miércoles, abril 04, 2007

Series de antaño (el regreso ... 9): Las chicas de oro

Hace unos días ví un rostro de una actriz en una serie americana que me sonaba muchísimo. Un rostro familiar, pero envejecido y de pronto me vino su nombre a la memoria: Betty White. Vamos, fue un proceso similar al que desencadenó la serie de series, valga la redundancia. Así que me desdigo de mi propósito de dar por concluído el tópico y añado hoy la que ha sido una de las más originales comedias de la historia de le tele: “Las chicas de oro”.

“Las chicas de oro” se benefició de unos guionistas extraordinarios, capaces de hilvanar unos diálogos absolutamente perfectos, ácidos y divertidísimos. Y también de cuatro estupendas actrices que se convirtieron en paradigmas de sus propios personajes. Blanche la jubilada calentorra; Dorothy la jodida responsable aguafiestas; Rose la paleta entrañable y … la gran, enorme y sarcástica Sophia, la abuela capaz de destrozar los nervios al más templado con su lengua viperina.

Porque la diminuta Estelle Getty conseguía ensombrecer a las otras tres, siempre agarrada a aquel bolso rígido de asas, escudada tras las enormes gafas. “Imaginad, Sicilia, 1925”
Una Sophia capaz de sacar de quicio a diario a su sensata hija, cuya única forma de enfrentarse a la rebeldía adolescente de su madre era recurrir a la amenaza de Prados Soleados. La sóla mención del nombre del asilo conseguía un efecto inmediato.

De pronto comprendimos que la diversión no acababa con la jubilación, que Florida era el Benidorm español y que cuatro mujeres pueden compartir vivienda con cierta paz y armonía, a pesar de Sophia.

“Las chicas de oro” dieron una imagen atractiva de mujeres más cerca de los 60 que de los 50, que no vivían de recuerdos del pasado, sino en su tiempo (a pesar de los inventados recuerdos mafiosos). Los cuatro personajes también caracterizaban los tópicos geográficos americanos: la sureña, la granjera, la inmigrada y la de la costa Este. También retrataba el origen multinacional de los americanos: nórdicos, polacos, franceses o italianos. Faltaba, eso sí, una representación latina o negra, pero tampoco hay que pasarse.

12 comentarios:

Alex dijo...

Sophia es grande. Pero no lo son menos las demás. Lo que me habré reído con esta serie. Una de las joyas de los ochenta. Y pensar que estuvo a punto de no salir al aire porque los ejecutivos pensaban que las historias de cuatro ancianas no le interesarían a nadie.

Algunos de los gags lo tendré grabados en la memoria para siempre. Como aquel en el que visionando viejas películas caseras, Sophia juraba haber visto a John Wayne en pantalla (refiriendose a Dorothy). O aquel en el que Rose Nylan aseguraba que los nazis probaron una sustancia que provocaba idiotez, en su inenarrable e inventado pueblo natal, Senolaff (o como se escriba). Sin olvidar (y este es el último, excuses) el episodio en el que la hija de Dorothy presentaba a su novio (un tipo con muchos kilos de más).

Hija de Dotty: "Mamá, este es Hank"

Dorothy: "Un placer... ¿Hank?, ¿de dónde viene ese diminutivo?"

Sophia: "Pues de donde va a ser. De jamón".

Fer dijo...

Senolaf, o Saint Olaf (¿cuela?), eso no importa. La serie lograba divertirme, a pesar de que no la vi más allá de los siete u ocho añitos.
Ahora, lo que no se me iba nunca de la cabeza era la sintonía de cabecera, que se repetía en mi mente hasta el hartazgo.

dsdmona dijo...

Una de las mejores series cómicas que han pasado por nuestra televisión, fresca y con unas actrices estupendas... Cada capítulo era un montón de risas asegurado.

pcbcarp dijo...

Ésta ya no la vi mucho, pero si que tenía su gracia, si...

marcbranches dijo...

Pasaba por casualidad por aquí y... "Las chicas de oro". Me encantaba en su momento, aunque, ¡ay, la nostalgia!, vista ahora uno se da cuenta de que posee el defecto de muchas otras telecomedias yanquis de la época: la moralina y el exceso de merengue. Al final del episodio, todas eran superamigas y habían entendido perfectamente el mensaje de lo que es correcto y lo que no. En ese sentido, es admirable lo de series como "Cheers", cuyos personajes no había por dónde cogerlos (maniáticos, estúpidos, ególatras, mentirosos... estaban representados los siete pecados capitales y alguno más) y aún así les tenías cariño. Pero reconozco que me reí mucho con las chicas "de antaño". Saludos.

Laura Diaz dijo...

Me divertía mucho esa serie (que acá se llamó Los años dorados). Sofía, sin duda, la mejor de todas las "chicas", con su célebre frase "Sicilia, 1925..." que daba comienzo, cada vez, a una historia inigualable. Los recuerdos son infinitos, pero aquellas madrugadas en que las amigas se reunían a conversar y tomar helado en la gran cocina, eran memorables ... y tan humanas!

No sé qué edad tendría entonces, pero sin duda me cambió la percepción de la vida de las mujeres de la tercera edad, hasta entonces limitada a viudas tristes y dedicadas únicamente a sus nietos.

Un abrazo

Alicia Liddell dijo...

Marcbranches, muchas gracias por su visita. La cuestión es que no tengo demasiada conciencia de que la serie tuviera moralina. La verdad, con Sophia rondando por allí cualquier delito podía ser posible.
En cuanto a Cheers, efectivamente es una serie genial. No ví muchos capítulo debido a la incompatibilidad de horarios, pero los que ví me dejaron la imborrable huella del saludo "Normmmm" y la extraordinaria actuación de la mujer de Danny de Vito.
Sin embargo me hice adicta al spinoff o como demonios se llame la secuela, o sea, pordiosssssssss, esa maravilla llamada Frasier. Ya le dedicaré unas líneas a mi vuelta de vacaciones.

anilibis dijo...

Querida tocaya: me has recordado algunas de mis tardes más indolentes de la adolescencia con esta serie, que aunque la veía allende los mares la veía y qué buena tardes me aportaba.

Besos

Dr. Strangelove dijo...

Tengo que reconocer que durante mucho tiempo seguía la serie y era divertida. Descaradamente irónica aunque con pocas pretensiones, tan sólo hacer sonreir. Y lo conseguía. Las actrices merecen destacarse, estaban genial.

Saludos

oktomanota dijo...

fue divertida la serie en su tiempo y se esta haciendo recordar aun

Fer dijo...

Estimada Alicia:
¿dónde se halla metida?, ¿está usted bien?
Somos muchos los que añoramos sus artículos y comentarios, sobre todo ahora que, pasadas las fechas de recogimiento y penitencia, podemos darnos a desenfrenados desafueros.
Al menos, asome la patita por debajo de la puerta.
Atentamente,
Fer

Alicia dijo...

pasaba por aquí... y es que me encanta la serie!!! crecimos con ella y particulanrmente, quiero ser Blanche de mayor!!!

cheers tambien era genial, y si que es verdad eso de la moralina...