miércoles, octubre 17, 2007

La repanocha

El sábado pasado pisé por segunda vez en la vida la FNAC. Mi marido llevaba varios meses detrás de un libro que no había forma de encontrar. Lo habíamos solicitado varias veces en La Casa del Libro (en Valencia), pero sin éxito. Sospechábamos que la existencia del libro era leyenda urbana. Recurrí a Iberlibro y encontré una librería en La Coruña que lo tenía. Les escribí para que me aseguraran que la edición que vendían era la de 2006 y no una anterior. No me contestaron. Como para fiarse.
Al final, desesperada, recurrí a la FNAC y, o sorpresa, aparecía en sus fondos. Así que allá fuimos. Nuestra sorpresa es que tenían nada menos que seis ejemplares de un libro bastante caro y especializado.
Así que más contentos que un niño con una bolsa de chuches acabamos adquiriendo varios libros más. Yo seguí alimentando mi colección de Gerarld Durrell, compré lo último de Cormac McCarthy y, tachán, "Los cantos de Maldoror". Además de un volumen titulado "The Grant Tour", editado en Taschen, sobre los hitos arquitectónicos del mundo mundial.
Ayer fui a devolverlo. El motivo: perlas de la traducción como ésta: "Tras el Estado del Imperio y la Torre Crhysler ...".
Me he encontrado traducciones aberrantes en mi vida, pero lo de este libro no tiene parangón. No sospecho, estoy segura que han usado un programa traductor, pero además beodo. Hay frases enteras ininteligibles y otras directamente parecen de cachondeo, como hablar de las "esculturas finas" del patio del MOMA o la reiteración en traducir concrete por concreto, de forma que los edificios son concretos, pero no de cemento.
Semejante cosa no podía habitar en mi casa, sencillamente.
Miré los créditos del libro y no aparecía el de traducción. Eso sí, ponía "impreso en China", dónde está visto que los controles de calidad alcanzan lo mismo a la producción de dentríficos o jarabe para la tos que a la industria editorial. Los daños son menores, admito, pero también resultan muy perturbadores para el espíritu. Al menos el mío que cada vez está más sensible con estas cosas.

6 comentarios:

Rafa el Piltrafa dijo...

"¿Tras el EStado del Imperio?" Guau, es bien sugerente la expresión. Lástima que "sólo" se refiera a un rascacielos

Folken dijo...

Compré en una librería de valencia bastante buena (Valdeska, en la calle del mar) un libro llamado "hombrecitos verdes".
No lo he devuelto por pereza y porque el hombre este nunca antes se ha equivocado y solo trae cosas que en teoría están cuidadas en edición etc. y por ser la primera tampoco me costó tanto la novatada... pero no pasé de las dos primeras páginas.

"El presidente de su portfolio saca un documento que salió en sus manos y entonces periodista, ¿qué pretendes.." No entendí NADA.

Libro made in Mexico.

pcbcarp dijo...

La verdad es que, tras una infancia de series americanas dobladas de aquella manera y traducciones de Dostoyevski directamente del francés y encima malísimas, nos estábamos malacostumbrando. No está de más que nos devuelvan a la casposa realidad. Yo tengo un par de amigos traductores, del Inglés y del Alemán y, sobre todo este último -que, claro, es alemán- se lo toman como algo personal.

Portnoy dijo...

En El traje del muerto de Joe Hill (SK junior) el traductor impone su peculiar versión del grupo de Trent Reznor: Uñas de veinte centímetros, dice y se queda tan orondo.
Un saludo

Fer dijo...

Vaya con las traducciones... y yo que me quejaba de la que se hizo en los cincuenta de El guardián en el centeno.
Eso sí, Alicia, permíteme corregirte: has escrito "dentrífico", y no "dentífrico". En caso de duda, yo siempre recurro a "pasta de dientes".

Alicia Liddell dijo...

Juas. Pues no vea la de veces que tengo que corregir cuando escribo "Murcia". Siempre me sale Murica ...