lunes, julio 02, 2007

Las víctimas impertinentes

Mañana se cumple un año del accidente de metro que acabó con la vida de 43 personas. 43 muertos que no hacen más que fastidiar, oiga. Para empezar, se les ocurrió fallecer en vísperas de la visita de Benito, pero su intento de deslucir el evento no pasó a mayores, gracias a la rapidez de reflejos de nuestras autoridades autonómicas y locales, que dejaron la catástrofe en una mera anécdota.

Pero no contentos con ese intento de boicot, un año después pretenden, asimismo, deslucir la gran fiesta que se avecina –viento mediante- para celebrar el triunfo del Alinghi. De forma tal que el señor Camps ha decidido conmemorar el luctuoso suceso un día antes para que los fastos náuticos no se vean afectados por esos impertinentes 43 muertos.

Para poner la guinda al pastel, hoy se publica que el señor arzobispo –modelo de tolerancia- ha acordado con el ayuntamiento (que para colegios y guarderías no tendrá pasta, pero para juergas y verbenas, sí) la erección de un templo en memoria a los religiosos muertos a manos de las hordas rojas. Eso sí, los miles de muertos anónimos de la postguerra seguirán siendo anónimos, casi como los de la estación de Jesús. En fosas comunes y, a ser posible, destruidas para que sus familias no sepan donde honrar la memoria.

Qué asco dan.

9 comentarios:

Rafa Porcar dijo...

Hilo este comentario con el blog de solmalvarrosa.blogspot.com, en el que hace referencia a un artículo de hoy en 20 minutos sobre la autoestima de Camps que al articulista le parece la mar de bien.

Una cosa es tener autoestima y otra es ignorar la realidad de esta pobre gente como hace Camps , que "los lleva en el corazón" pero no tiene ni el tacto de recibirlos en un año.
Para lamer el trasero de los magnates hasta trabaja los domingos (en sus yates, claro)

Y lo de la Iglesia (de los dirigentes), es para que se les caiga el báculo al suelo...

Manuel Márquez dijo...

Compa Alicia Liddell, no me costaría trabajo suscribir tus palabras casi punto por punto (desde la distancia, claro está,que es algo que, a veces, te impide ver con claridad, pero no siempre, no siempre: hay cosas tan palmarias, que, por más que te alejes, las sigues viendo claritas, claritas...).

Un abrazo.

Alicia Liddell dijo...

Rafa: Creo que Javier Alfonso -a quien conozco y aprecio de hace muchos años- hace una reflexión irónica, llevando la autocomplacencia de Camps hasta el absurdo actual.
Precisamente el otro día comentaba con SolSolet que el honorable bien habría podido poner a una escoba de conseller y quedarse tan ancho.

Rafa Porcar dijo...

Sí, si estoy de acuerdo con la ironía del articulista, pero es que me enciendo tanto que ahora mismo los forestales no me dejarían salir al monte.

Al PP valenciano se le aplica la máxima que presidía los estudios de mis tiempos de investigador científico-social: no dejes que la realidad te joda un buen modelo

Pues eso

Fer dijo...

Alicia, ahora mismo no te envidio por sobrevivir a Valencia.
No te envidio por tener una alcaldesa populista e hipócrita; no te envidio por tener un presidente autonómico que pierde el culo por el dinero de los magnates e ignora el de los contribuyentes; no te envidio por ese arzobispo faltón; no te envidio por esa Fórmula Uno que de poco servirá para tu ciudad; no te envidio por el olvido a unas víctimas y el amparo a otras.
No te envidio, no, aunque Valencia siempre me pareció fantástica.

pies diminutos dijo...

Pero Alicia... primera noticia de que eres valenciana (o vives aquí)!

Y suscribo punto por punto tus ideas...

Qué vergüenza, qué rabia, qué... en fin, para qué empezar?

Alicia Liddell dijo...

Srta. Pies: Crei que sabía que mi domicilio, fiscal, empadronamiento y censo electoral están en el Camp de Turia :)

Dele un vistazo a un post viejo titulado El MOMA.

pcbcarp dijo...

Estimada señora Liddell, ¿así que pertenece Vd. al grupo de rencorosos esquineros que tratan de abrir viejas heridas? La evolución histórica de las relaciones de producción nos cría y nosotros nos juntamos, hay que ver...

Alicia Liddell dijo...

Pcb: ¿Se me nota?, cachis ...