martes, marzo 06, 2007

Series de antaño (5): Arriba y abajo


A principios de los 70 –del pasado siglo- la productora británica ITV puso en antena una serie inusual. Ya he hablado de mi predilección por las series británicas que casi sin excepción gozan de unas interpretaciones memorables. Hablo, en esta ocasión, de “Arriba y Abajo”, una serie que durante varias temporadas mostró la vida en una aristocrática mansión londinense. La vida escaleras arriba y escaleras abajo.
Quien conozca Londres sabe que las casas de los barrios señoriales tienen un semisótano, cuyas ventanas quedan a nivel de la calle. Esas ventanas son las que llevan un poco de aire y luz a las dependencias de servicio: cocina, lavandería, despensa … allí dónde el servicio hace la vida, lejos de las plantas nobles de la casa. Esas casas, hoy día, se han reconvertido en hoteles o apartamentos.
Arriba y abajo, ya sólo con el título, mostraba esa separación social insalvable de la sociedad victoriana. La serie se extiende entre principios del siglo XX y los años 30 de la familia Bellamy y su servidumbre, encabezada por un hierático mayordomo, Hudson. Un auténtico ejército de criados: cocinera, doncella, mozo, pinche, ayuda de cámara … Mientras que en los pisos altos pasan su vida entre tazas de té el matrimonio Bellamy y sus dos hijos.
No existen conflictos sociales, cada uno está en su lugar y servir a esa familia es un privilegio, por lo que las exigencias son grandes, exigencias que Hudson se encarga de que se cumplan. No duda en mentir o manipular para que el nombre de la familia no se vea nunca en entredicho, ni siquiera cuando un sirviente comete un error. Este espíritu de protección hacia los amos se extiende a toda la servidumbre que no se plantea en ningún momento el lujoso y vacuo estilo de vida al que sirven.
Los señores se pasan la vida recibiendo, tomando el té, en representaciones teatrales u operísticas y viajando. Tienen la vida asegurada.
Sin embargo a lo largo de los casi 30 años que abarca la serie ocurre de todo, por supuesto. La modernidad llega y la Inglaterra victoriana se va desmoronando. La guerra del 14 destroza familias, tanto en el piso de arriba como en el semisótano. Encontrar buena servidumbre es cada vez más complicado: tanto las mujeres como los hombres prefieren vivir en su propia casa y trabajar en un horario establecido y no a capricho del señor o la señora. Las relaciones de servidumbre se van diluyendo poco a poco.
A lo largo de la serie vemos como ese mundo estable se va desmoronando hasta acabar con el crash del 29 y sus consecuencias.
La serie contó con un reparto de excepcional calidad en el que los papeles de los criados obtuvieron una interpretación sobresaliente, empezando por el envarado Hudson, a quien daba cuerpo Gordon Jackson, un actor especializado en secundarios que siempre ha interpretado de forma más que solvente y un habitual de las series británicas. En cine apareció en “La noche de los generales”, “Rebelión a bordo” o “La gran evasión”.
Pero el alma de la serie es Jane Marsh, que interpretaba el papel Rose, la primera doncella, ya que fue su empeño personal el que impulsó la producción y, de hecho, se le reconoce el mérito de la idea original. Su físico inquietante la ha relegado a papeles de mala en el cine, especialmente de bruja, como en “Willow” o “Regreso a Oz”.
Ahora, tengo entendido, alguna TV local con poco presupuesto ha recuperado la serie. Si pueden pillarla, no se la pierdan.

5 comentarios:

Dr. Strangelove dijo...

Me está usted entusiasmando con esta recopilación de series. Me confieso seguidor de Arriba y Abajo, un culebrón británico fino, elegante e interesante. La recuerdo pefectamente y, como bien indica, las interpretaciones eran sublimes, lo que le daba mayor veracidad a la historia.

Saludos

Laura Diaz dijo...

Alicia,

la serie era estupenda. Bien actuada y reflejando la realidad social de la época.

La verdad, la había olvidado completamente.

Saludos

Teresa, la de la ventana dijo...

La prima Georgina, la señora Bellamy muerta en el hundimiento del Titanic..

Ays. Qué recuerdos.

Antonia Romero dijo...

Una de mis series favoritas, quizá porque la veía con mi padre y a los dos nos gustaba mucho.

Un saludo

desconvencida dijo...

Recuerdo que yo pillé una reposición en una televisión autonómica, hace ya varios años, qué serie más buena, realmente enganchaba...