domingo, julio 09, 2006

Novela vs Cuento


Ignoro cuál es el origen del debate entre relato y novela o, lo que es lo mismo, la defensa de la prevalencia de la novela sobre el relato.

La historia de la literatura está llena de enormes narradores y novelistas. El objetivo es el mismo, aunque el instrumento es distinto.

¿Alguien seria capaz de menospreciar a Salinger? Y la práctica totalidad de su obra son cuentos. ¿Sería menos valiosa la obra de Salinger sin “El guardián entre el centeno”?

Algunas de las historias más perturbadoras de Patricia Highsmith son cuentos, como ocurre con Ruth Rendell.

¿Qué es “Escupiré sobre vuestras tumbas”, un relato largo o una novela corta? ¿Dónde se establece el límite?

Mark Twain publicó muchísimos relatos brillantes y algunas novelas prodigiosas.

El relato exige precisión. En los tiempos que vivimos la literatura se doblega a las reglas que impone la industria, se ajusta a modas. Las novelas se “producen”. El relato, sin embargo, es todavía ajeno a esas manipulaciones, por lo que estadísticamente es más probable encontrar una mala novela que un mal volumen de relatos.

Si se me permite la blasfemia, ¿qué es la primera parte de El Quijote más que una sucesión de relatos amalgamada con las peripecias del triste caballero?

10 comentarios:

Miguel Sanfeliu dijo...

Muy buen post.
La novela es una carrera de fondo y el relato son los cien metros libres. Nuestra sociedad, tal como está configurada, ya no nos deja tiempo para las carreras de fondo. Hablo en general. Y creo que es el relato el que saldrá ganando, lo cual no es nada malo.
De un tiempo a esta parte tengo la impresión de que los franceses escriben libros cada vez más cortos. El ejemplo más notable es Amelie Nothomb. También hay excepciones a esto, ya lo sé, no estoy generalizando, hablo de una "tendencia", o eso me parece.
En fin, me has recordado "Escupiré sobre vuestra tumba" que es uno de esos libros cuya lectura recuerdo como una experiencia impactante.
Un saludo.

Fer dijo...

Entre novela y relato, elijo los dos, ninguno es excluyente, como tampoco lo son una ópera y una canción de Los Beatles.
Con todo, generalmente se aprecia más la novela. Trasladando el símil de Kafkaprocesado al mundo futbolero, diría que el relato es un partido y la novela, un campeonato de liga, lo cual no quita que algunos partidos brillen de por sí y se queden impresos en nuestra retina (¿qué decir de Philip K. Dick?).
He leído y releído al gran Salinger. De hecho, El guardián entre el centeno es mi libro favorito, si bien Nueve cuentos es un nonágono perfecto.
Y, en cuanto a El Quijote, me adhiero a la "blasfemia" y la aumento: siempre pensé que estaba sobrevalorado, en especial la primera parte, cuyo principal mérito es ser un curioso batiburrillo harto experimental para su época.
Pero como la obra de Cervantes es una vaca sagrada, mejor me callo...

malambruno dijo...

Para mí, no hay una diferencia esencial entre cuento y novela. Antes de leer a Kundera habría dicho que el cuento, por su brevedad, permite una mayor perfección formal. Después, ni eso puedo afirmar.
La blasfemia sobre la primera parte de "El Quijote" es una verdadera blasfemia, señorita Lidell. Basta compararla con "El buscón", por ejemplo, para ver la diferencia entre un escritor genial pero no novelista, como Quevedo, y un novelista genial como Cervantes

malambruno dijo...

Fer, lo suyo ya si que es pecado mortal, arderá en el infierno y su único consuelo es que a su lado, condenado por el mismo pecado, estará Nabokov. ;)

sfer dijo...

Y no solo Cervantes... hay innumerables otras novelas que son tramas donde los diferentes relatos encajan, mejor o peor, para intentar formar un todo.

Kamante dijo...

No se puede hablar de relatos y dejar de mencionar al gran maestro Rulfo que con poco más de media docena de relatos ya es un clásico de las literatura en lengua castellana.

Laura Diaz dijo...

Relatos y novelas. Si es buena literatura, bienvenidos sean ambos. Ya nombraron a Rulfo, con el alcanza para sustentar mi tesis.

El siglo XXI obliga a correr. Pero por suerte, todavía hay escritores que pasan de eso.

¿Si vamos camino al relato?, no lo sé. Las tendencias son solamente eso, y siempre pueden modificarse. De todas formas, regreso al principio. Mientras sea "realmente" literatura, que cada uno elija lo que desee.Y si llegaran a desaparecer las novelas, siempre estarán los clásicos!

Un saludo

Gabriel Syme dijo...

No sé si sea más fácil encontrar hoy un buen libro de cuentos que una buena novela. De hecho, no sé si sea fácil encontrar un libro de cuentos. No suelen contar con la simpatía de los editores, que creen que una novela vende mejor por una serie de razones arbitrarias que nadie se molesta en discutir. Sin embargo, es probable que el espacio ideal para el cuento fuera la revista literaria, hoy una especie casi extinguida.

Borges, magistral escritor de cuentos que jamás se consintió una novela, afirmaba que en éstas es imposible evitar el ripio, a diferencia del cuento, mucho más concentrado. Kundera, que también se quejó de los "puentes" o rellenos que incluyen muchas famosas novelas, trató de evitarlos, pero la verdad es que no sé si con éxito. Diría que sólo con un éxito parcial. Pero sin dudas requieren talentos diferentes y muchos grandes novelistas han sido mediocres escritores de cuentos (el primer ejemplo que me viene a la cabeza es Alejo Carpentier, por más que algunos celebren sus relatos, los encuentro bastante inferiores a sus novelas) y supongo que exista el caso contrario, pero no recuerdo ninguno.

No creo, eso sí, que el cuento vaya a imponerse pronto. No mientras el negocio editorial siga al mando de los asuntos literarios. Sienten que una novela es algo más sólido que una recopilación de cuentos, aunque sean del mismo autor. Piensan que al lector le costará ajustarse al clima de cada relato individual mientras que para la novela una vez puesto en situación no hay que hacer más ajustes. Y las novelas pueden ser más gordas y por tanto cobrarse más caras. No importa que no haya tiempo para leerlas, uno no vende libros para que la gente los leas, sino para que los compre. Eso es obvio, o no se explicaría por qué se publican ciertas cosas.

Más allá de eso, son dos artes diferentes, con sentidos del tiempo distintos. Es cierto que mucha novela hoy (sobre todo americana) no parece aprovechar las ventajas del género. Escritores similares a Sterne, Henry James, Tolstoi o Musil resultan inencontrables. Nadie se detiene a reflexionar, el ritmo tiene que ser acelerado, de montaña rusa, con el pretexto de la falta de tiempo y de la necesidad de mantener la atención del lector. A veces creo que se subestima a los lectores.

Alicia Liddell dijo...

Muchas gracias, Gabriel, por sus acertados comentarios. Es una reflexión que comparto.

Bienvenido a esta su casa.

Gabriel Syme dijo...

Gracias por la bienvenida. Por cierto, también compartimos momentáneamente ciudad, aunque ahora esté fuera de Valencia (Semana Negra, Gijón) y trate de demorar mi regreso para evitar el calor todo lo que pueda.