sábado, octubre 27, 2007

¿Ha caido una estrella?

Esta semana no ha sido especialmente agradable para Santiago Calatrava. De vez en cuando a las estrellas del rock también les dicen que el disco o la actuación es un bodrio. De vez en cuando sale el niño ingenuo y se atreve a decir que el emperador va desnudo.

Pocas veces había leído en los periódicos –El País y Público- tantas críticas de los lectores y tan agrias como las que le han dedicado a Calatrava. Al parecer ya hay quien se despierta del papanatismo de aplaudir las obras de este señor, esas estupendas cajas de bombones que sólo dan quebraderos de cabeza.

Entiendo que la responsabilidad última no es suya, sino de quien se lo encarga. Normalmente las administraciones públicas con tendencia a dilapidar los fondos públicos en proyectos megalomaníacos y hueros de contenido. Pero la crítica también alcanza al proyecto y la ejecución y ahí es donde la responsabilidad es única del arquitecto, o el ingeniero, según de la obra que se trate.

Los alcaldes que han encargado obras están recibiendo también lo suyo, a veces no con toda justicia. Rita Barberá no tiene nada que ver con la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El proyecto es del gobierno autonómico, no del ayuntamiento, aunque sí ha encargado algunos puentes que también ocasionan más de un quebradero de cabeza.

El desaguisado de la Ciudad de las Artes y las Ciencias le corresponde en la medida de la falta de infraestructuras, pero esas son comunes a toda la ciudad. Al menos el ayuntamiento ha participado en dos obras arquitectónicas más que decentes: el Palau de Congresos de Foster –cuyo entorno urbanístico fue posteriormente destrozado a conciencia- y Veles i Vents, de Chipperfield, aunque la ejecución de este último también ha dado problemas, debido no al proyecto, sino a las prisas en la construcción.

El puente sobre el Gran Canal, las distintas obras en Bilbao, en Valencia, en Malmoe ... a Calatrava le están creciendo los enanos y a lo mejor sus humos reciben un varapalo. Pero otro del mismo tamaño deberían recibir los políticos más preocupados de pasar a la historia por promover proyectos sin pies, cabeza ni contenido.

Obras que ponen en peligro hasta la integridad física de los usuarios, que exigen unos trabajos de mantenimiento inabordables y con casi irresolubles problemas de ejecución. El papel es muy sufrido, pero las características físicas de los materiales son las que son.

Y mientras tanto leo unas declaraciones de Moneo en la apertura de la ampliación y reforma del Museo del Prado: “Lo extraordinario son los artistas, no la arquitectura”. La arquitectura debe valorar las obras, realzarlas, que admirarlas sea fácil. Su protagonismo debe ir en ensalzar la obra, no en ser protagonista per se.

Por eso me gusta Moneo, por su sobriedad, por la falta de espectacularidad, por estar más pendiente de la función y el uso que de su propio ego. Sus obras arropan, acompañan discretamente al contenido y se adaptan a él. Me quedé prendada del Museo Romano de Mérida, como admiré el trabajo sobrio que hizo para adaptar el Palacio de Villahermosa para exhibir la colección Thyssen.

Estoy deseando ir a ver la ampliación de El Prado.

10 comentarios:

pcbcarp dijo...

Completamente de acuerdo con la primera parte. Encima, el Sr. Calatrava cuando realiza una obra pública, como un puente, pretende que el Ayuntamiento le pida permiso para modificar los accesos y amenaza con querellas si no lo hace. Señor mío: una obra pública está al servicio de la ciudad, no al de su ego y un puente sirve para pasar de un lado a otro.

Lo de Moneo y la ampliación del Prado me toca mucho las narices. Ha colocado uno de sus originalísimos cubos en medio de una de las pocas zonas de Madrid que aún se salvaban. (Opinión personal)

Alicia Liddell dijo...

Ya digo que desconozco la ampliación realizada en El Prado, pero las anteriores referencias me hacen darle un voto (o más) de confianza.

egos alineados dijo...

Pues yo creo que también este blog es un ejemplo insufrible de vanidad y arrogancia.


Es broma.

Algunos todavía seguimos esperándola en la Isla de Jackson. Debería saberlo.

Alicia Liddell dijo...

Estimado Egos: Como soy una víctima de la tecnolujuría, me compré hace un par de meses un portátil nuevo. Qué le voy a decir, es una maravilla, pero como soy una analfabeta informática el Windows Vista me tiene bastante cabreada, de modo que sólo he puesto los programas imprescindibles.
Pero será un placer volver a la Isla, si tiene a bien decirme a qué horas la suele frecuentar.

pcbcarp dijo...

No dudo que el interior del nuevo Prado será estupendo, pero para los que vivimos en la ciudad y frecuentamos la zona (y no sólo por el Prado, sino porque a la trasera está el Archivo General de Protocolos) nos resulta un poco violento.

Alicia Liddell dijo...

Pcb: Ya verá como dentro de unos años ese rojo ladrillo será una especie de rosa desvaído que quedará mucho más acorde con el entorno. Dele una oportunidad al envejecimiento y ennoblecimiento de los materiales. El edificio quedará mucho más suavizado.
(O no)

rubén dijo...

Estoy deseando viajar a Madrid para confirmar mis sospechas. Mientras tanto estoy de acuerdo con todo el post.

Settembrini dijo...

Vamos a ver, creo que hablar de falta de ego en un arquitecto estrella como Moneo es peor que decirlo de un cocinero estrella (qué tiempos, Boadella dixit, aquellos en los que el cocinero era un humilde artesano).

Por otra parte, ya sé que sobre gustos no hay nada escrito, pero no puedo entender qué es lo que se valora en la obra de ese señor. Hablamos del autor de la fachada del ayuntamiento de Murcia (que, enfrentada a la maravillosa fachada barroca de la Catedral, destruye la estética de la plaza) y, sobre todo, del (ir)responsable de la reforma de la madrileña Estación de Atocha, ese inmundo pegote de ladrillo rojo que supone uno de los mayores atentados contra el buen gusto que se recuerda.

En cuanto a lo del Prado, Moneo se ha limitado a destruir el claustro de los Jerónimos. Sólo el papanatismo reinante explica que no lo hayan metido en la cárcel.

Y en cuanto a Calatrava, espero que lo encierren en Guantánamo. No concibo un castigo más justo para alguien capaz de meter sus zarpas en Venecia.

Creo que va siendo urgente promulgar una orden de alejamiento contra los arquitectos estrella y los políticos "corta-cintas" en favor de los monumentos del patrimonio histórico mundial. Pensemos en lo que esta panda de animales podrían hacer si algún día se les permite atentar contra el Coliseo, las pirámides o la Acrópolis. Tiemblo de pensarlo...

pcbcarp dijo...

Bueno... De gustibus non est disputandum. Pero, me va a permitir, Sra. Liddell: Settembrini, estoy contigo. El uso desenvuelto del código penal debería extenderse sin complejos a algunos arquitectos extrella.

Anónimo dijo...

Tengo entendido que en el auditorio de Tenerife (yo soy "de la isla de enfrente") no programan óperas de Wagner no sea que les vaya a dar a los melómanos el síndrome del turista, tan estrechos son los huecos entre filas de butacas (es brooomaaaa... pero algo hay).

Eso sí, un pisito en los alrededores del auditorio vale un riñón compatible, por lo menos.

Anónima Paula.