jueves, noviembre 02, 2006

De la vivienda


Si mucho me apuran, creo que se avecina una revolución. El malestar ocasionado por el precio estratosférico de la vivienda preveo que no remitirá.

Hasta el momento, parecía una revuelta de okupas, pero en los últimos años lo que era un movimiento marginal –basado en hacer uso de lo que estaba abandonado- se transforma en una inquietud social de amplias bases.

Los jóvenes están asustados ante la imposibilidad de adquirir una vivienda; los padres comprueban que no hay forma de que se independicen, porque no pueden costearse un piso, lo que supone mantener un nivel de gasto que es imposible de reducir (electricidad, agua, gas, teléfono, manutención …). Incluso sacrifican sus propios ahorros con el propósito de dar la “entrada”, en la confianza de que los beneficiarios podrán hacer frente a la hipoteca.

Me desayuno hoy con que las entidades financieras ya han lanzado una nueva modalidad de hipoteca: la hipoteca compartida y, digo yo, también el pisito. Es lo más parecido a una casa de huéspedes. Aquí se abren multitud de incógnitas. Por ejemplo, si uno de los hipotecados deja de pagar la cuota, ¿se embarga a uno, a todos …? Si uno decide deshacerse de su parte, ¿tendrán los otros derecho de tanteo o deberán aguantarse con el nuevo copropietario?

Esto ya no es la propiedad horizontal, es la propiedad atomizada.

Considero que se está centrando el asunto en los jóvenes. Me temo que los no tan jóvenes están en la misma tesitura.

¿Concederá un banco una hipoteca a una persona mayor de 50 años? Pongamos el caso de una persona que por el motivo que sea no ha adquirido una vivienda –se me ocurren muchas profesiones de movilidad geográfica- y que a determinada edad decide comprar una. Su vida laboral se reduce a 15 años –en la hipótesis que se mantenga la actual edad de jubilación-, mientras que una hipoteca, tal y como está el mercado, no baja de los 20 años. ¿Podría pagar las cuotas con la jubilación?

La alternativa del alquiler no se considera. Hay poquísimas viviendas para arrendar y a unos precios escandalosos, de forma que resulta más atractiva la compra –al fin y al cabo, se accede a una propiedad- que destinar buena parte del sueldo a pagar un alquiler.

Las administraciones promueven de forma tímida, como para cubrir el expediente, el tema de los arrendamientos. La falta de este tipo de viviendas, además, influye en la renuencia de los españoles a trasladar su residencia por motivos de trabajo, de forma que se muchos acaban viviendo en ciudades inhóspitas y carísimas y desaprovechando buenas ofertas de trabajo.

Me imagino en los próximos años, si esto no se remedia, que no tiene trazas, a nietos dando el pasaporte a los abuelos con el fin de heredar la casa; hijos solicitando al juez la inhabilitación de los padres para despojarles de los bienes; ejércitos de sin techo ocupando las nuevas urbanizaciones, donde se refugia el dinero negro de las comisiones.

Y mientras esto ocurre, la marea de escándalos urbanísticos no cesa.

5 comentarios:

beren dijo...

Lo último en el tema de la vivienda, según he podido leer es que en Japón ya hay hipotecas a 100 años que se heredan de generación en generación. Ya lo único que nos faltaba. Yo sigo de alquiler y, o me hago una casa en la aldea o seguiré así.

Francisco Ortiz dijo...

Pero hay que pararlo. Aun a riesgo de que se me note mucho la ideología, diré que apuesto por una sociedad estatal que acabe con todo esto y dé créditos - ay, Banco Nacional o de España - al 0,1 por ciento. No se hace porque no se quiere.

El chicharrero terrible dijo...

Siento tu postura f ortiz, pues aunque lo creas asñi, es imposible.

Actualmente lo último en nuestro país es la posibilidad que se soporta ya en un avance legislativo es la hipoteca inversa. Estaconsiste en que aquellas personas de edad avanzada (>60) puedan hipotecar su vivienda a favor de una entidad financiera, con la novedad de quela contraprtida pueda ser una renta vitalicia. Al fallecimiento, los herederos pueden optar por rescatar la vivienda, pagando la hipoteca, o convirtiendila en una hipoteca vivienda de las de siempre.

Lo que sucede en españa es que nuestra sensación de éxito semide por los estudios, la casa y el coche. Independientemente de que seamos o no felices y productivos. Tenemos una de las tasas de emprenduría mas bajas de europa, pero todo el mundo quiere una casa, y si puede además pegar el pelotazo en cinco años o menos mejor.

Que será de nosotros, pobre pueblo ingenuo, que vive de algo tan hetereo como el valor inmobiliario y el turismo de sol.

anónima Paula dijo...

No me toquen el tema de las hipotecas, que salto...

A mis 39 tacos debo volver a hipotecarme tras un divorcio, digamos, movidito, para comprar mi casa (bueno, la mitad indivisa y tal y tal) donde resido con mi hija menor, que padece un TEA...

Soy profe, y funcionaria desde hace 15 años, y ya me han denegado dos entidades la hipoteca; voy por la 3ª intentona... que promete ser más fructífera, aunque usurera (vamos, que estoy literalmente en la UCI, ¿lo pillan...?).

Uff, qué mala milk se me ha puesto, a mí, de natural pacífico y alegre... :-(

Fer dijo...

Lo de la vivienda, permítaseme decirlo, es de cachondeo.
Tengo veinticuatro. Seré becario hasta los veintiocho. A partir de ahí, ni idea de lo que pasará. Y miedo me da no estar preparado para asumirlo. ¿Ahorro? ¿Comienzo a vender mi cuerpo?
Y, encima, el alquiler (la salida natural, para nada desesperada, si nos fijamos en el ejemplo europeo) está de vergüenza. Lo barato sale caro, y lo caro es inalcanzable.
¡Una solución quiero!