domingo, noviembre 05, 2006

¿Ciudadanos?


“La seguridad eléctrica en Europa se ha ido deteriorando a lo largo de los últimos años a causa del aumento del consumo y de la insuficiente inversión para el mantenimiento y mejora de la red. Regularmente, durante los períodos de frío intenso o de mucho calor, el suministro de electricidad se ve siempre amenazado en diversos países, forzando a los responsables del servicio a adoptar medidas excepcionales.”

Así concluye la información sobre el apagón que ayer afectó a Alemania, Francia y España.

Tenemos servicios cada vez más caros y de peor calidad. En verano, el culpable es el calor. En invierno, el frío. Las empresas fabricantes y distribuidoras de electricidad lo saben, pero atender a la demanda supone inversiones que no están dispuestas a hacer, ya que comprometería la vorágine de compras y fusiones en la que están inmersas.

No nos engañemos. Se trata de empresas y, por tanto, su objetivo no es dar un servicio, no es atender a una demanda: es el lucro.

En Europa aún se le da un cierto barniz de servicio público, pero no es más que un barniz. Son frecuentes las noticias de grandes apagones en Estados Unidos, dónde el mantenimiento de la red es todavía más deficiente que entre nosotros.

Lo normal es que el ciudadano se cabree y exija de sus administraciones medidas que pongan fin a estos abusos. Sin embargo, no caemos en la cuenta que ya no hay un gobierno político, sino económico. Gobiernos y supragobiernos que actúan al dictado de los intereses de las megacorporaciones a veces por el simple mecanismo de colocar a sus propios ejecutivos en la administración; a veces, mediante presiones y amenazas.

Estamos acostumbrados a que esas megacorporaciones amenacen con trasladar sus plantas de producción a otros países y dejar tras de sí una estela de paro. Así que los gobiernos se apresuran a concederles sus exigencias.

Hace tiempo dejamos de ser ciudadanos para convertirnos en consumidores. Da igual el gobierno que detente el poder. Unos lo harán con más descaro, no disimulan que son un brazo ejecutor de los intereses económicos. Otros lo harán malgré lui, pero siempre se rinden.

En fin, si quieren más de lo mismo, aquí hay algunos artículos de interés

12 comentarios:

eduardo dijo...

Habría que estudiar detenidamente cuál es el papel del estado y qué efecto tienen sus políticas energéticas en esta crisis. Quizás nos llevaríamos muchas sopresas. Aunque las funciones del "consumidor" y del "ciudadano" no se confunden, a menudo se solapan y son, en cualquier caso, interdependientes.

Pero es un gran error suponer que el objetivo de las empresas no es dar un servicio o atender una demanda. El "lucro" de las empresas se funda precisamente en que satisfacen demandas y ofrecen servicios. Allí donde la ciudadanía eclipse al consumo y la iniciativa privada ya sabemos lo que pasa: escasez perpetua.

Camilo de Ory dijo...

Lo primero que se me ha venido a la cabeza es que sería posible plantear una huelga de consumidores: tres días sin vender un vatio haría mucha pupa a cualquier empresa. Luego he pensado que iba a dar igual, que les bastaría con subirnos un puntito el precio del kilovatio para compensar las pérdidas.

O sea: sólo nos queda asumir que LES PERTENECEMOS y empezar a disfrutar del morbillo de sentirse dominado.

¡Sumisión!

Alicia Liddell dijo...

Eduardo, eso ocurriría en un mercado de concurrencia perfecta, lo que no es el caso.

Camilo, curioso razonamiento que le transporta de la rebeldía a la sumisión.

Fer dijo...

Me libré del apagón por motivo del viaje a Lisboa, pero no por ello dejo de adherirme a la protesta de una Alicia más reivindicativa que nunca.
Eso sí, una anotación al respecto de esas empresas con supuesta vocación de servicio: RENFE. El tren Sur Express, que comunica Lisboa con Coímbra, Salamanca, Valladolid, Vitoria, Hendaya y de allí a París, es propio del Pleistoceno, costando a precio de oro su uso y ¿disfrute?
Para colmo, por las lluvias e inundaciones en Portugal tuvimos que dar un rodeo de dos horas. Después, RENFE hará anuncios en los que viajeros modernos y satisfechos montan en sus trenes más modernos y que, curiosamente, no pasan por provincias.
Encima dirán que son "nuestra mejor compañía". Tiene huevos.

anilibis dijo...

Pues por culpa del apagón, una amiga mía no pudo dar la fiesta que nos tenía a todos prometida en un bar canalla de Madrid. Y claro, se quedó sin vender una sola copa.

Exijo más seriedad en esto de la electricidad.

Alicia Liddell dijo...

Renfe era mi último ídolo. Hoy he llegado a Barcelona con media hora de retraso sin que tuvieran a bien decirnos el motivo. Lo que más me jode es que me he levantado a las 5 de la mañana para estar en BCN a las 9:45 y asistir a unas jornadas a las que, evidentemente, he llegado casi una hora tarde y me he perdido la mejor conferencia.

Alvy Singer dijo...

La viñeta de Forges define el estado de las cosas y del post.: de hecho ahora E.ON tiene a todos jiñados. Nadie la quiere con sus "apagones".

Cowboy Bill dijo...

Al menos el buen gusto, la conversación galante y las risas en buena compañía se libran de los apagones de terceros.

Laura Diaz dijo...

Mucho se habla de los derechos de los consumidores, pero del dicho al hecho...allá en Europa y aquí, en el sur de América.

Siempre están aquellos que, cual paladines de la justicia, hacen cartas, más cartas, y más cartas. Y las siguen haciendo a pesar que los resultados suelen ser negativos para los usuarios.

Pero la mayoría nos enojamos mucho, y luego no hacemos nada, porque al final, solamente perdemos el tiempo.

No sé qué habría que hacer, pero esta mañana me desperté un poco activista y una buena huelga de usuarios (todos los usuarios) no estaría mal. Aunque más no sea para sacarnos colectivamente el enojo (bronca).

Saludos

PD. Lamento que haya llegado tarde al evento y se haya perdido la mejor conferencia-

Miguel Sanfeliu dijo...

Resulta que todo nuestro bienestar pende de un hilo...

Saludos.

Alicia Liddell dijo...

De cobre ...

Francisco Ortiz dijo...

Acertadísimas meditaciones, queu suscribo como defensor del estado - que somos todos - y como acérrimo enemigo de las corporaciones, creadas para corporeizar más y más dinero. Se adelantó usted a Javier Ortiz, el único columnista de El Mundo al que leo, que hoy también abunda en lo que pensamos muchos.