viernes, agosto 24, 2007

Destroza el lenguaje, que algo queda

Por motivos profesionales me veo obligada a mantener estrecha relación con publicistas y marquetinianos. Suelo salir de esos encuentros con ataques de furia que me resulta difícil controlar. Tengo mala uva, eso es congénito, pero esta pandilla tiene la capacidad de dispararme los cabreos a límites desconocidos. Y que conste que lo saben y que ya han recibido amenazas en toda regla.

No hay reunión en la que una de cada 10 palabras no sea posicionamiento o sus diversas variantes. Vale que el palabro haya sido admitido por la Real Academia, que no sé yo en qué estarían pensando ... igual les convencieron sus marquetinianos.

A mi me gusta colocación, situación, emplazamiento, postura ... hasta el cursi ubicación lo prefiero a posicionamiento.

Lo que ya me pone en el disparadero son los comentaristas deportivos, que deben salir todos ellos de una cadena de lobotomización. Aquí ya el uso de palabros es norma. “El golpeo del balón”, “los entrenos” ... ¿no eran entrenamientos o es que nos hemos hecho vagos? Ya digo, de los nervios.

Los comentaristas deportivos de radio y televisión son un filón para este tipo de comentarios. El uso de términos incomprensibles parece que eleva su nulo nivel intelectual. Seguir un torneo de golf, por ejemplo, es imposible. Alardean de usar términos ingleses cuando existen en español sus correspondientes. Pero si lo hacen igual queda poco cosmopolita.

Encima este mes de agosto las hordas de becarios han tomado las redacciones y ahí se ven los nefastos resultados de la LOGSE y, digo yo, que en la carrera no se han tomado la molestia de cubrir sus carencias.

Los titulares son escalofriantes y no se salva ningún medio. Por ejemplo, hace unos días El País titulaba algo así como “Detenido un hombre por violar a una joven en Melilla”. Si el titular cayera en manos del Curso de Ética Periodística de CQC le sacarían punta. El titular correcto sería, en todo caso, “Detenido un hombre acusado de ...” Porque uno lee la noticia y la cosa tiene tela.

Y luego está el otro extremo, los que se la cogen con papel de fumar, los que cuando a un tipo le pillan en vivo y en directo apuñalando a su ex mujer, con testigos, en pleno paseo marítimo de Gandía en hora punta, no dudan de salpicar el texto con presuntos y supuestos. Incluso extienden el presuntismo a los hechos: “presuntamente fue apuñalada”. Es decir, pudo ocurrir o sólo fué una alucinación colectiva.

A todo estos se añaden artículos plagados de faltas de ortografía ¿Para cuándo un seminario sobre el uso de a ver y haber?, ¿para cuando otro sobre caer y callar?, ¿para cuando uno sobre echar y hacer? Esas correcciones no las hace el word.

Hoy, sin ir más lejos, he leído en blog de El País “un meteorito calló ...” El día que un meteorito hable o se calle creeré en la vida extraterrestre. En el mismo párrafo aparecía otra perla “película abalada ...”. Quizá quería decir “alabada”, “hablada” ... pero ¿abalada? Y es un periódico con Libro de Estilo, nada menos, que se supone que esas barbaridades deberían costarle al perpetrador suspensión de empleo y suelo de por vida.

Ni qué decir tiene que otra de las malas influencias que sufre el lenguaje –marquetinianos, publicistas y periodistas deportivos o de otra índole al margen- es la invasión de la no ortografía de sms, que se extiende como un cáncer fuera de su lugar de nacimiento: blogs, comentarios en foros, chats, conversaciones de mensajería de internet ... es un galimatías indescifrable para los que tuvimos la suerte de sufrir el último plan de estudios serio que hubo en este país, el de 1956. Luego vendría la EGB y otros inventos.

16 comentarios:

Fer dijo...

Magnífico, Alicia. Tus palabras vienen a coincidir con mi postura -ejem, ¡posicionamiento!- acerca de la prostitución del lenguaje (me has adelantado en la intención del artículo, lo tenía en la punta de la lengua).
Eso sí, como presunto y supuesto hijo que soy de LOE y LOGSE, me veo en la obligación de defender el poco honor que a mi generación le quede. Y luego, ya puestos, despotricaré un poquino.
El problema no viene dado sólo por una ley educativa, menos aún cuando lo que realmente moldea las formas de expresión de nuestra muchachada es la televisión. De nada sirve que un profesor enseñe algo tan simple como una subordinada con subjuntivo ("yo no creo que Fulanito venga") si después escuchan cosas como "yo no creo que Ronaldinho viene esta noche".
Necesitamos una mejor educación, sí, pero también que el esfuerzo no sea en vano. Si no se aseguran los cimientos, si todo lo que aprendemos es destrozado sistemáticamente por tendencias audiovisuales o moderneces varias, vamos aviados.
Por otro lado, siguiendo con tu propuesta de seminarios, yo añadiría los de "Explotar vs Explosionar", "Influir vs Influenciar" y "Recibir vs Recepcionar".
Y recuerda: la cultura nos persigue, pero podemos ser más veloces.

Guillermo dijo...

De acuerdo en todo, como siempre, pero creo que cuando el periodista dice que la película estaba "abalada" se refería a "avalada", por el público, la crítica o el Gran Mogol. Que de todas maneras tiene delito, porque aval es con uve y por usar siempre las mismas frases hechas.

Un saludo y escribe más, que siempre dices cosas interesantes.

Fer dijo...

Ejemplo recién salido del horno:
En Telecinco, una reportera enviada a Durango ha comentado que los vecinos, tras el atentado, "no han podido reconciliar el sueño".
¿Reconciliar el sueño?, ¿qué pasa, que el sueño tiene que hacer las paces con, yo que sé, la cafeína?

Alicia Liddell dijo...

Fer: Valoro muchísimo sus aportaciones. Los ejemplos que pone son perfectos. Y lo de reconciliar el sueño no tiene precio. Me estoy tronchando.
Guillermo: A eso me refería. Que avalar es con UVE. Pero una, en su falsa ingenuidad, quería ser buena y sugerir que igual se había equivocado.
Por cierto, ha ocurrido algo curioso. Minutos después de leer el blog de El País, en el cual se habían hecho dos únicos comentarios sobre el dominio de la ortografía por parte del autor, sendos comentarios habían desaparecido y las faltan estaban corregidas. Es lo que tiene internet, que puedes borrar las huellas.

Laura Diaz dijo...

Alicia, las faltas de ortografía son vergonzosas, pero más grave es cuando los horrores en el lenguaje se convierten en delitos. También me enfurece leer el lamentable uso del idioma español, tan rico en expresiones idiomáticos, como me enseñaron en la escuela...

Saludos desde el sur

dsdmona dijo...

Completamente de acuerdo ocn vuestros argumentos y ejemplos, hay días en los que ver un telediario se convierte en una carcajada contínua entre la torpeza del presentador para vocalizar correctamente y las frases que els escriben.

D.

Alicia Liddell dijo...

De hoy mismo (de nuevo El País). En este caso no se trata de ortografía, sino de cultura general. La noticia da cuenta del robo de dos mapas de Ptolomeo en la Biblioteca Nacional y resume las obras robadas recuperadas en los últimos años. Corto y pego el párrafo en cuestión:

"Un mes más tarde, la policía recuperó otros ciento cincuenta y ocho libros de los siglos XVI al XVIII, en concreto, unos tomos de los siglos XVI, XVII y XVIII con obras de Galileo, Copérnico, Tolomeo, Kepler, Tycho, Brahe y Newton."

Que yo sepa, Tycho y Brahe son la misma persona: Tycho Brahe. La coma sobra. Pero es evidente que quien redactó la noticia no tiene idea de quien es Tycho ni quien es Brahe.

César dijo...

Aunque he sido publicitario, también odio el palabro "posicionamiento". Es una traducción directa del inglés "positioning", y vale cuando sólo se empleaba en las agencias de publicidad como término técnico; lo malo es ahora, que ha saltado al idioma común.

Y ahora voy a ser una voz discordante en este asunto de la corrupción del lenguaje... Pensamos, sin darnos cuenta, que el lenguaje es algo fijo e inmutable, pero no es así. El lenguaje cambia constantemente, pero cambia despacio, de modo que casi no lo percibimos en el curso de una vida normal. De hecho, todo idioma tiende a corromperse. Por ejemplo, ¿en qué idioma estamos hablando ahora? ¿En español? Por supuesto, pero eso que llamamos español no es más que un latín tan increíblemente corrupto que no habría romano que lo entendiese. Puede parecernos terrible que nuestro idioma se "estropee", pero es inevitable. A fin de cuentas, nuestro idioma es fruto de un estropicio previo.

Alicia Liddell dijo...

Por supuesto que el lenguaje evoluciona. El español está plagado de palabras de origen árabe y el genio popular ha aportado grandes hallazgos, como es el caso de "pinganillo" o ampliar la acepción de "chirimbolo" en una acertadísima definición del mobiliario urbano.
Tenemos una lengua llena de matices, en la que puedes usar varias palabras para el mismo concepto, por lo que en muchas ocasiones es innecesario utilizar "inventos" que no aportan nada, pero que el que los usa parece estar seguro que así es más culto.
Tenemos un idioma impresionante. En Italia, país de raiz común, tienen una lengua plagada de anglicismos, porque no son capaces de hallar palabras acordes. O son vagos para inventarlas, no sé.
Me negaré a recepcionar cartas o cualquier otro objeto. Aunque sea rara, preferiré siempre recibir.

Fer dijo...

Pues sí, Alicia, una cosa es adaptar el lenguaje a los tiempos que corren y otra es perpetrar verdaderos crímenes contra el lenguaje.
Ejemplillos varios: en la Edad Media, la bombona de butano no existía (bueno, según Forges los ostrogodos la llamaban "forriglastö"); sin embargo, ahora la denominamos "bombona", "butano", "gas" o "Naranjito" (en la anterior Cosmocueva).
Otro: ¿a qué viene hablar de singles para referirnos a solteros?, ¿nos hemos vuelto, con perdón, gilipollas? A este paso, como apuntó Darío Adanti en El Jueves, un single pasado de peso podría considerarse un LP.
En fin, voy a ver si "reconcilio" el sueño en la siesta...

PD: de nada por las aportaciones, Alicia. Conste que estoy aprovechando mis últimos días con conexión a Internet...

César dijo...

Nada más lejos de mi intención que levantar una polémica, sobre todo en este caso, porque yo también lamento las corrupciones de nuestra lengua. Pero... En fin, por vuestras palabras parece que el idioma lo hiciera alguien, que hubiera una especie de institución dedicada a fijar las caracterísiticas de nuestra lengua, y no es así. Los idiomas provienen del habla, de la forma en que la gente se expresa en las calles o en sus casas. El idioma se construye de abajo arriba y no al revés. De hecho, ¿a quién culpáis de la corrupción del castellano? ¿A los políticos? ¿A los periodistas? ¿A la RAE? Pues a quien tendríais que culpar es al conjunto de los españoles. O, mejor aún, al conjunto de los hispanoparlantes.

No hay un proyecto para los idiomas, nadie los diseña. Los idiomas cambian y se corrompen por su popia dinámica, y no sólo para adaptarse a los tiempos, sino por mil razones, muchas de ellas absolutamente arbitrarias. En algunos casos, como en lo que respecta a la fonética, los cambios y las corrupciones se suceden siguiendo pautas establecidas, como la arqueolingüística sabe muy bien.

Entendedme: lamento igual que vosotros los destrozos que se hacen al lenguaje (y creo que los medios de comunicación deberían cuidar mucho este aspecto), pero igual que lo lamento intento también ser consciente de que todo idioma tiende, por esencia, a corromperse.

NOTA: Alicia, reina mora, recuerda las toneladas de lingüística que nos metieron en la facultad y verás que tengo razón ;)

Fer dijo...

No, no, si no es polémica, César. Comparto contigo la idea de que un idioma se halla siempre en constante evolución (como los Pokemon, con perdón), pero otra cosa es que dicha evolución se fuerce por medio del hispánico-materno "porque sí".
Que una lengua no sea estanca no significa que, por narices, se acuda a una pretendida libertad de expresión para, valga la redundancia, acabar con la expresión. Toda lengua, de entrada, tiene unas normas, unos códigos, que son los que la hacen inteligible, y por eso me llevan los demonios cuando me encuentro un examen escrito como un mensajito del móvil, o cuando cualquier periodista (o émulo de ídem) iluminado opta por corromper el lenguaje.
¿Evolución?, sí, es necesaria, pero evitemos convertirnos en el Doctor Moreau.

Ray dijo...

Fernando Lázaro Carreter, autor de "El dardo en la palabra", te hubiera felicitado efusivamente, de haber leido esta entrada.
Yo, por lo menos, si lo hago.
Felicidades efusivas por tan estupenda entrada.
Saludos cordiales

pieldivina dijo...

¿Y la utilización de la palabra "sendos" como un cuantificativo en lugar de un partitivo? ¿Y lo de "barajar UNA hipótesis"?

Folken dijo...

¿El del 56 aún tenía PREU o ya tenía COU?

Alicia Liddell dijo...

Preu. Si bien cuando entró en vigor la siguiente legislación, se implantó el COU de forma anticipada, sin esperar a que llegara por cumplimiento de plazos. De hecho, mi hermana que empezó el bachillerato superior dos años después que yo -es decir, todavía en los coletazos del viejo plan- también hizo COU.

Fue un año muy curioso el 73. A la sazón, el ministro de educación lo fue por accidente. En serio, había dos catedráticos que se llamaban igual, creo recordar que Julio Martínez (o Rodríguez), y nombraron al que no era, un personaje muy peculiar que su primera decisión fue cambiar el curso universitario de forma que en lugar de empezar en septiembre/octubre, daba comienzo ¡en enero!. Se llamó el "año juliano"
El susodicho ministro duró lo que duró Carrero Blanco y el siguiente volvió a encauzar la vida académica.
De todas formas, la decisión de adelantar la implantación de COU fue anterior a ese personaje.
Vaya rollo.