miércoles, noviembre 08, 2006

Lo que se nos avecina

Lo que más me ha llamado la atención de esta ciudad hasta el momento no es el agua. Es el silencio. O mejor dicho, la ausencia del ruido insoportable de lo coches, los autobuses y las motos. Lo que llama la atención de esta ciudad es que todo el mundo pasea por calles en las que no hay calzada ni aceras. No hay zona azul ni vados de garajes. No hay señales de prohibido aparcar ni semáforos. En suma, esta ciudad demuestra que se puede vivir sin coches.


Otra cosa llamativa es que es una ciudad en la que no se puede tocar una piedra. Son sagradas. Y, sin embargo, acoge la más furiosa vanguardia arquitectónica y de planeamiento urbanístico.

(Mientras escribo esto la CNN informa de que Rumsfeld ha dimitido)

Un acontecimiento como este, con repercusión mundial –me refiero a la Biennale de Arquitectura- hace que los países participantes expongan los proyectos más arriesgados. Otros utilizan esta plataforma para avisar de lo que se nos avecina.


Casi me pasa desapercibido, pero una vez dentro me he tirado una hora en el pabellón de China. Y lo que he visto no es moco de pavo.

Para empezar, el pabellón luce una leyenda que viene a decir: “Si el siglo XX fue el siglo de Estados Unidos, éste parece que es el siglo de China”.



Hay más: “From made in China to made by China”.

Y algunas referencias más entre fabulosas maquetas de ciudades en proyecto, como los objetivos básicos del gobierno chino en los próximos años; el consumo energético o la preocupación creciente por la contaminación.



La exposición oficial china no es complaciente. A unos metros, el pabellón italiano (enorme) multiplica las exposiciones sobre “Ciudad y Sociedad”. Desde el flujo de peatones en Roma hasta los proyectos urbanísticos sudafricanos o los efectos del Katrina. Una de estas exposiciones es fotográfica en la que el modus vivendi de Shanghai la convierte en casi monográfica. Y resulta tan reveladora como ver un apartamento de superlujo de la Quinta Avenida junto a un parque de caravanas en Oklahoma.

7 comentarios:

pazzos dijo...

Sólo estuve un día en Venecia hace ya muchos años. Cuando me perdí por la ciudad camino del tren me percaté como tú del silencio, no había caido hasta ese momento de que en la ciudad no había ni un solo coche.
Ahora me consuelo visitándola en un libro, Marca de agua del Nobel Joseph Brodsky. Casi tan poético como la propia ciudad.

Cowboy Bill dijo...

En La Casa Encendida, en Madrid, dentro del ciclo "Cafés Scientifiques" (debates de actualidad científica en un ambiente distendido, subtitulan los convocantes):

14 de noviembre, de 19'30 a 21'00: Transporte sostenible en la ciudad.

15 de noviembre, de 19'30 a 21'00: Urbanismo sostenible en la ciudad.

Aforo limitado. Entrada gratuita. Se ruega confirmación en el tel. 91 506 38 83.

... y una recomendación más sobre el tema de las ciudades: El ensayo "Ciudad de Cuarzo", de Mike Davis.

Dr. Strangelove dijo...

Todo esto me recuerda a esa gracia de que si un día todos los chinos saltan a la vez, la tierra temblará. Parecé que temblaremos todos y sin saltar. El futuro es mandarín.

Un saludo

Fer dijo...

Un comentario sobre China: hacen bien vendiéndose, al igual que harán en el 2008 cuando sus Olimpiadas les den a conocer al mundo. Pero, por desgracia, y pese a su interés por moderar el consumo energético, nada dicen de los derechos humanos.
Y creo que es algo más importante que el diseño arquitectónico, en verdad.
En cuanto a Venecia, ratifico tus palabras. Quizás sea ese silencio, despojado (ojalá) del turismo masificado, el que secuestre nuestros sentidos en una ciudad irreal.
Si me envidiabas por Lisboa, Alicia, ahora soy yo el que rabia por tu viaje.

Alicia Liddell dijo...

Fer, creo que le dije que me tomaría la revancha :)

En cuanto a los derechos humanos, y sin relativizar, parece que dan más importancia a derechos como la vivienda, la educación, la sanidad, la alimentación ... Dan menos importancia que nosotros al derecho de reunión, asociación y desechan el derecho al despilfarro.

Ojo, no es una sociedad igualitaria ni intentan dar esa impresión. Pero digamos que tienen otras prioridades. Ya sabe, la pirámide de Maslow.

anónima Paula dijo...

Que se lo digan a las niñas chinas...

beren dijo...

Con respecto a lo de China, antes o después llegará "su siglo", aunque sólo sea por una cuestión de matemática demográfica. Sólo falta ver cómo encauzaran sus prioridades y si podrá variar el rumbo respecto a los derechos humanos, las libertades y tantas otras cosas que ahora están bajo cero.