jueves, julio 20, 2006

Viejo zorro


Descubrí a David Cornwell a través de mi gusto por la novela policíaca. Leí dos novelas suyas, “Llamada para el muerto” y “Asesinato de calidad”. Ambas protagonizadas por el mismo personaje, un tipo anodino, pero a cuya mirada de tortuga nada se escapa.

Después leí, no necesariamente por este orden, “El espejo de los espías”, “El espía que surgió del frío” y “Una pequeña ciudad de Alemania”. Me gustó esa especie de escepticismo con que todo lo baña, pero sobre todo, una postura ética que parece decir: “nada es lo que parece”.

Siguieron tres obras inmensas: “El topo” –reducción al absurdo del título original-, “El honorable colegial” y “La gente de Smiley”. Ahí lucía en todo su esplendor el antedicho personaje. Me gustó especialmente la segunda, donde borda a un personaje que desde el principio sabemos que es un fracasado. Un personaje que luego calcará en “Casa Rusia”.

Además de un estilo depurado y muy británico, Cornwell (LeCarré para las editoriales) siempre escuece. El enigma que siempre subyace en sus novelas es la lealtad y sus conflictos: la lealtad a los ideales, a los compañeros, al país, a uno mismo, a la humanidad …

Algunas de sus novelas menores tratan de asuntos especialmente peliagudos. En “Nuestro juego” aborda ya en 1995 el conflicto checheno. Esas repúblicas ex soviéticas que casi no sabemos ni situar en el mapa: Osetia, Inghusia … que años más tarde aprenderíamos a través de la masacre de Beslán en 2004.

Son esos conflictos olvidados, porque a nadie le importan. Como en la escalofriante “El jardinero fiel”, dónde África no es más que un inmenso campo de experimentación y moneda de cambio para contratos avalados y propiciados por los gobiernos occidentales, tutores de los beneficios de las grandes corporaciones.

Sus personajes, investidos de un idealismo inocente, son enternecedores perdedores, porque luchan por causas perdidas gracias al desinterés de los grandes.


Esos perdedores, como los de “Amigos absolutos”. Dos viejos fracasados que se lanzan a una misión suicida, sin ninguna posibilidad de salir bien. Pero saben que hacen lo correcto.

Los impostores son personajes habituales en su obra, desde los agentes dobles a los estafadores por sobrevivir. “El espía perfecto” –especie de biografía de ficción de su propio padre- o “El sastre de Panamá” son muestra de ello.

Me gusta Cornwell-Le Carré porque escribe jodidamente bien; porque no es políticamente correcto; por reflexionar sobre problemas sobre los que nadie lanza una mirada hasta que no sucede una catástrofe.

12 comentarios:

Miguel Sanfeliu dijo...

Confieso que no he leído a Le Carré.
Pero me lo han recomendado con auténtico fervor.
Quizá algún día...
Le película basada en su novela "El sastre de Panamá" he de decir que me parece genial.
Un saludo.

Laura Diaz dijo...

También me gusta Le Carré. Lo disfruto y me meto en sus libros con una intensidad increíble.

Saludos

Portnoy dijo...

No. No. No... es una trampa para que me descubra y diga que también me gusta Le Carré.
Aunque creo que hace tiempo que agotó su fórmula, debo reconocer que es el autor de la mejor novela de espías de todos los tiempos: El espía que surgió del frío.

Alicia Liddell dijo...

Kafka, sigo la recomendación de Portnoy: El espía que surgió del frío. Hoy día puede parecer lejana, ya que se desarrolla en plena guerra fría en un país que ya no existe: la República Democrática Alemana.

Francisco Ortiz dijo...

Su influencia es más grande de lo que muchos creen, no hay más que revisar "Beltenebros", de Muñoz Molina, por ejemplo. Además, es un tipo valiente, claramente de izquierdas, que se atreve a denunciar cosas y a enemistarse con los poderosos. Felicidades por tu entrada.

Xavie dijo...

Yo también creo que "Amigos absolutos" es un poco floja, la verdad.

No me puedo creer a la pareja protagonista. Sobre todo al final de la novela.

Pero tiene novelas buenísimas. Y escribe realmente bien.

Portnoy, confiésalo, tú no has leído a Faulkner. Es sólo una pose. ;-D

Un saludo a todos,
Xavie

Portorosa dijo...

Ni a Roth, Portnoy, diiiilo...

Yo tampoco he leído nada de Le Carré, pero, ya que la citas, y aunque sea el típico comentario autodescalificador, "El jardinero fiel" me encantó, y me indignó.

Saludos.

Portnoy dijo...

Es verdad, Xavie... ni siquiera sé donde está el Sur.
Pues anda que como diga que me he leido casi todos los libros de Patricia Cornwell, todos los Harry Potter y la amyoria de Stephen King no sé que pensarás entonces.
:-)

anilibis dijo...

Hola, tocaya.

Pues yo no he leído a Cornwell pero va a la lista de "qué leer" que cada vez es más gorda, casi casi como mi barriguita.

Y sí, yo también salgo del armario: yo también leo a Stephen King, y encima lo releo.

¿Y qué?

Alicia Liddell dijo...

Anilibis, ¿hay que felicitarla????

(Se me ha puesto una sonrisa bobalicona y nostálgica)

Y espero que el Cornwell al que cita sea David, no Patricia, que se repite más que el ajo con tanto lobisón. Además es una facha de cuidado, cuya mejor amiga es una glock que no duda en usar cada vez que una rama roza la ventana de su lujosa mansión.

Portnoy dijo...

Pues de eso tengo que arrepentirme, de haber leido a la tal Patricia. Si buscas en El lamento encontrarás una reseña sobre su única obra de no-ficción (o eso pretende): De como Patruicia Cronwell descubrió la identidad de Jack el destripador...
Jack

P. Cronwell y Jack
Todos tenemos nuestro lado oscuro.
Un saludo

Alicia Liddell dijo...

Jack debía ser un personaje protegido de gentuza como la Cornwell. Jack es un mito que trasciende incluso quien fuera realmente.

Desde el infierno, Asesinato por decreto ... Hubo una mini serie protagonizada por Michael Caine también sobre el asunto. Resulta de lo más romántico pensar que detrás de aquellas masacres estaba la mano de Victoria.