viernes, noviembre 03, 2006

Curiosidades

El extraño caso de los billetes de euros que se desintegran.

La policía y las autoridades monetarias alemanas se encuentran ante un misterioso caso: en los últimos meses se han multiplicado los casos de billetes de euros que se desintegran solos. Aunque no se descarta ninguna de las hipótesis, las autoridades afirman que no hay indicios que apunten a un trasfondo criminal.

(seguro que no se desintegran los chopecientos millones de Roca y sus adláteres)

El líder de los evangélicos de EE UU renuncia al cargo por un escándalo sexual

El presidente de los 30 millones de miembros de la Asociación Nacional de Evangélicos de Estados Unidos, Ted Haggard, conocido por su frontal oposición a los matrimonios entre personas del mismo sexo, ha renunciado al cargo después de que un escolta haya asegurado que mantuvo relaciones sexuales con el reverendo, previo pago, en los últimos tres años.

(bueno, éste al menos se lo montaba con un adulto y previo pago)

5 comentarios:

pies diminutos dijo...

El tema de los billetes "fantásmagóricos" es buenísimo, eh? Jajaja

Laura Diaz dijo...

Lo de los billetes, interesante.

Lo de los "jefes religiosos" es una perlita más del collar de escándalos "sexuales" de las autoridades de las iglesias. No es que no me asombren, sino que cada tanto me pregunto si las iglesias no hacen reflexiones al respecto, si se creen tan impunes como para seguir como si nada, si se creen que la gente es imbécil o qué. Es lamentable, Alicia.

Saludos

Cowboy Bill dijo...

Curiosamente, a mí también los billetes se me desintegran solos en las manos. Tengo uno y cuando vuelvo a mirar, ya no está!

Alicia Liddell dijo...

Yo le echaba la culpa a mis hijas, ahora no se qué pensar. ¿Las habré acusado injustamente?

anónima Paula dijo...

Concuerdo totalmente con cowboy bill...
A mí se me desintegran los billetes en este orden jerárquico: los de 5 euros, los de 10, los de 20, los de 50...

Un conocido mío llevaba el único billete que he visto de 100 euros con la esperanza de que no se le desintegrara nunca (vamos, de no pagar a escote), hasta que el misterioso proceso de autocombustión billeteril se mosqueó y se saltó el escalafón, y de aquel billete-amuleto no quedaron ni las cenizas.

Ni de las jeraquías puede fiarse una (otrosí: ¿a uds. las monedas de un céntimo no se le quedan pegadas bajo las uñas? ¡Es molestísimo!)