sábado, enero 24, 2009

Para ganar, además de bueno, hay que ser consistente

No es suficiente tener un buen tenis, arriesgar y dejar boquiabiertos a los espectadores con golpes espectaculares. Además hay que ser consistente. Richard Gasquet desplegó contra Fernando Rodríguez un juego preciosista, casi olvidado en las pistas. En los dos primeros sets, el revés prodigioso del francés hizo inútil la derecha demoledora del chileno, que acabó llevándose un partido casi interminable por 6-3, 6-3, 6-7, 2-6 y 12-10

Pero a Gasquet le falta algo. Puede que instinto ganador, fondo físico o contundencia. Con el partido encarrillado, el tercer set se le puso cuesta arriba, aunque logró igualar el marcador para llegar a la muerte súbita. Una vez allí, con continuos minibreaks a favor de uno y otro e incluso con bola de partido, entregó la manga.

La cuarta manga fue un recital de González y la quinta un juego de poder a poder. Nada menos que 22 juegos se tuvieron que solventar –no sin varias bolas de rotura especialmente a favor del francés- para que el subcampeón de los pasados Juegos Olímpicos pasara de ronda.

De hecho, en ese último set que rozó la hora y media de duración, Gasquet ganó más puntos que su rival, pero González supo adjudicarse los decisivos. El francés dispuso de cinco bolas de rotura que fue incapaz de convertir, mientras que el chileno supo adjudicase el partido con la tercera que tuvo.

Gasquet desarrolló un juego preciso y ya casi olvidado, subiendo a la red continuamente, voleando con solvencia y regalando a la grada unas voleas altas de revés que recordaban al último gran ídolo australiano, Pat Rafter.

Pero no fue suficiente. González llegará a su próximo encuentro, contra Nadal, mermado físicamente tras un partido interminable y de enorme desgaste físico. Ambos jugadores tuvieron que ser atendidos varias veces por las asistencias médicas, y ambos salieron del partido con los pies destrozados por las llagas.

Mientras ellos se desfondaban, en la pista de al lado Nadal machacaba a Tommy Haas con un 6-4, 6-2, 6-2. El mallorquín perdió el primer servicio, desatando las alarmas. En el juego siguiente recuperó el juego perdido y puso en práctica todos los golpes que atesora. Se mostró agresivo, no dudó en subir a la red y volear y su revés a dos manos ha mejorado sensiblemente.

En menos de dos horas se adjudicó un partido al que, a excepción de ese servicio inicial, siempre tuvo de cara. Hasta se permitió cuatro saques directos. Las estadísticas del partido arrojan unos datos contundentes: 8 errores no forzados por 25 del alemán y 53 golpes ganadores por 25 de Haas. Eso sí, su porcentaje de conversión de bolas de rotura puede mejorar. Dispuso nada menos que de 18 puntos de break y sólo convirtió un tercio, más que suficiente ante la única oportunidad que concedió a su rival.

Murray, por su parte, sigue sólido y sin especulaciones. El austriaco Melzer sólo plantó cara en el primer set, que ganó el escocés por 7-5. El siguiente marcador fue un contundente 6-0 y en el tercero, aunque Melzer hizo un amago de recuperación, acabó del lado de Murray por 6-3.

El resto de la parte alta del cuadro femenino arroja las victorias de Gael Monfils ante Nico Almagro y la trabajada de Guilles Simon frente al croata Mario Ancic y el triunfo aplastante de Verdasco en tres sets, dos de ellos en blanco, ante Stepanek. James Blake despachó a Igor Andreev en cuatro set y el cuarto francés que ayer se jugaba el pase a cuarta ronda, Tsonga, también tuvo que llegar a la cuarta manga para deshacerse del israelí Sela.

En el cuadro femenino, Carla Suárez ganó sin problemas a Mª José Martínez y Anabel Medina lo hizo ante una siempre correosa Penetta. En cualquier caso, tendremos a una española en cuartos de final, ya que ambas se enfrentarán en la próxima ronda.

2 comentarios:

Folken dijo...

Como Nadal pierda contra un francés voy a Australia a romperle la cara. La que nos caería a los que estamos exiliados...

Alicia Liddell dijo...

De momento tiene que enfrentarse a Gonzáles y, si gana, me temo que contra Monfils o Simon. Inevitable.