miércoles, diciembre 02, 2009

Las tácticas neocon

En 2007, un año antes de recibir el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman publicó “The conscience of a liberal”. El libro es un análisis de la deriva que tomaron los republicanos a partir de los años 80, la conquista del partido por parte de los llamados “neocons” y las tácticas que utilizaron para hacerse con el poder, primero dentro del partido y posteriormente con el gobierno.

La consecuencia que se extrae tras su lectura es escalofriante. Dichas tácticas han sido calcadas, con su consiguiente adaptación, a nuestro panorama político. Es como si se implantase una franquicia de cualquier hamburguesería americana a España: ponemos cerveza y vino y algunas ensaladas. Pero la big mac es exactamente la misma, con el mismo porcentaje de grasa y los mismos aditivos, conservantes y demás química.

La mentira y la manipulación como arma política ya se recoge en algunos textos doctrinales de la extrema derecha americana, concretamente en la National Review, `publicación que no ocultaba su admiración por Franco, por poner un ejemplo de su ideología política.

Esta publicación defendía el derecho de la población blanca del sur a adoptar medidas para asegurar su prevalencia, incluso cuando fueran minoría, en cuyo caso se aceptaría el uso de la violencia. En román paladino, viva el KKK. Algunos ideólogos, como el asesor de Reagan, Dinesh D’Souza, no dudó en asegurar que “para muchos blancos el criminal e irresponsable estrato más bajo de la población negra representa una reencarnación de la barbarie en el centro mismo de la civilización occidental”

Por supuesto, hicieron bandera de todo aquello que oliera a estado de bienestar o beneficios sociales para los más desfavorecidos. El propio Reagan utilizó esta artimaña creando el mito de “la reina de la beneficencia”, una supuesta vecina de Chicago que gracias a las ayudas sociales se había comprado un Cadillac. La existencia de esta mujer nunca se demostró, pero en la mente de las clases medias quedo grabado a fuego que los subsidios sociales sólo servían para mantener a vagos con los impuestos.

Los intentos por desmontar algunas instituciones creadas durante el mandato de Roosvelt, como Medicare, fueron constantes. La bandera de la privatización de los servicios públicos –esa que ahora enarbolan Aguirre y Camps- también surge de los neocons americanos. Su extremismo llegaba a propugnar que se eliminaran agencias estatales como la que vela por la idoneidad de fármacos y alimentos.

Los ideólogos neocon no dudaron de utilizar argumentos que sabían falsos con tal de difundir sus propuestas, especialmente en el ámbito de la economía. Hasta los propios responsables económicos republicanos llegaron a tacharles de excéntricos y charlatanes.
Su influencia dentro del partido republicano fue creciendo, utilizando incluso el fraude, técnicas que fueron depurando con el tiempo. Karl Rove, considerado el artífice de la victoria de GW Bush en 2004, consiguió presidir la organización estudiantil del partido a principios de los 70 a través de unas elecciones amañadas.

El enemigo exterior y la seguridad (la supuesta falta de la misma) fueron otros pilares básicos de este asalto al poder. Las dichosas armas de destrucción masiva que justifican una guerra o los terroristas están entre nosotros que lo hacen para mantener medidas de control de la población.

Así, las clases medias –el votante americano- acaba prefiriendo menos libertad por una supuesta mayor seguridad; menos beneficios sociales a cambio de unos supuestos menores impuestos (lo que es cierto para las grandes fortunas); restricciones a la emigración a cambio de menores salarios (el emigrante es el enemigo que nos quita el trabajo) … y así sucesivamente.

Ya digo que la lectura del libro de Krugman, con las consiguientes salvedades de adaptación de la franquicia neocon, es perfectamente inidentificable con lo que se ha vivido y se vive aquí.

Miedo dan.

6 comentarios:

Folken dijo...

¿Merece la pena ser comprado?

César dijo...

Cuando Aznar les decía a sus compañeros de partido (¿secuaces?) que había que hacer política "sin complejos", en realidad quería decir "sin escrúpulos". La técnica de la crispación permanente que tanto le gusta al PP también es un invento neocon.

Alicia Liddell dijo...

1) Folken: hombre, no es que haya nada especialmente novedoso, pero sí hay muchos datos que fundamentan la tesis del asalto de los neocon al partido republicano, desde estadísticas económicas a citas textuales de sus órganos ideológicos. También da una nueva perspectiva a los mandatos de los presidentes desde Roosvelt hasta GW Bush. El libro es bastante entretenido y clarificador.
2)César. Pues exactamente eso es lo que pensaba cuando leía el libro.

Anónimo dijo...

"¿Merece la pena ser comprado?"

Depende de cuánto y cómo le paguen a usted.

En cuanto al comentario de César que la autora del blog(saludos) parece suscribir, dos preguntas:

¿Es Aznar, el liberal como Krugman, neocon?

¿La técnica de crispación permanente (esa derivación del agit-prop estalinista) es un invento neocon?

Más saludos.

PD:

Zapatero: Lo que pasa es que yo creo que nos conviene que haya tensión.

Gabilondo: Os conviene muchísimo.

Zapatero: Yo voy a empezar, a partir de este fin de semana, a dramatizar un poco.

Gabilondo: Ya.

(Zapatero y Gabilondo, neocons, a micrófono gozosamente traidor.)

Fer dijo...

Me apunto el título del libro (ya tiraré de biblioteca) y también me apunto lo que comentas en el artículo.
Esta gente da miedo, en efecto, pero aún se les puede parar los pies.

PD: Alicia, enhorabuena, ya tienes tu propio troll, lo cual significa que estás en lo cierto y confirma que tu blog es grande ("ladran, luego cabalgamos").

pcbcarp dijo...

Habrá que verlo. Es curioso cómo se recuerda el "agit-prop" estalinista y se olvida al Dr. Goebbels y cía. O "Prensa y Propaganda" Jeje. Saludos, Dª Alicia.