jueves, septiembre 21, 2006

Eulalia, Celia y Guillermo

Permítanme que les recomiende calurosamente la bitácora de Eulalia. En estos días dedica breves y certeros capítulos a sus recuerdos de 1949. Yo no había nacido, pero mis dos hermanos sí, de forma que lo que ella cuenta lo he oído muchas veces.

Hay quien ve similitudes en los relatos de Eulalia con las célebres novelas de Elena Fortún. La similitud, sin embargo, es que ambos cuentan las cosas que pasan con los ojos de una niña pequeña.

El personaje de Celia aparece en 1928, casi dos décadas antes que los recuerdos de Eulalia. Celia es una niña burguesa en la España de la dictablanda y de la II República. Eulalia nos cuenta como era la vida de una niña de clase trabajadora en el Madrid de la postguerra.

Pero la forma de relatar los hechos, la sencillez, la pulcritud de estilo, la absoluta claridad que se desprende de los textos de Elena Fortún y Eulalia son similares, sí.

Celia, como digo, es un personaje anterior a mi época, pero leí sus libros con verdadero deleite: “Celia, lo que dice”, “Celia en el colegio”, “Celia madrecita” … y sus secuelas: las historias de su hermano “Cuchifritín” y de su terrible prima “Matonkiki” (todo un personaje Matonkiki)


Otro personaje célebre de la época es Guillermo Brown, de la magnífica Richmal Crompton. Las aventuras de Guillermo el travieso se inician en 1922, en el periodo de entreguerras. Guillermo y los proscritos, su pandilla, protagonizan algunas de las novelas más divertidas que he leído en mi vida. Llegué a Guillermo cuando mi infancia ya estaba lejana, pero la editorial Molino reeditó las novelas en formato original y no pude resistirme.

Guillermo pertenece a la burguesía inglesa suburbana. Es el pequeño de tres hermanos bastante mayores que él, por lo que apenas cuenta para ellos. El y su pandilla son un verdadero dolor de cabeza: son niños imaginativos y se comportan como tales. Guillermo es un poco la versión british de Tom Sawyer.

A lo que iba. Lean ustedes los recuerdos de Eulalia y, si lo encuentran, los libros de Celia y Guillermo. Y si tienen hijos, léanselos.

Portadas de las ediciones de Alianza y Molino

13 comentarios:

pies diminutos dijo...

¡Qué alegría, Alicia! ¡Qué alegría al ver aquí a Celia! Mi amiga de la infancia, cuántas veces no me habré leído sus libros, cuántas risas, qué pequeña era yo... si hoy me gusta leer, tengo que agradecerlo, entre otros, a Elena Fortún. Sus libros me hicieron soñar leyendo cuando aún no sabía nada de literatura y leer sólo era eso, soñar despierta. Muchísimas gracias por recordar a la traviesa Celia!

Luis dijo...

Gracias por la recomendación. Acabo de echar un vistazo a la bitácora y es muy entretenida. Yo no he vivido esa época, pero si mi familia y algunas de sus frases recuerdan lo que se escribe en la bitácora.

Salud y paz.

anilibis dijo...

Gracias por el consejo. Miraré sin duda... saludos!

Laura Diaz dijo...

Me zambulliré en el en cuanto pueda

Saludos

Eulalia dijo...

Alicia,
Gracias por la publicidad gratuita >D, y
En algun momento habra que hablar de la blogosfera como una nueva herramienta terapeutica.
Un beso

pcbcarp dijo...

Estimada Sra. Liddell: Coincido plenamente en sus alabanzas a Dª Eulalia. Su blog es estupendo y deja cierta sensación de sosiego cada vez que uno lo visita. (para echar exabruptos ya estoy yo)Celia, Cuchifritín y compañía eran en mis tiempos para niñas, qué le vamos a hacer, anque mi madre se empeñaba en que eran muy buenos para los niños. Pero ¡Guillermo! ¡Ah, Guillermo...! Para mí sigue siendo el mejor.

florecilla de alcanfor dijo...

Me llamo Celia, y mi hermano se llama Guillermo. Los he leído y releído casi todos, unos prestados por mis padres y otros regalados por mi abuela cuando los reeditaron.

Los relatos de Eulalia también me recuerdan a los de Veva, de Carmen Kurtz.

Alicia Liddell dijo...

¡Eso sí que es un homenaje literario!

malambruno dijo...

En esto sí que coincidimos plenamente. Mi admiración por Guillermo es total e incondicional. Por Elena Fortún también, aunque leí sus libros de adulto (como señala pcbcarp, en mi infancia era lectura de niñas); siento especial debilidad por Matonkikí.
Me paso por el blog de Eulalia.

Anónimo dijo...

Aquí anónima torpona. En mi familia (madre y cinco hermanas; mi padre como que no) nos peleábamos por leer los libros de Guillermo Brown (qué fortuna, después de la insufrible Enyth Blyton, o como se escriba, la de los 5, las Torres de Mallory y todas las pendejadas, y tras aborrecer al máximo a los "felices Hollister"... ¿¿¿se acuerdan???). También nos peleábamos por arrebatarnos de las manos las novelas de Agatha Christie y unos episodios de la época de mis tíos, niños en los años 30, rescatados de un arcón antiguo, sobre las aventuras de Dick Turpin... Unos folletines sueltos, con portada a color e ilustraciones en forma de grabados, Pete el Patillas, el negro nomeacuerdodesunombre, la fiel yegua Betsy... Títulos tan sugerentes como "Un crimen de lesa majestad", y otros... Ahí sí que aprendimos expresiones como "voto a tal", "gaznápiro" y "amostazarse" (que debía de ser cogerse un mosqueo de tres pares de narices) -arturito pérez reverte avant la lettre, pesá que estoy...
No sé quién era su autor, pero aquellos folletines de pocas páginas, amarillos y pegajosos, con tooodas las preposiciones acentuadas, nos dieron a mis hermanas a y a mí muchas tardes de aventura. Por favor, ¿alguien recuerda algo de esto?

Paula

Anónimo dijo...

Ah, Alicia, yo soy la anónima del siglo XXI del 22 de septiembre. Es un placer leer su blog, como el de Fer.

Paula

Portorosa dijo...

Leí en su momento todo Guillermo, y espero que lo lean mis hijos y disfruten tanto como yo (aunque hay tantos libros en ese caso...).
De Celia, tengo los dos donde Cuchifritín era el protagonista; aunque que conste que no soy de esa generación.

Magnífico post.

Alicia Liddell dijo...

Espero que los disfruten, Porto, aunque no sé si los niños de hoy serán capaces de imaginar un mundo sin móviles, tv, videoconsolas ... Se preguntarán qué es una costurera o qué demonios es el carbón y cómo se llama eso que llevan hombres y mujeres en la cabeza.