viernes, diciembre 07, 2007

De puente

Este es el décimo puente de la Inmaculada (o de la Constitución) que no tengo puente. No es que no tenga puente, es que trabajo todos los días, incluyendo los dos festivos –la Inmaculada Constitución- y si hay domingo, también. Es decir, puteada por triplicado.

La cuestión es que los extranjeros de fuera no saben que en España es puente. De hecho, creo que incluso ignoran el concepto lúdico-vacacional de la palabra puente. Y no paran de llamar.

Los teléfonos del departamento interpretan una sinfonía. Cada uno tiene un timbre. Pero no hay armonía. Hay hastío y cada vez más mala leche. A media mañana he decidido dejar de descolgarlos. Total, sólo puedo decir que llamen el lunes, ya que todos quieren resolver asuntos cuya solución ignoro.

Además, si me pongo a atender las llamadas de los 10 que se han tomado el viernes de vacaciones no puedo hacer lo propio con las mías, que también son unas cuantas.

En los puentes hay personas especialmente pesadas. Esas que llaman cinco minutos antes de que se acabe el horario laboral para pedirte que le mandes algo imposible con toda urgencia.

Además mi habitual insensatez agrava el asunto. A veces se me olvida quitar el desvío del teléfono al móvil y suenan llamadas cuando acabas de llegar a casa y estás quitándote los zapatos.

- Es que estoy en casa.
- Ah, creí que salías a las 8 de la tarde.
- Pues no, salimos a las 7.
- ¿Y no me lo puedes mandar?
- Pues no

Esas son las situaciones que propagan la especie de que soy una bruja, una tía antipática y una mala persona.

3 comentarios:

pcbcarp dijo...

La verdadera libertad está en dejar el móvil en un cajón. En su defecto, irse a alguna parte donde no haya cobertura (existen: este verano estuve allí)

Tanhäuser dijo...

Espero que el finde, al menos, te haya salido redondo.
Abrazos

Anónimo dijo...

La razón de que me pasara por aquí es que fueras una mala persona, además de bruja antipática. Qué decepción de no ser así.

Carezco de un trabajo similar. En mi curre, soy yo el que llama para joder, vamos.