
En los últimos 50 años, sin embargo, políticos, especuladores y ciudadanos –que también tenemos nuestra culpa- nos hemos cargado muchas ciudades. Ahora no tenemos ciudades para vivir, sino ciudades escaparate, ciudades dormitorio, ciudades turísticas.
Pero hemos despojado a las ciudades de su carácter: el lugar donde convivía la tienda, el taller, el negocio, los vecinos, los colegios, los mercados. Hemos arrojado de las ciudades todo aquello que era “incómodo” hacia polígonos industriales. Hemos cambiado la geografía comercial eliminando las pequeñas tiendas y creando centros comerciales –todos iguales, todos con la misma oferta- en las orillas de las autovías. Hemos expulsado a los vecinos a barriadas dormitorio. Hemos dejado de ser vecinos.
Los arquitectos en el siglo XX se metieron también a urbanistas y diseñaron ciudades ideales en las que cada zona tenía un uso. Lo maravilloso de la ciudad es la capacidad de convivencia de diversos usos. Se cambian las viviendas por “unidades habitacionales”. Ya no se vive, se tiene una habitación dónde ir a dormir, no dónde vivir.
Algunas urbes, sin embargo, consiguen mantener ese carácter, a pesar de los intentos por destruirlas. Por ejemplo, en el estudio Mercaciudad, que mide diversos parámetros, resulta que las mejores ciudades para vivir son aquellas que no destacan ni por su monumentalidad ni por sus grandes obras: Pamplona, Santander, Logroño, Murcia, San Sebastián, Albacete, Zaragoza, Oviedo, Gijón y Cáceres.
Ninguna recibe un turismo masivo, salvo momentos puntuales. Ninguna es una ciudad monumental. Ninguna ha emprendido obras “para poner en el mapa” a la ciudad (salvo Zaragoza con la Expo).
Una reflexión sobre el papel de la ciudad en la sociedad actual debería ser obligada para los próximos candidatos. Ciudades hechas a medida humana; ciudades para ser vividas y no ciudades para ser fotografiadas.
miércoles, mayo 05, 2010
Falta de discurso
Detesto las tautologías, pero nuestros políticos, especialmente los de derechas, son unos verdaderos fanáticos. “Hemos hecho lo que había que hacer”, decía Aznar cuando se criticaba alguna actuación irregular de su gobierno. “Grecia está como está”, asegura Rajoy.
La tautología enmascara la ausencia de discurso, de argumentos. La tautología es miseria intelectual, pensamiento repetitivo e irreflexivo.
El abuso de las expresiones tautológicas deja traslucir desprecio hacia el intelecto del receptor del mensaje: hablamos para tontos. También es un discurso sólo para adeptos.
La derecha, además de la tautología, utiliza términos universales para referirse a su exclusivo punto de vista: “todos los españoles opinan”, “todos los españoles piensan”, “todos los españoles están en contra de ...”.
Estas formas de exponer su pensamiento indican, precisamente, la falta del mismo. Pero me temo que estamos ya embrutecidos.
Otro día, cuando tenga ganas, me meteré con la ¿izquierda?
La tautología enmascara la ausencia de discurso, de argumentos. La tautología es miseria intelectual, pensamiento repetitivo e irreflexivo.
El abuso de las expresiones tautológicas deja traslucir desprecio hacia el intelecto del receptor del mensaje: hablamos para tontos. También es un discurso sólo para adeptos.
La derecha, además de la tautología, utiliza términos universales para referirse a su exclusivo punto de vista: “todos los españoles opinan”, “todos los españoles piensan”, “todos los españoles están en contra de ...”.
Estas formas de exponer su pensamiento indican, precisamente, la falta del mismo. Pero me temo que estamos ya embrutecidos.
Otro día, cuando tenga ganas, me meteré con la ¿izquierda?
martes, mayo 04, 2010
¿Vale la pena?
César Mallorquí, novelista y propietario de un blog para mí imprescindible, ha tenido la humorada de considerar esta bitácora como una de las diez mejores que conoce. El blog “vale la pena”.
Además del bochorno que me produce cualquier halago, tengo que darle mis más rendidas gracias, aunque me reproche que no actualice el espejo con la frecuencia que debiera. Y tiene razón.
No leo 10 blogs, ni mucho menos. Realmente sólo leo aquellos que me interesan y, a veces, vislumbro otros, así que me limitaré a citar aquellos que realmente me aportan algo o que me incitan a participar.
Por razones obvias no citaré a La Fraternidad de Babel, pero aquí van mis imprescindibles:
Algún Día, Folken, La Barra Virtual. Lamentablemente, otros blogs que antes consultaba a menudo han desaparecido.
Gracias de nuevo, César.
Además del bochorno que me produce cualquier halago, tengo que darle mis más rendidas gracias, aunque me reproche que no actualice el espejo con la frecuencia que debiera. Y tiene razón.
No leo 10 blogs, ni mucho menos. Realmente sólo leo aquellos que me interesan y, a veces, vislumbro otros, así que me limitaré a citar aquellos que realmente me aportan algo o que me incitan a participar.
Por razones obvias no citaré a La Fraternidad de Babel, pero aquí van mis imprescindibles:
Algún Día, Folken, La Barra Virtual. Lamentablemente, otros blogs que antes consultaba a menudo han desaparecido.
Gracias de nuevo, César.
sábado, abril 24, 2010
LBJ (2)

La década de los 60 fue de una desconocida prosperidad económica en Estados Unidos. Prácticamente había pleno empleo y los sueldos eran buenos. Las familias podían acceder a casas en propiedad y adquirían coches. Hollywood retrató ese ambiente en multitud de películas: una madre monísima con un delantal impoluto preparando tartas en una cocina de ensueño; unos niños repipis y con el punto justo de travesura y un padre encantador que se pasaba el fin de semana segando el césped.
Parece mentira que en un entorno así resultara que los 60 fueran una década plagada de convulsiones sociales. Por una parte estaba el movimiento pro derechos civiles que en sí no inducía a la violencia, pero sí su represión y la reacción de los sectores contrarios a que los negros tuvieran derechos. Pero de ello ya se ha hablado en este blog.
La otra gran causa de violencia en las calles fue Vietnam. La participación norteamericana en el conflicto de Indochina se remonta al mandato de Eisenhower. El ejército norteamericano mantenía asesores militares y personal de mantenimiento, pero en principio no participaban en los combates. Fue JFK quien intervino política y militarmente en el país, propiciando un golpe de Estado que puso a la cabeza del país a un títere, Nguyen Van Thieu.
Cuando LBJ accedió a la presidencia se encontró con un conflicto bélico heredado y, tal y como evolucionó, difícil de sacarse de las manos, aunque personalmente estaba en contra. La guerra fue utilizada, además, como argumento electoral tanto por republicanos como demócratas, como una extensión de la guerra fría. Vietnam se había convertido en un campo de batalla entre comunistas y capitalistas. Un campo de batalla en el cual quien menos tenía que decir era la población: sin un ejército estructurado y entrenado y ayuno de armamento, incapaz de hacer frente al ejército del norte y a la guerrilla, cada vez más numerosa.
En 1967 Johnson estaba preso de una guerra que nunca le gustó: “En ocasiones –dijo ante el Congreso- nos vemos compelidos a escoger un gran mal para prevenir otro mayor. Ojalá pudiera informarles de que el conflicto bélico está próximo a acabar. No puedo hacerlo. Hemos de hacer frente a más gastos, más pérdidas de vidas humanas y más angustia, porque el fin todavía no ha llegado”.
Es más que conocido el malestar creciente de la sociedad americana ante la guerra de Vietnam. Hay que recordar que todavía existía el servicio militar obligatorio, de forma que cualquier joven podía ser enviado a la otra punta del mundo a combatir con enemigos invisibles por una causa que desde luego no entendían.
Los medios de comunicación americanos tampoco fueron generosos con la participación de su país en Vietnam. La información sobre excesos cometidos por las tropas americanas – tampoco existía la férrea censura actual que impide la difusión de imágenes particularmente incómodas- unida a las continuas bajas, las muertes de civiles, los heridos y el regreso de jóvenes atrapados en el mundo de las drogas –el opio era uno de los más importantes recursos económicos vietnamitas- no contribuyó a aumentar apoyos.
Las acciones en protesta por la guerra de Vietnam se extendieron por todo el país. Los jóvenes veían su futuro truncado, muchos huían a Canadá para eludir sus obligaciones militares. Los campus universitarios se convirtieron en campos de batalla.
En 1967, Nixon publicó un artículo en el que afirmaba que Estados Unidos en sólo tres años había pasado de vivir la década de mayor progreso social a ser uno de los países más violentos. Aseguraba que esto se debía a la falta de autoridad y a la ausencia de respeto por la ley.
Acusaba a la administración Johnson de permisividad hacia los “partidarios de una causa concreta” y tolerancia hacia el crimen. Concretamente, Nixon no se cortó un duro en señalar a los negros como origen del aumento de la criminalidad, asegurando que existía una “cierta simpatía respecto de las injusticias que habían sufrido en el pasado los que ahora son criminales”.
El argumento de ley y orden de los republicanos fue decisivo en la campaña que llevó a Nixon al poder. Un argumento que se reforzó con la intención manifestada por el candidato demócrata McGovern, de retirar las tropas de Vietnam y que fue contestada por los republicanos como una muestra de debilidad frente al enemigo comunista.
miércoles, abril 14, 2010
Milan
Estoy en Milán. Reventada. Un auténtico tour de force para mi maltrecha pierna, pero ha aguantado como una campeona.
A la vuelta seguiré con LBJ.
De momento, esto parece la alfombra roja de los Oscar, con tanto diseñador divino. Phillipe Stark, los Campana, Urquiola ...
A la vuelta seguiré con LBJ.
De momento, esto parece la alfombra roja de los Oscar, con tanto diseñador divino. Phillipe Stark, los Campana, Urquiola ...
domingo, abril 04, 2010
LBJ (1)

Tres son los aspectos más notorios del mandado de Johnson: la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles y la carrera espacial. Los tres los heredó de su antecesor, JFK.
Lyndon Johnson, como todo el mundo sabe, accedió a la presidencia de Estados Unidos tras el asesinato de JFK y posteriormente ganó las elecciones de 1964. La imagen que nos ha trasmitido Hollywood y las televisiones es la de un patán texano, ataviado con sombrero y botas de montar. Sin embargo, ha sido, probablemente, el presidente que más ha hecho por la igualdad social en los Estados Unidos desde la segunda guerra mundial hasta el presente.
La década de los 60 fue la de la gran lucha contra la discriminación racial. En 1954 el Tribunal Supremo había abolido las leyes de segregación racial, abolición que afectó fundamentalmente a la segregación realizada desde los propios estados. Esto afectó, por ejemplo, a la escolarización.
Sin embargo, el movimiento segregacionista sureño no hizo mucho caso. El KKK campaba a sus anchas y las amenazas, palizas y asesinatos quedaban impunes. Hasta 1955 en el que la víctima, un adolescente de Chicago, fue apaleado, disparado y arrojado a un río en el estado de Mississippi.
Las fotografías del cadáver se difundieron ampliamente por todo el país. Los asesinos, dos blancos, fueron juzgados y declarados inocentes. La decisión del jurado provocó una oleada de ira en el norte y la reactivación del movimiento a favor de los derechos civiles.
Sólo un año más tarde se produjo el caso Rosa Parks, el del autobús, que concluyó con la abolición de la ley de segregación en el transporte público.
Hay que señalar que el sur en aquellos días estaba en manos de los demócratas y hasta el propio gobernador de Arkansas impidió a estudiantes negros acudir a clase en un colegio para blancos, una vez prohibida la segregación. Hasta el republicano presidente Eisenhower tuvo que mandar a los paracaidistas para hacer cumplir la ley.
El ambiente lejos de normalizarse se caldeó. En Mississippi una treintena de agentes federales resultaron heridos de bala en 1962 cuando protegían a un estudiante negro que hizo valer su derecho a acudir a la universidad.
La situación ya no era que los blancos quedaban impunes de sus crímenes; es que las fuerzas del orden atacaban a los negros con una violencia inusitada cuando reivindicaban sus derechos. Las imágenes de niños atacados por perros azuzados por los propios agentes de le ley o derribados con agua de las mangueras de los bomberos indignaron aun más a la población del norte.
Pero la gota que colmó el vaso fue el asesinato en 1964 de Michael Schwerner, Andrew Goodman y James Chaney, hecho ampliamente conocido especialmente por la película “Arde Mississippi”.
Esta era la situación racial que se encontró Lyndon Johnson cuando ganó las elecciones en 1964. Y esto fue lo que declaró un año más tarde.
“Como hombre de profundas raíces sureñas que soy, sé cuan crueles resultan los prejuicios racistas. Sé cuan difícil es cambiar las actitudes y la estructura de nuestra sociedad. Sin embargo, ha pasado un siglo desde que los negros fueron declarados libres y, a día de hoy, aún no lo son plenamente (…) Ha pasado un siglo desde que les fue prometida la igualdad y todavía los negros no son iguales. Ha pasado un siglo desde el día en que se hizo esa promesa y la promesa no se ha cumplido. Ha llegado, pues, la hora de la justicia”.
El discurso lo pronunció al presentar la Ley de Derechos Electorales, la ley que garantizaría el derecho a voto de los negros.
domingo, marzo 28, 2010
El precusor de Obama
“Un seguro médico completo en Estados Unidos es una idea cuya hora ha llegado ya. Procedamos ahora a garantizar a todos los ciudadanos los recursos económicos necesarios para acceder a una atención médica de calidad”.Barak Obama no pronunció esta frase cuando se presentó la iniciativa ante el Congreso; ni cuando fue aprobada; ni siquiera cuando hace una semana firmó la ley de reforma sanitaria.
Esta frase la pronunció en 1974 Richard Nixon, el innombrable. El presidente republicano maldito. Porque aunque parezca mentira, Nixon defendió el derecho a una atención sanitaria universal, sólo que, como en anteriores y posteriores ocasiones, los lobbies de las aseguradoras y las farmacéuticas, abortaron los intentos.
El mandato de Richard Nixon ha quedado marcado por el Watergate. Sin embargo, su presidencia fue algo más que un chapucero caso de espionaje. Nixon, por ejemplo, fue quien impulsó la creación de la EPA, la Agencia Federal del Medioambiente, que ahora celebra el 40 aniversario de su fundación, y promulgó varias disposiciones protectoras de la conservación de la naturaleza.
También puso fin en 1973 a la participación norteamericana en la guerra de Vietnam; inició relaciones con China y puso las bases para las negociaciones con la URSS para la limitación de armas estratégicas.
Aunque republicano, su `política fiscal fue más propia de un demócrata: aumentó los impuestos a las rentas más elevadas y persiguió la evasión de capitales con destino a paraísos fiscales.
sábado, enero 30, 2010
Futuro negro zaíno
Nuestros políticos están dispuestos a amargarnos la existencia. Ahora se ha puesto de moda en toda Europa atrasar la edad de jubilación. Hasta los 67. Aquí, como siempre llevamos una demora de un lustro más o menos, la propuesta ha llegado ahora, cuando en otros países ya se está aplicando.
Todo resulta un tanto incongruente. Hemos visto que en el pasado próximo las prejubilaciones estaban a la orden del día. Compañeros míos de facultad, de mi edad o como mucho dos años más, están ahora felizmente prejubilados. Una buena pensión, tiempo para dedicarse a lo que deseen -columnistas, tertulianos, escriben libros, dan clase o asesoran- sacándose un sobresueldo que les permite algún que otro lujo. Sobre todo, el lujo de vivir despreocupadamente y hacer lo que les da la gana.
Pues eso, que durante bastantes años han expulsado del mundo laboral a gente perfectamente válida a la que ahora hay que pagarle una pensión. Y como resulta que ya son demasiados los pensionistas, a los que quedamos nos toca ampliar nuestra edad activa.
No sólo eso. Algunas lumbreras también europeas están proponiendo aumentar la jornada laboral a 60 horas. Si no me falla la aritmética, 60 horas suponen 10 horas diarias seis días a la semana. Que ya es. Descanso dominical y gracias.
Diez horas diarias más dos de ir y volver hacen 12 horas. Más las 8 que exige el necesario reposo, hacen 20, lo que deja 4 horas para vivir. A ver como casa eso con la conciliación familiar de la que tanto hablan los mismos políticos que nos quieren convertir en galeotes.
Y si no podemos dedicar tiempo a tener hijos, la pirámide de población -esa que dicen los demógrafos que ahora obliga a ampliar la edad de jubilación- seguirá reduciéndose y, por lo tanto, habrá que aumentar aun más la edad de retiro.
Esto no es más que una conspiración. Cuando uno llegue (si es que llega) a los 67 después de trabajar -no lo quiera el pueblo soberano- 60 horas semanales, lo normal es que esté tan reventado que disfrute poco tiempo su tan trabajada pensión.
De este modo habrá menos pensionistas y, por lo tanto, no descenderá la hucha de las pensiones, con lo que el problema se habrá resuelto.
Como además no habremos tenido tiempo de tener hijos, eso que se ahorrará el estado en educación, sanidad y otras cosillas. Y así, con medidas económicas y laborales, se habrá solucionado el problema del calentamiento global: la humanidad desaparecerá al no renovarse las generaciones y la naturaleza volverá a imponer su ley en el planeta.
Se podría acelerar el proceso con algunos ajustes en la atención sanitaria, como eliminar los tratamientos a crónicos no productivos. Todo áquel que suponga un gasto sanitario sin garantías de que pueda contribuir al sostenimiento del Estado, la Seguridad Social y todo lo demás, podría ser discretamente eliminado.
Comandos exterminadores, además, limpiarían la población de todo aquel pensionista que goce de buena salud, que vete tú a saber cuantos años podría estar cobrando la jubilación, con el consiguiente menoscabo de la llamada "hucha". También eliminaría a los jubilados achacosos que, además, incrementan el gasto en medicamentos, hospitalizaciones y demás.
Menudo previsible futuro nos espera. Por cierto, a mi no me coge lo de los 67 años por los pelos.
Todo resulta un tanto incongruente. Hemos visto que en el pasado próximo las prejubilaciones estaban a la orden del día. Compañeros míos de facultad, de mi edad o como mucho dos años más, están ahora felizmente prejubilados. Una buena pensión, tiempo para dedicarse a lo que deseen -columnistas, tertulianos, escriben libros, dan clase o asesoran- sacándose un sobresueldo que les permite algún que otro lujo. Sobre todo, el lujo de vivir despreocupadamente y hacer lo que les da la gana.
Pues eso, que durante bastantes años han expulsado del mundo laboral a gente perfectamente válida a la que ahora hay que pagarle una pensión. Y como resulta que ya son demasiados los pensionistas, a los que quedamos nos toca ampliar nuestra edad activa.
No sólo eso. Algunas lumbreras también europeas están proponiendo aumentar la jornada laboral a 60 horas. Si no me falla la aritmética, 60 horas suponen 10 horas diarias seis días a la semana. Que ya es. Descanso dominical y gracias.
Diez horas diarias más dos de ir y volver hacen 12 horas. Más las 8 que exige el necesario reposo, hacen 20, lo que deja 4 horas para vivir. A ver como casa eso con la conciliación familiar de la que tanto hablan los mismos políticos que nos quieren convertir en galeotes.
Y si no podemos dedicar tiempo a tener hijos, la pirámide de población -esa que dicen los demógrafos que ahora obliga a ampliar la edad de jubilación- seguirá reduciéndose y, por lo tanto, habrá que aumentar aun más la edad de retiro.
Esto no es más que una conspiración. Cuando uno llegue (si es que llega) a los 67 después de trabajar -no lo quiera el pueblo soberano- 60 horas semanales, lo normal es que esté tan reventado que disfrute poco tiempo su tan trabajada pensión.
De este modo habrá menos pensionistas y, por lo tanto, no descenderá la hucha de las pensiones, con lo que el problema se habrá resuelto.
Como además no habremos tenido tiempo de tener hijos, eso que se ahorrará el estado en educación, sanidad y otras cosillas. Y así, con medidas económicas y laborales, se habrá solucionado el problema del calentamiento global: la humanidad desaparecerá al no renovarse las generaciones y la naturaleza volverá a imponer su ley en el planeta.
Se podría acelerar el proceso con algunos ajustes en la atención sanitaria, como eliminar los tratamientos a crónicos no productivos. Todo áquel que suponga un gasto sanitario sin garantías de que pueda contribuir al sostenimiento del Estado, la Seguridad Social y todo lo demás, podría ser discretamente eliminado.
Comandos exterminadores, además, limpiarían la población de todo aquel pensionista que goce de buena salud, que vete tú a saber cuantos años podría estar cobrando la jubilación, con el consiguiente menoscabo de la llamada "hucha". También eliminaría a los jubilados achacosos que, además, incrementan el gasto en medicamentos, hospitalizaciones y demás.
Menudo previsible futuro nos espera. Por cierto, a mi no me coge lo de los 67 años por los pelos.
sábado, enero 16, 2010
Personajes invisibles
Que yo recuerde, desde Colombo, las series televisivas han utilizado personajes invisibles que han dado mucho juego. En el caso de la peculiar serie policiaca, con el excelente personaje creado por Peter Falk, este papel recae precisamente en la señora Colombo.
La señora Colombo se convierte en una constante a la que deseamos conocer. Entre sus atributos está la sensatez. Me la imagino en una casita suburbana de Los Ángeles, con un impoluto delantal cocinando galletas y pasteles, mientras vigila que la prole hace los deberes y no rompe los cristales del vecindario. Una mujer de las de antes, comprensiva, cariñosa y un poco gruñona con el desastrado de su marido, que evidentemente la adora.
El siguiente personaje invisible que recuerdo es Charlie, el de Los Ángeles de idem. Invisible, pero audible, porque todos los episodios de la serie comenzaban con la charla que tenía con las tres atléticas detectives explicándole el caso que tenían que resolver.
Uno de los personajes que más juego han dado a los guionistas es el de Maris Frasier, la esposa anoréxica, millonaria, neurótica y tantas cosas más de Niles Frasier. Incluso después del divorcio, la invisible Maris sigue haciendo de las suyas. El pomposo Niles se ve ampliamente superado por su insufrible esposa.
Otro personaje invisible pero audible -y muy audible porque sólo habla a gritos- es la señora Wolowitz, la madre de Howard Wolowitz en The Big Bang Theory. Los guionistas han retratado la tópica madre judía, extremadamente protectora de su hijo, protestota y autoritaria. Los diálogos a través de la puerta con Howard son verdaderamente desternillantes.
El quinto personaje invisible que me viene a la cabeza en “la madre” de la serie “Cómo conocí a vuestra madre”. Hasta el momento hemos conocido a varias novias de Ted Mosby. Los guionistas hacen guiños en varios episodios, presentando a “la madre” siempre como un personaje anónimo, tapado por un paraguas o perdido en una multitud. Mosby y “la madre” coinciden en tiempo y espacio en varias ocasiones, pero sin llegar a conocerse … de momento.
La señora Colombo se convierte en una constante a la que deseamos conocer. Entre sus atributos está la sensatez. Me la imagino en una casita suburbana de Los Ángeles, con un impoluto delantal cocinando galletas y pasteles, mientras vigila que la prole hace los deberes y no rompe los cristales del vecindario. Una mujer de las de antes, comprensiva, cariñosa y un poco gruñona con el desastrado de su marido, que evidentemente la adora.
El siguiente personaje invisible que recuerdo es Charlie, el de Los Ángeles de idem. Invisible, pero audible, porque todos los episodios de la serie comenzaban con la charla que tenía con las tres atléticas detectives explicándole el caso que tenían que resolver.
Uno de los personajes que más juego han dado a los guionistas es el de Maris Frasier, la esposa anoréxica, millonaria, neurótica y tantas cosas más de Niles Frasier. Incluso después del divorcio, la invisible Maris sigue haciendo de las suyas. El pomposo Niles se ve ampliamente superado por su insufrible esposa.
Otro personaje invisible pero audible -y muy audible porque sólo habla a gritos- es la señora Wolowitz, la madre de Howard Wolowitz en The Big Bang Theory. Los guionistas han retratado la tópica madre judía, extremadamente protectora de su hijo, protestota y autoritaria. Los diálogos a través de la puerta con Howard son verdaderamente desternillantes.
El quinto personaje invisible que me viene a la cabeza en “la madre” de la serie “Cómo conocí a vuestra madre”. Hasta el momento hemos conocido a varias novias de Ted Mosby. Los guionistas hacen guiños en varios episodios, presentando a “la madre” siempre como un personaje anónimo, tapado por un paraguas o perdido en una multitud. Mosby y “la madre” coinciden en tiempo y espacio en varias ocasiones, pero sin llegar a conocerse … de momento.
lunes, diciembre 14, 2009
Se acabó lo que se daba
Después de casi seis meses de baja laboral, contra criterio médico, he vuelto al trabajo. Pero es que me aburría soberanamente. Empezaba a preocuparme por mi equilibrio mental, ya que me descubrí un par de veces hablando con la tele.
Hasta septiembre llevé la clausura bastante bien, ya que tenía a la familia en casa. Pero se acabaron las vacaciones tanto laborales como escolares. Todos volvieron a sus quehaceres y yo me quedaba casi todo el día con la única compañía de los perros –que tienen poca conversación- y la tele, que suele perjudicar seriamente la salud.
La cosa se aliviaba por las mañanas, cuando acudía a rehabilitación. Todos los días, de lunes a viernes, puntualmente a las 8,30 de la mañana estaba en el gimnasio para que la fisio me martirizara a su antojo. Luego me añadieron, a finales de septiembre, sesión de piscina terapéutica, así que hasta mediodía no regresaba a casa.
Pero las tardes se hacían infinitas.
He evolucionado. Cuando volví a casa desde el hospital me movía con un andador. Después lo cambié por las muletas, para eliminar una y, seguidamente, caminar a cuerpo gentil sin apoyo alguno. Cojeo, que mira que es difícil recuperar un ritmo de marcha decente, y negociar escaleras es todavía una utopía. Es decir, subo y bajo, pero como una abuela. De una en una y con precaución.
El pasado jueves, una vez con el alta del rehabilitador y del cirujano en el bolsillo, solicité el alta al médico de cabecera que dijo que no estaba para muchas polkas. Pero con el apoyo inestimable de mi marido (“Por favor, no hay quien la aguante en casa”) accedió a mi petición.
Así que el viernes me reincorporé a mi puesto de trabajo. Estuvo bien, porque así fue sólo media jornada. Hoy es mi primer día completo y puedo asegurar que lo estoy llevando bastante bien.
Y ahora que recuerdo ... me queda por disfrutar el mes preceptivo de vacaciones, aunque, sinceramente, me parecería un abuso reclamarlo.
Hasta septiembre llevé la clausura bastante bien, ya que tenía a la familia en casa. Pero se acabaron las vacaciones tanto laborales como escolares. Todos volvieron a sus quehaceres y yo me quedaba casi todo el día con la única compañía de los perros –que tienen poca conversación- y la tele, que suele perjudicar seriamente la salud.
La cosa se aliviaba por las mañanas, cuando acudía a rehabilitación. Todos los días, de lunes a viernes, puntualmente a las 8,30 de la mañana estaba en el gimnasio para que la fisio me martirizara a su antojo. Luego me añadieron, a finales de septiembre, sesión de piscina terapéutica, así que hasta mediodía no regresaba a casa.
Pero las tardes se hacían infinitas.
He evolucionado. Cuando volví a casa desde el hospital me movía con un andador. Después lo cambié por las muletas, para eliminar una y, seguidamente, caminar a cuerpo gentil sin apoyo alguno. Cojeo, que mira que es difícil recuperar un ritmo de marcha decente, y negociar escaleras es todavía una utopía. Es decir, subo y bajo, pero como una abuela. De una en una y con precaución.
El pasado jueves, una vez con el alta del rehabilitador y del cirujano en el bolsillo, solicité el alta al médico de cabecera que dijo que no estaba para muchas polkas. Pero con el apoyo inestimable de mi marido (“Por favor, no hay quien la aguante en casa”) accedió a mi petición.
Así que el viernes me reincorporé a mi puesto de trabajo. Estuvo bien, porque así fue sólo media jornada. Hoy es mi primer día completo y puedo asegurar que lo estoy llevando bastante bien.
Y ahora que recuerdo ... me queda por disfrutar el mes preceptivo de vacaciones, aunque, sinceramente, me parecería un abuso reclamarlo.
miércoles, diciembre 09, 2009
La ensaladera más fácil
Aparentemente ha sido la final de Davis que con más comodidad ha ganado España. Así lo refleja el contundente 5-0 del marcador, si bien, los que seguimos los partidos, sabemos que pudo ser muy diferente.La República Checa llegaba a la final tras derrotar a Croacia que cuenta entre sus jugadores a Ivo Karlovic y a Marín Cilic, dos tenistas de muy buen nivel. Los checos repitieron equipo: un Radek Stepanek en estado de gracia, aunque ya traspasó la treintena, y un siempre peligroso Tomas Berdych. Es cierto que ambos jugadores no son especialistas en tierra, pero el más joven dispone de un saque potentísimo que fundamenta su juego.
El partido que abrió la final empezó dubitativo. Un set en el que el saque no se convirtió en decisivo y en el que Berdych se mostró como un rival correoso ante un Nadal que afrontaba el final de la temporada con no muy buenos augurios. Sin embargo, en el momento crucial, con 5 iguales en el marcador, perdió el servicio e inmediatamente después el set.
A partir de ahí Berdych se convirtió en un juguete. Nadal –que llevaba semanas jugando de forma más que previsible y siempre a la defensiva- comprendió que la mejor manera de acabar pronto el partido era agotando al checo. Y acabó reventado, con la lengua fuera, corriendo de punta a punta de la pista.
Berdych, que empezó jugando muy dentro de la pista, fue expulsado hacia las vallas de los patrocinadores, para terminar la manga con un sonrojante rosco en su marcador. En el tercer parcial, todavía sacó fuerzas de flaqueza para evitar un nuevo 0 y terminar el partido ganando dos juegos.
Un punto a favor de España para afrontar el partido más complicado, el de Ferrer contra el número 1 checo, el histriónico Stepanek. El cruce no pudo empezar peor para el español. Un solo juego en el primer set y 2 en el segundo. Stepanek desplegó un juego preciosista y desquiciante a base de dejadas imposibles y subidas a la red.
La verdad, se agradece ver de vez en cuando un jugador de estas características, jugadores de ataque que hacen de la red su particular tela de araña para atrapar incautos y dar un recital a base de boleas.
Ferrer lloró. Así lo confesó al término del partido. Las reglas de la Davis permiten la consulta con el capitán y en este caso el capitán, Albert Costa, hizo de paño de lágrimas y motivador. Ferrer se veía asediado por los mismos fantasmas que el año pasado en Mar del Plata le hicieron sucumbir ante Nalbandian. Su derrota puso cuesta arriba la consecución de la tercera Davis.
David Ferrer puso en funcionamiento dos de sus mejores armas: el resto y la velocidad. Ferrer es un correcaminos capaz de agotar a cualquiera. Stepanek, sin embargo, es un tenista liviano. Ferrer empezó a tener fe en sus piernas y llegaba de dejadas que antes ni se planteaba. Además, las devolvía bien. El checo, además, empezó a fallar ese golpe en el que es maestro y cuando subía a la red se veía a menudo desbordado por los pasantes de su contrincante.
Y sucedió el milagro. El tercer set, que pudo ser la tumba del español, se convirtió en su resurrección. Ese triunfo parcial le permitió alargar el partido y un deportista de su resistencia física sabe que eso era un punto a su favor. 6-4 en el marcador, que se repitió en la cuarta manga y a jugárselo todo en la quinta, sin muerte súbita.
Tras casi cuatro horas y media de partido, con 6-7 en el marcador, Stepanek mandaba fuera la última bola. Ferrer conjuraba sus miedos y se convertía en el héroe de esta final, como el año pasado lo hacía Verdasco ante un público francamente hostil.
Quedaba la doble, esa asignatura que siempre se nos atraganta, pero que siempre acabamos aprobando. Lo hicieron Corretja y Ballcells –un dúo inédito- en este mismo escenario hace nueve años y eso que los rivales eran dos reputados doblistas como Sandon Stolle y Mark Woodforde. En la final de 2004, Estados Unidos contó con una de las mejores parejas de todos los tiempos, los hermanos Bryant, que como era de esperar pasaron por encima de Ferrero y Robredo. Otra pareja de circunstancias.
En las dos últimas finales, sin embargo, parece que ya se ha encontrado un dúo con ciertas garantías con Verdasco y López. Dieron la vuelta a la final contra Argentina y aquí aseguraron el tercer punto.
Lo que no llego a comprender es como el capitán checo decidió prescindir de su pareja de dobles – Lukas Dlouhy es el sexto doblista en el ranking ATP- para hacer jugar a los individuales, sobre todo a un agotado Stepanek que había terminado su maratoniano partido el día anterior casi de madrugada.
La jornada del domingo fue relajada. La República Checa hizo jugar a los doblistas los dos partidos ya intrascendentes y ante mejores jugadores en la categoría individual. Un domingo sólo ya para disfrutar y poner el 5-0 definitivo en la final, la más fácil, la más rápida y, exceptuando el partido de Ferrer, la menos emocionante.
Cuatro Davis en nueve años nos colocan en el sexto puesto entre los países que han ganado este torneo. Y, además, una de las pocas ocasiones que se repite país. La última vez fue Suecia, en los años 97 y 98.
miércoles, diciembre 02, 2009
Las tácticas neocon
En 2007, un año antes de recibir el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman publicó “The conscience of a liberal”. El libro es un análisis de la deriva que tomaron los republicanos a partir de los años 80, la conquista del partido por parte de los llamados “neocons” y las tácticas que utilizaron para hacerse con el poder, primero dentro del partido y posteriormente con el gobierno.La consecuencia que se extrae tras su lectura es escalofriante. Dichas tácticas han sido calcadas, con su consiguiente adaptación, a nuestro panorama político. Es como si se implantase una franquicia de cualquier hamburguesería americana a España: ponemos cerveza y vino y algunas ensaladas. Pero la big mac es exactamente la misma, con el mismo porcentaje de grasa y los mismos aditivos, conservantes y demás química.
La mentira y la manipulación como arma política ya se recoge en algunos textos doctrinales de la extrema derecha americana, concretamente en la National Review, `publicación que no ocultaba su admiración por Franco, por poner un ejemplo de su ideología política.
Esta publicación defendía el derecho de la población blanca del sur a adoptar medidas para asegurar su prevalencia, incluso cuando fueran minoría, en cuyo caso se aceptaría el uso de la violencia. En román paladino, viva el KKK. Algunos ideólogos, como el asesor de Reagan, Dinesh D’Souza, no dudó en asegurar que “para muchos blancos el criminal e irresponsable estrato más bajo de la población negra representa una reencarnación de la barbarie en el centro mismo de la civilización occidental”
Por supuesto, hicieron bandera de todo aquello que oliera a estado de bienestar o beneficios sociales para los más desfavorecidos. El propio Reagan utilizó esta artimaña creando el mito de “la reina de la beneficencia”, una supuesta vecina de Chicago que gracias a las ayudas sociales se había comprado un Cadillac. La existencia de esta mujer nunca se demostró, pero en la mente de las clases medias quedo grabado a fuego que los subsidios sociales sólo servían para mantener a vagos con los impuestos.
Los intentos por desmontar algunas instituciones creadas durante el mandato de Roosvelt, como Medicare, fueron constantes. La bandera de la privatización de los servicios públicos –esa que ahora enarbolan Aguirre y Camps- también surge de los neocons americanos. Su extremismo llegaba a propugnar que se eliminaran agencias estatales como la que vela por la idoneidad de fármacos y alimentos.
Los ideólogos neocon no dudaron de utilizar argumentos que sabían falsos con tal de difundir sus propuestas, especialmente en el ámbito de la economía. Hasta los propios responsables económicos republicanos llegaron a tacharles de excéntricos y charlatanes.
Su influencia dentro del partido republicano fue creciendo, utilizando incluso el fraude, técnicas que fueron depurando con el tiempo. Karl Rove, considerado el artífice de la victoria de GW Bush en 2004, consiguió presidir la organización estudiantil del partido a principios de los 70 a través de unas elecciones amañadas.
El enemigo exterior y la seguridad (la supuesta falta de la misma) fueron otros pilares básicos de este asalto al poder. Las dichosas armas de destrucción masiva que justifican una guerra o los terroristas están entre nosotros que lo hacen para mantener medidas de control de la población.
Así, las clases medias –el votante americano- acaba prefiriendo menos libertad por una supuesta mayor seguridad; menos beneficios sociales a cambio de unos supuestos menores impuestos (lo que es cierto para las grandes fortunas); restricciones a la emigración a cambio de menores salarios (el emigrante es el enemigo que nos quita el trabajo) … y así sucesivamente.
Ya digo que la lectura del libro de Krugman, con las consiguientes salvedades de adaptación de la franquicia neocon, es perfectamente inidentificable con lo que se ha vivido y se vive aquí.
Miedo dan.
martes, noviembre 17, 2009
Bonito del norte
1) Si la flota atunera de Bermeo está en el Índico, ¿quien coño pesca el bonito del norte?
2) ¿Existe el bonito del norte ese que la industria conservera vasca nos asegura que es el más fino del mundo en sus anuncios?
3) Cuando le dices a un crío que no meta los dedos en el enchufe y los mete, lo normal -si no se ha quedado tieso- es que le digas que se fastidie por ser desobediente. Cuando un armador sale a pescar justo dónde le han dicho que no debe hacerlo y llegan los piratas, pues eso, te fastidias por desobediente.
4) ¿Que no podían pescar dónde los demás o estaban pescando algo que no querían que se supiese? Porque si tanto peligro hay, no veo razón para arriesgarse así-
5) La situación es jodida, pero las familias podían haber estado más calladitas. La discreción en un caso de secuestro es absolutamente vital.
6) A nivel de imagen, queda fatal recibir a la prensa en el jardín del casoplón. Uno se pregunta si pescar atunes da para tanto lujo. Al menos el casoplón de una morena de melena que parecía una azafata de Tele5.
7) Apenas liberados los pecadores, los del PP y el PNV ya están afilando los cuchillos. Los primeros han estado rebuznando desde el primer día y ya sabemos que terminara como terminara el episodio, a ellos les iba a parecer fatal. El único del PP con un poco de sensatez en todo este asunto ha sido Feijoo.
8) Critican que se ha pagado, no te jode, como han hecho siempre que han secuestrado un barco en el Índico.
9) Critican que si se iba a pagar, que se hubiera hecho antes. Hay barcos secuestrados desde hace más de seis meses, o sea, que en este caso ha sido todo un récord.
10) Hasta lo cojones de todo este asunto. El primer día ya lo dijo un jefe de la Armada, si no aceptan las normas, que asuman responsabilidades y nos hubiéramos ahorrado todo este espectáculo, añado yo.
Y aún me quedaría una cosa por decir, pero me la callo por prudencia.
2) ¿Existe el bonito del norte ese que la industria conservera vasca nos asegura que es el más fino del mundo en sus anuncios?
3) Cuando le dices a un crío que no meta los dedos en el enchufe y los mete, lo normal -si no se ha quedado tieso- es que le digas que se fastidie por ser desobediente. Cuando un armador sale a pescar justo dónde le han dicho que no debe hacerlo y llegan los piratas, pues eso, te fastidias por desobediente.
4) ¿Que no podían pescar dónde los demás o estaban pescando algo que no querían que se supiese? Porque si tanto peligro hay, no veo razón para arriesgarse así-
5) La situación es jodida, pero las familias podían haber estado más calladitas. La discreción en un caso de secuestro es absolutamente vital.
6) A nivel de imagen, queda fatal recibir a la prensa en el jardín del casoplón. Uno se pregunta si pescar atunes da para tanto lujo. Al menos el casoplón de una morena de melena que parecía una azafata de Tele5.
7) Apenas liberados los pecadores, los del PP y el PNV ya están afilando los cuchillos. Los primeros han estado rebuznando desde el primer día y ya sabemos que terminara como terminara el episodio, a ellos les iba a parecer fatal. El único del PP con un poco de sensatez en todo este asunto ha sido Feijoo.
8) Critican que se ha pagado, no te jode, como han hecho siempre que han secuestrado un barco en el Índico.
9) Critican que si se iba a pagar, que se hubiera hecho antes. Hay barcos secuestrados desde hace más de seis meses, o sea, que en este caso ha sido todo un récord.
10) Hasta lo cojones de todo este asunto. El primer día ya lo dijo un jefe de la Armada, si no aceptan las normas, que asuman responsabilidades y nos hubiéramos ahorrado todo este espectáculo, añado yo.
Y aún me quedaría una cosa por decir, pero me la callo por prudencia.
lunes, noviembre 16, 2009
Ecologismo en zapatillas
Mi marido ha tenido un ataque de ecologismo, así que ha adquirido un cubo de basura de esos con muchos compartimentos para seleccionar los desechos. Primero nos hemos tenido que poner de acuerdo a qué dedicamos cada espacio. Menos mal que teníamos un folleto que muy amablemente nos ha hecho llegar el ayuntamiento para orientarnos como discriminar las basuras.
Como los folletos se debieron agotar pronto, los servicios municipales hicieron gala de diligencia y nos distribuyó unas fotocopias muy cucas, pero en blanco y negro, así que lo de la discriminación por color se ha visto un poco complicada.
Pero somos una familia de recursos, de modo que nosotros solitos decidimos, siguiendo los consejos de la fotocopia, dedicar un cubículo a los envases: plástico, bricks y latas (vidrio no); otro a papel y cartón y el tercero a desechos orgánicos, lo que toda la vida se ha conocido como basura.
Parece fácil, ¿verdad?, pues no lo es. A ver, las colillas ¿hay que separar el papel del tabaco? Los kleenex … ¿si se han usado para sonarse la nariz son orgánico o van a papel? … Después de las comidas la cocina se convierte en el escenario de un sainete donde no faltan bromas y puyas.
Yo le digo que menuda sandez lo de discriminar las basuras, porque yo puedo dejarlas todas ellas perfectamente seleccionadas, pero cuando viene el camión va todo al mismo saco.
Como mi ayuntamiento está muy concienciado con el asunto y además tiene un presupuesto muy reducido, no ha sido capaz de poner contenedores de vidrio y papel. Eso sí, tenemos un ecoparc a unos 8 km. No es plan de ir todos los días con un par de bolsas de basura a medias de envases y papel y, eventualmente, de vidrio.
Así que desde que ha llegado a mi hogar ese hito de modernidad y respeto al medioambiente, mi marido –ese santo- sale de casa con dos bolsas en el maletero del coche y las deposita en sendos contenedores que tiene localizados cerca de su trabajo. Tengo ganas de verle un día por un agujerito, perfectamente trajeado y dando clases de civismo.
Y todo esto, mientras que Obama decide que lo de reducir emisiones, mejor para otro momento.
Como los folletos se debieron agotar pronto, los servicios municipales hicieron gala de diligencia y nos distribuyó unas fotocopias muy cucas, pero en blanco y negro, así que lo de la discriminación por color se ha visto un poco complicada.
Pero somos una familia de recursos, de modo que nosotros solitos decidimos, siguiendo los consejos de la fotocopia, dedicar un cubículo a los envases: plástico, bricks y latas (vidrio no); otro a papel y cartón y el tercero a desechos orgánicos, lo que toda la vida se ha conocido como basura.
Parece fácil, ¿verdad?, pues no lo es. A ver, las colillas ¿hay que separar el papel del tabaco? Los kleenex … ¿si se han usado para sonarse la nariz son orgánico o van a papel? … Después de las comidas la cocina se convierte en el escenario de un sainete donde no faltan bromas y puyas.
Yo le digo que menuda sandez lo de discriminar las basuras, porque yo puedo dejarlas todas ellas perfectamente seleccionadas, pero cuando viene el camión va todo al mismo saco.
Como mi ayuntamiento está muy concienciado con el asunto y además tiene un presupuesto muy reducido, no ha sido capaz de poner contenedores de vidrio y papel. Eso sí, tenemos un ecoparc a unos 8 km. No es plan de ir todos los días con un par de bolsas de basura a medias de envases y papel y, eventualmente, de vidrio.
Así que desde que ha llegado a mi hogar ese hito de modernidad y respeto al medioambiente, mi marido –ese santo- sale de casa con dos bolsas en el maletero del coche y las deposita en sendos contenedores que tiene localizados cerca de su trabajo. Tengo ganas de verle un día por un agujerito, perfectamente trajeado y dando clases de civismo.
Y todo esto, mientras que Obama decide que lo de reducir emisiones, mejor para otro momento.
lunes, noviembre 02, 2009
1989
1989 fue un año convulso para lo que se conocía como la Europa del Este. La oposición a Moscú era abierta en varios países. En la madrecita Rusia, o más bien URSS, se intentaba poner en marcha un proceso aperturista y de reforma económica, las llamadas “glasnot” y “perestroika”. Aún así, los países satélite no estaban seguros de que un intento de reforma política acabara, como otras ocasiones, en invasión y recrudecimiento de la sumisión al gigante del Este.Gorbachov, propulsor de esa nueva política soviética, aseguró que no iba a intervenir en ningún proceso que iniciasen los gobiernos aliados. Así, naciones como la Checoslovaquia (todavía formada por los territorios checo y eslovaco), Hungría y Polonia habían empezado a relajar el férreo control que ejercía sobre sus ciudadanos.
La situación se repetía en la RDA, pero el gobierno de la Alemania Democrática era el más intransigente. Las manifestaciones reclamando libertad y democracia se repetían. Muchas de ellas a poca distancia del Muro de Berlín, en la Alexanderplatz. Otras ciudades, quizás menos emblemáticas, también eran escenario de revueltas y protestas.
El Muro era casi infranqueable y, desde luego, cruzarlo era poner en alto riesgo la vida. Miles de ciudadanos de la Alemania Democrática optaban por emigrar al Oeste a través de Polonia, Hungría y Checoslovaquia, cuyos controles de frontera se habían relajado considerablemente.
Los gobiernos de estos países hicieron saber al de la RDA que mantener la impermeabilidad del Muro era inútil, porque la gente se escapaba por otros sitios y que, además, estaban un poco hartos de ese trasiego.
En noviembre, las protestas en la RDA eran ya cosa diaria. Además. La población se sabía fuerte. Poco antes el temido presidente Erich Honecker, había renunciado y el país veía cerca una caída del régimen. El gobierno trataba de contener el malestar y dijo que aprobaría una nueva regulación más flexible. Pero conociendo el paño, la población no se fiaba y mantenía sus protestas.
A `principios de noviembre ya existía un plan que contemplaba la posibilidad de autorizar visitas al Oeste. La decisión fue de tal envergadura que se decidió hacerla pública en una rueda de prensa que se televisó y radió en directo a todo el país. Algo insólito y que nunca con anterioridad había ocurrido.
Uno de los máximos dirigentes del politburó, Schabowski, fue el encargado de hacer el anuncio el 9 de noviembre. Schabowski se limitó a leer la resolución por la cual se anulaban los requisitos que antes se exigían para autorizar las visitas. Un periodista italiano, Riccardo Ehrman, preguntó cuando entraría en vigor. Schabowski, inexperto en el trato con periodistas, no se esperaba la pregunta. Consultó sus papeles buscando ayuda y, al no encontrarla, sólo se le ocurrió decir: “De forma inmediata”. Unas horas más tarde, el Muro empezaba a caer ante la estupefacción de los agentes fronterizos y la presión popular. El mapa de Europa cambió de un plumazo en sólo unas horas, un cambio en el que tuvo mucho que ver la pregunta de un periodista.
Quizás sin esa pregunta, que dejó descolocado a Schabowski, la historia hubiera seguido su curso, pero también es cierto que no lo hubiera hecho con tanta rapidez y con tantas consecuencias. Un año más tarde se ponía en marcha la reunificación de Alemania y en 1991 la capital volvía a Berlín.
Veinte años después vemos como los políticos se niegan a responder a las preguntas de la prensa; se limitan a enviar comunicados escritos o filmados que no admiten réplica; no se pueden rebatir ni poner en duda. Y las televisiones los emiten sin ningún espíritu crítico. Los políticos, especialmente los de la derecha, comparecen ante la prensa y no admiten preguntas, como Camps y si se hacen no se responden.
Y los medios de comunicación lo permiten. Olvidan lo importante que puede ser una simple pregunta. Una pregunta sencilla y corta. Una pregunta que, sin embargo, cambió por completo el mapa europeo y la vida de millones de personas.
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